Hoy

jornada 15

El Madrid se entrega a la vida fácil

vídeo

Gareth Bale celebrando el gol. / AFP

  • El Almería fue incapaz de resistirse a los talentos de un Real Madrid descentrado y complaciente

  • Casillas detuvo un penalti a Verza en la única ocasión en que se vio exigido

Carlo Ancelotti puede descansar tranquilo antes del Mundial de Clubes. El Real Madrid es un equipo conjuntado que puede ganar al ralentí con multitud de talentos. En el estadio de los Juegos Mediterráneos el equipo dirigido por el italiano no se sobresaltó ante el voluntarioso Almería ni gastó más energía de lo necesario para ganar su último partido de Liga del año y sumar la vigésima victoria consecutiva.

Trató el equipo rojiblanco de ir en contra de la corriente. El Almería empezó el encuentro empujando a su rival contra su portería, con el cuchillo en el cuello del Madrid. Pero poco tardó en el globo en desinflarse porque el filo del Almería es el de una delantera que no suma más de dos goles en un equipo ahogado en el peor momento de la temporada. Después de los intentos de Durbadier y Thomas el alemán Toni Kroos dio un paso adelante para apoderarse de un centro del campo en el que los tres medios no lograban mandar. Fue el campeón del mundo quien primero avisó a los locales con un disparo que Fran Vélez desvió al larguero. Pero la amenaza estaba presentada porque la defensa del Almería se deformaba y concedía facilidades a sus adversarios.

Si el tanto inicial tardó en llegar fue por la complacencia de los de Ancelotti. Sin sentirse intimidado, el Real Madrid bajó su concentración también en la portería rival. Cristiano no recibía balones, Benzema se entretenía con su marcador y Bale parecía despistado en una primera parte en la que el árbitro sólo le enseñó la tarjeta amarilla cuando trabó a un rival fuera del campo y se dedicó a no forzar su delicado estado físico.

Al no espabilarse ninguno de los hombres de ataque madridistas ante las facilidades defensivas del Almería apareció otro nombre. Isco recibió un balón en la zona izquierda del área y sin que nadie le presionara se acomodó a la derecha y enlazó una buena parábola un nuevo gol. Pero la falta de concentración del conjunto madrileño posibilitó una rápida respuesta del Almería. Verza enganchó un notable disparo desde el borde del área y neutralizó la ventaja durante unos instantes. En esta ocasión el Madrid no quiso desprenderse de su ventaja y reaccionó casi de inmediato con un magnífico centro de Kroos desde la banda que cabeceó con maestría Bale a gol.

La segunda parte no cambió el aire del partido. Sin un Real Madrid dispuesto a controlar el centro del campo el balón se movió de un área a otra en un espectáculo poco claro. El equipo de Ancelotti jugó con lo que sabía: el Almería ha ganado únicamente dos partidos en Primera División esta temporada y se encuentra en transición hasta que Juan Ignacio Martínez asuma la dirección en el césped. Ante la debilidad del adversario los merengues se entregaron a la vida fácil, a confiar la defensa únicamente en los hombres de atrás y confiar en que alguno de los de arriba solucionara en un contragolpe. No le importó conceder el balón ni que el Almería optara a mayores posibilidades con un partido descontrolado en el que hasta Pepe se probó de extremo. La apuesta le salió bien al Madrid a pesar de desfilar por el alambre cuando un penalti mal pitado concedió a Verza la posibilidad del empate. Para desgracia de los locales Iker Casillas apareció por primera (y única) vez en el partido, acertó la adivinanza del lanzador y liquidó la única posibilidad real que tuvo el Almería de conquistar algún punto. El primer penalti que detiene el mostoleño en Liga desde 2011 enseñó a los rojiblancos que las concesiones eran limitadas.

Durante el resto del partido Ancelotti decidió abandonar a sus mejores hombres en su decadente tiovivo a la espera de un tercer gol, que acudió a su cita habitual a diez minutos del final con el de siempre: Cristiano Ronaldo. Primero se sirvió de una jugada de sus compañeros de ataque Benzema y Bale para marcar y después de una incisiva entrada de Carvajal por la derecha. Los tantos del portugués cerraron un duelo que sólo duró mientras el equipo madrileño tardó en sentenciar y del que Ancelotti se marchó más satisfecho por lo acertado de sus talentos que por su juego.