Hoy

jornada 13

Un récord muy sufrido

. AFP
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  • El Real Madrid de Ancelotti encadena 16 victorias consecutivas y supera la marca compartida por Muñoz y Mourinho

  • Aunque Kameni fue el mejor del Málaga, los andaluces estrellaron tres balones en la madera y protestaron una clara falta de Benzema en el primer gol

Carlo Ancelotti ya presume del récord de victorias consecutivas, nada menos que 16 en todas las competiciones desde que el Real Madrid cayó frente al Atlético, el pasado 13 de septiembre, pero su equipo mostró algunas lagunas preocupantes en feudo de un notable Málaga que se estrelló tres veces contra la madera. Es verdad que Kameni estuvo magnífico, pero un campeón de Europa no puede conceder tantas ocasiones. Como ante el Basilea, ganó pero fue un equipo muy largo, mal estructurado y desequilibrado. Nunca tuvo el control, ni tan siquiera cuando entró Illarramendi para volver al 4-4-2. Vivió en el alambre, permitió a los andaluces soñar hasta el final con seguir invictos en La Rosaleda y sufrió la expulsión por doble amarilla de Isco. Su victoria deja para el recuerdo las anteriores plusmarcas victoriosas de Miguel Muñoz y José Mourinho y se forjó con polémica, ya que el gol de Benzema que abrió el camino estuvo precedido de una falta clarísima.

Frente a un Málaga que presumía de ser inexpugnable al calor de su hogar, donde el Barcelona de Luis Enrique se atascó tanto que no pasó del empate sin goles, Ancelotti evitó rotar y alineó a su once de gala, sin perder de vista la lesión de Modric. Con respecto al equipo que jugó en Suiza el miércoles, cambió casi por completo la defensa, ya que entró Pepe por Varane y Carvajal y Marcelo recuperaron la titularidad en los laterales. Tras lucirse Keylor Navas en su estreno en el gran escaparate europeo, Iker Casillas regresó al escenario donde se sintió humillado por Mourinho cuando no le alineó en 2012 por decisión técnica que el técnico portugués justificó con un elocuente «Adán está mejor». Estuvo inseguro el cancerbero madrileño pero le sonrió la fortuna.

El pamplonés Javi Gracia tuvo que hacer encaje de bolillos para confeccionar el equipo, perjudicado por las bajas de Amrabat, que le da velocidad y profundidad al Málaga, Juanmi y Camacho, el joven internacional de nuevo cuño que aporta músculo y recuperación en el centro del campo. Llegaban animados los costasoleños, que antes de empezar sumaban cuatro puntos más a estas alturas que el grupo que con Manuel Pellegrini alcanzaría puestos de Champions, y trataron de mirarle a los ojos al lider. Aceptaron por momentos jugar un ida y vuelta que suele ser letal frente al rival que mejor contragolpea del mundo.

Incertidumbre

El técnico italiano se mostró muy inquieto ya durante el primer tiempo. Veía a su ejército muy abierto, con muchos espacios entre sus líneas. No le gustaba el panorama a pesar de que el camerunés Kameni, un felino a sus 30 años aunque aparentemente parezca pasado de peso, salvó un latigazo de Bale y otro de Cristiano. Reclamaron los madrileños en el primer tiempo dos penalti, por sendos agarrones a Cristiano y a Ramos, pero se olvidaron de que el error más grosero del joven e inexperto Vicandi Garrido y de sus asistentes se produjo al dar validez al gol de Benzema tras un agarrón indiscutible y prolongado a Weligton. La jugada de Cristiano fue magnífica, con bicicleta incluida dentro del área para irse casi hasta la línea de fondo y dar el pase de la muerte.

Casillas recordó al de antaño, cuando los errores que cometía no acababan en gol de forma milagrosa. Pudo encajar el empate después de una espectacular volea lejanísima de Darder que se le escapó entre las piernas, pero acabó en córner tras golpear en el poste. La madera también le salvó tras un enorme disparo de falta de Duda al que seguramente no hubiera llegado. La distancia era grande pero el tiro del portugués, soberbio. Si había estado muy atinado el mostoleño al rechazar un cabezazo de Santa Cruz, de los contadísimos delanteros que por arriba le pueden ganar a Sergio Ramos. Con lío arbitral y bastante igualdad se llegó al descanso.

Descontrol

Continuó tan vistosa como descontrolada la segunda mitad, con muchos metros libres en ambos campos. Los esfuerzos de los jugadores eran muy largos y tenían que pasar facturan. Kameni seguía magistral en las salidas a los pies, Cristiano Ronaldo buscaba una chilena imposible en un remate y el árbitro seguía superado por el partido. No colaboran los jugadores al teatralizar, pero no veía los agarrones en las áreas o se hacía el remolón. Castillejo y Weligton reclamaron penas máximas. Llegó la lesión muscular de Sergio Sánchez, otro problema para Gracia.

El duelo seguía muy abierto porque el Madrid no lo abrochaba, Kameni salvaba un remate que parecía gol o gol de Cristiano, y el Málaga generaba peligro en tiros que Iker sólo rechazaba y a balón parado, ya que Santa Cruz las remataba todas. Carletto recurrió a Illarra en lugar de un renqueanto Benzema. Hubo máxima emoción hasta que Marcelo lanzó en largo, Cristiano la peinó y Bale galopó hasta romperla con la derecha. Sobró la rigurosa expulsión a Isco, que tocó el balón en la falta de la segunda amarilla. No fue su mejor noche pero se marchó ovacionado de su antiguo hogar. Ancelotti logró un hito y el Málaga se lamentó de su tercer lanzamiento al poste. Cuando al fin acertó el delantero paraguayo, ya era tarde para la gesta.