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El Real Madrid golea de cualquier forma

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Bale lucha un balón con Insúa. / Efe

  • Con Bale y sin Isco, los blancos perdieron asociación pero recuperaron su contragolpe letal

  • El Rayo fue valiente y se quejó de la anulación de un gol a Baptistao con 2-1, pero sucumbió ante la pegada de un rival que ya encadena 13 victorias seguidas con Ancelotti, a dos del récord de José Mourinho y Miguel Muñoz

Con Gareth Bale y sin Isco, el Real Madrid perdió pausa, dominio, toque y juego asociativo, pero recuperó ese contragolpe brutal, el mejor del mundo sin duda, del que ha hecho gala en los últimos años. Goleó al Rayo, consolidó su liderato y elevó a trece el récord de partidos consecutivos triunfales con Carlo Ancelotti, a sólo dos de la marca que comparten José Mourinho y Miguel Muñoz en el club blanco.

Ante un rival siempre valiente, vistoso, habituado a los choques de ida y vuelta y muy vulnerable atrás, el técnico italiano decidió mover el banquillo para rotar, prevenir lesiones y tener a toda la plantilla atenta y dispuesta. No sólo fue noticia la vuelta del ‘Expreso de Cardiff’, que en el duelo europeo frente Liverpool ya había disfrutado de sus primeros minutos tras un mes lesionado. También jugaron desde el principio Keylor Navas, que sólo había actuado en Liga frente al Elche y en el choque copero de Cornellà, y Nacho, sustituto de un Arbeloa ya en la cuesta abajo de su carrera aunque todavía con páginas por escribir en el club blanco.

El regreso del galés llevó a la perla malagueña al banquillo y provocó varios cambios con respecto al equipo que rozó la excelencia en duelos recientes. Jamés se tuvo que tirar a la izquierda, Cristiano se olvidó de su posición en punta para volver a caer hacia el extremo y el dibujo pasó a ser de un 4-3-3 cuando el Real Madrid atacaba y un relativo 4-4-2 cuando defendía. Matizado porque sabido es que a Bale le encanta subir, meter la sexta marcha, desequilibrar y disparar, pero le cuesta un mundo ayudar en defensa.

Con esas trazas, el Real Madrid recordó más al de antaño. Tuvo menos el balón, ya que incluso en algunas fases el Rayo disfrutó de más posesión, controló peor el partido, se partió más pero volvió a ser letal. Puede gustar más o menos, pero es otro equipo: más rápido, vertiginoso y vertical pero menos combinativo y con dificultades para contener. No se había cumplido el medio minuto inicial cuando Bale, notable, dejó un taconazo prodigioso y una arrancada brutal.

Con ese juego veloz y por momentos al primer toque, los blancos pusieron pronto en dificultades a un equipo franjirrojo con la zaga muy adelantada y una presión caótica en el centro del campo. La norma innegociable de sacar el balón bien jugado desde atrás les costó a los vallecanos una pérdida y el primer gol encajado. En un visto y no visto espectacular, Cristiano abrió hacia Kroos y el gran pase del alemán lo aprovechó Bale, que entró como una exhalación en posición de ariete. El quinto gol del británico, que en la segunda mitad dejaría un tremendo disparo de volea que acabó en el travesaño.

Polémica

En otro contragolpe, el Rayo pudo quedarse en inferioridad pero el árbitro no indicó una clara falta de Fatau a Cristiano cuando el portugués se escapaba. Aunque el humilde avisó en un par de buenos ataques que obligaron a intervenir a Keylor Navas, tres minutos de arrebato le bastaron al líder para aumentar su ventaja. Gran disparo de James al que respondió como un felino Cristian Álvarez, cabezazo al larguero de Benzema, bicicleta soberbia de Bale y afortunado gol de Sergio Ramos, que remató con el muslo, casi sin querer, un saque de esquina bien tocado por James. Todo parecía resuelto pero el colombiano cometió un error de falta de concentración. La pasó hacia atrás sin mirar y se la regaló a Leo Baptistao, que a su vez se la dio a Alberto Bueno para que el exmadridista marcase a placer.

Ese tanto animó a los de Paco Jémez, que salieron con gran personalidad tras el descanso. Tocaron, dominaron y se quejaron por la anulación de un gol a Baptistao por uno de esos fueras de juego al límite. Sí lo fue pero es una de esas acciones en las que el linier puede indicar cualquier cosa. A renglón seguido, Kroos firmó un gol extraordinario. Cristiano, trastabillado, la puso hacia atrás y el alemán, desde fuera del área, la colocó junto al palo con el interior, rasa y con efecto. Poco después, Benzema, en clara posición antirreglamentaria, remachó un centro-chut de Cristiano. Faltaban aún minutos para Isco y el gol del portugués, esta vez un churro que se comió Cristian. Ya son 18 en los diez partidos que ha jugado en esta Liga. Como anécdota queda una cantada por alto de Keylor que hubiera dado mucho más que hablar si la hubiera protagonizado Casillas.