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Fútbol | Primera División

El Atlético agrava las heridas del Madrid

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Bale se lamenta.

  • Simeone leyó el derbi a la perfección y decidió que Arda y Griezmann marcasen diferencias cuando vio a los rivales agotados e impotentes

Este Atlético diseñado por el Cholo a su imagen y semejanza es un tormento para todos, incluido este Real Madrid repleto de estrellas pero desequlibrado que aún trata de perfilar Ancelotti sin Xabi Alonso y sin Di María. Es ventajista acordarse de ellos en la derrota pero su jerarquía, en el caso del guipuzcoano, y fuerza y rapidez, virtudes en el haber del 'Fideo', se añoran en Chamartín. Sin hacer un partido ni mucho menos sobresaliente pero con las ideas mucho más claras, mejores variantes en el banquillo y mejor dirigido por su técnico, el Atlético llevó al gran rival a su terreno y le superó. Puso al Madrid contra las cuerdas de nuevo a balón parado, cedió el empate tras un error de Siqueira al cometer penalti, supo sufrir hasta el descanso y fue mucho mejor en la segunda parte. Cuando entraron Arda Turan y Griezmann, sólo hubo un equipo en el campo. Por primera vez en su historia, el Atlético gana dos veces consecutivas en Liga en el Bernabéu. Y de paso, deja al Madrid contra las cuerdas, descompuesto tras dos derrotas seguidas, aparentemente tieso físicaente y ya a seis puntos del Barça después de sólo tres jornadas.

Al tratarse del séptimo gran derbi madrileño del año y después de que el método de Simeone haya obrado el milagro de equilibrar un duelo que durante tres lustros escenificó un plácido y triunfal paseo de los blancos, el respeto y la prudencia se impusieron al comienzo. Se podía pensar que el Real Madrid lanzaría una ofensiva brutal para marcar territorio y bajarle los humos al rival tras la Supercopa, pero nada más lejos. Dominaban los locales pero casi más preocupados de evitar cualquier contragolpe que de percutir a un adversario que salió con la zaga bastante adelantada y mucho centrocampista junto y por dentro.

Tras muchas cábalas, Ancelotti evitó pruebas y jugó con James de tercer centrocampista, si bien el 4-3-3 era tan versátil por momentos se transformaba en un 4-2-3-1 en ataque y un 4-4-2 en defensa, con Kroos y Modric en el eje. En el Atlético, el Cholo siempre se guarda un as. Saúl Ñíguez, sorpresa en el primer asalto de la Supercopa, se quedó en la grada. Griezmann, todavía inadaptado, y Arda, recién salido de una lesión, aguardaban sus momentos en el banquillo y la gran oportunidad era para Raúl Jiménez. El mexicano no es ni por asomo un delantero 'top' pero es rápido, batallador y con fuelle. Y el choque iba a ser muy físico.

La pizarra del Cholo

Apenas había noticias en un partido anodino cuando ya se adelantó el Atlético, de nuevo a balón parado. Koke lanzó un saque de esquina hacia el primer palo, Raúl García arrastró a los defensas y el veterano Tiago marcó a placer. El Bernabéu enmudeció primero y minutos después silbó a Casillas. Ese gol tuvo un efecto bumerán sobre los colchoneros y espoleó a los merengues. El Madrid aceleró y, de forma paulatina, fue agobiando al eterno rival hasta el descanso. Empató tras un error de Siqueira, que cometió un penalti tan claro como tontorrón sobre Cristiano, que engañó a Moyá.

Fue listo entonces Ancelotti, que tiró al costado derecho al astro luso y a Bale para conseguir superioridad frente al lateral brasileño, nuevo en el Atlético y, por lo tanto, aún sin los mecanismos cholistas bien ajustados. A los problemas de Siqueira hubo que añadir esta vez errores inusuales de Koke y sobre todo de Gabi, que perdieron varios balones en las transiciones que permitieron correr al Real Madrid, justo lo que quería evitar a toda costa Simeone. Pudo voltear el marcador el campeón de Europa antes del descanso, pero Moyá, espléndido, desvió un balón bien cabeceado por Benzema tras gran jugada de Cristiano, lejos de su mejor versión pero mejorado tras no ir con Portugal y hacer trabajo específico de recuperación en Valdebebas.

Los del Manzanares se rearmaron tras el descanso y crecieron con los cambios. ¡Vaya si lo hicieron! Aunque es el gran capitán, acertó de pleno Simeone al retirar y buscar más posesión con el turco Arda. Koke se colocó en el timón junto a Tiago. Luego entró Griezmann en lugar del mexicano, ya extenuado. El Madrid se veía tan impotente que Pepe lo probaba con un disparo desde casi 30 metros. Ancelotti sufría en el banquillo casi tanto como Simeone en un palco. Buscó cambiar la dinámica con Chicharito e Isco pero no había forma. Arda avisó con un gran disparo de rosca y acertó poco después tras una combinación extraordinaria en la que participaron Griezmann, Juanfran, Raúl García, que dejó pasar, y el mago turco, que la puso junto al palo. Carletto fue silbado al apostar entonces por Varane. Ramos pasó al carril derecho. Y el Cholo reforzó su entramado con Mario en lugar de Mandzukic. Fue un derbi flojo, pero como equipo el Atlético impartió una lección a un conjunto de individualidades.