Final

Miles de atléticos completan los más variopintos viajes para llegar a Lyon

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Los futbolistas lamentan que no haya un reparto equitativo de entradas, aunque el club no vendió todas las solicitadas a UEFA

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENEnviado especial a Lyon

Para el Atlético, Lyon no es un destino nuevo. Los más veteranos derramaron lágrimas hace 32 años, en aquella final perdida de la Recopa ante el Dinamo de Kiev. Por eso, los que viajen desplegarán un mosaico en recuerdo de los seguidores que en 1986 se desplazaron hasta la misma ciudad. El homenaje se realizará en el fondo norte y el lateral este, las zonas destinadas al Atlético en el Stade de Lyon. No se completará esa zona con hinchas rojiblancos, ya que el club no vendió todas las entradas que se le asignaron a la entidad ya que 1.200 se quedaron sin distribuir por el temor de la hinchada rojiblanca a incidentes porque el viaje es accesible y muchos aficionados, de los 10.500 que tienen entradas, han decidido ir por carretera: 1.250 kilómetros, la mitad que a Lisboa. «Hay menos que a Hamburgo o Milán», recuerda Jorge que acudió a todas ellas con su padre... que tiene miedo a volar.

Ellos irán en coches particulares pero otros muchos lo harán en 38 autobuses organizados que dejarán sus vehículos en dos aparcamientos (Panettes y Eurexpo) que están conectados con el estadio por buses lanzadera. Los que no tienen esa fobia a los aviones han optado por uno de los doce vuelos chárter hacia la ciudad si bien otros eligieron opciones más baratas, con escala previa en otras ciudades europeas (Barcelona es uno de los lugares elegidos para hacer transbordo en avión e incluso en tren, y algunas incluso menos directas como Toulouse, París o Ginebra, desde donde hay un 'partido' de carretera). Varios de esos se encontraron al llegar a la ciudad con la sorpresa de que había huelga de taxis, lo que tampoco ayudará a moverse por la localidad. No tuvo problemas el equipo, que llegó escoltado por miembros de la gendarmeria francesa, tres motoristas y un coche policial sin que hubiera aficionados rojiblancos esperando. El equipo del Cholo no despertó expectación.

Especial para Griezmann

La plantilla insiste en mostrar confianza en que la final se desarrollará sin problemas de seguridad para su afición, que se concentrará en la Place Carnot que está en la parte céntrica de la ciudad. Un día antes del partido apenas se veían hinchas atléticos con los colores por las calles. La UEFA recomienda a los que se desplacen usar el transporte público para evitar problemas. «Las autoridades y los responsables estarán avisados y trabajando en ello. Nosotros alentamos a que la gente vaya a animar y a vivir una fiesta, serán 90 minutos de futbol y que lo que pase sea en el campo. Deseamos que sea una fiesta y haya paz. Que puedan ir familias, niños, habrá un ganador, uno que pierda, pero que no pase de ahí», explicó Diego Godín.

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Uno de los jugadores que ha vestido ambas camisetas es Javier Manquillo, que confía en que reine la normalidad pese al temor a los grupos violentos del Marsella. «Son dos grandes aficiones y no creo que pase nada», dijo el lateral, ahora en la Premier. Lo mismo deseó Andoni Zubizarreta, que confía en que no haya incidentes aunque sí reconoce la pasión de los hinchas. «Es un equipo que conecta mucho con la gente de todas las clases. Gente en toda Francia que se siente identificada con un club y con una ciudad con un punto rebelde. Los que llenan el Vélodrome son los propietarios anímicos».

También quiso calmar los ánimos Antoine Griezmann, que tendrá muchos amigos presentes en un estadio que se encuentra a unos 70 kilómetros de su ciudad natal, Maçon. «Para el club es un trofeo muy importante y es una forma de demostrar que siempre estamos ahí para pelear con los mejores. Tengo muchas ganas de que llegue el partido. Es algo muy bonito, en Lyon, a 45 minutos de mi ciudad. Habrá mucha gente de mi familia y ojalá pueda ser una final feliz», deseó.

Orgullo atlético

Torres, como el resto de la afición atlética, espera que sea el Atlético ese vencedor para que el sentimiento rojiblanco se perpetúe. «Dentro de 20 años no vamos a quedar ninguno de los que estamos aquí, lo que se va a quedar es el Atleti. La gente que va a seguir, la que irá al estadio a ver otros jugadores distintos, a diferentes entrenadores, otra directiva, pero irán a ver al Atleti ganar. Los que ahora tienen mi edad o 40-50 años no podían llevar al cole la camiseta rojiblanca porque antes era una osadía porque el Atlético no ganaba y tenían que aguantar a los compañeros. Por eso a nosotros, que a día de hoy nos hemos ganado el respeto, nos molesta que no se le trate con respeto al club. Yo llevo a mis niños al cole con la camiseta gane o pierda y dentro de unos años ojalá haya muchos más. Los niños van a llevar la camiseta del Atlético y el nombre que ponga detrás no importa. Vamos a pasar, hemos pasado y pasaran cientos y miles de jugadores y lo importante es lo que está por delante, no detrás», repite a modo de arenga hacia una afición que disfruta tras un ejercicio difícil para el Atlético.

Uno de los que hace seis años estaba en Neptuno era Lucas Hernández, uno de los internacionales franceses del Atlético. Para él, como para Griezmann -que nació a 40 kilómetros de la sede de la final y acudía de pequeño a animar al estadio al Lyon- será muy especial. El defensa nació en Marsella cuando su padre Jean François jugaba en el Velodrome. Hace seis años, cuando el Atlético venció al Athletic, estaba en el juvenil. El equipo se reunió a ver la final y después acudió a Neptuno tras los goles de Falcao y Diego. Dos años antes fue Diego Forlán, con sus goles al Fulham en Hamburgo, el que hizo que la hinchada acabase en la fuente madrileña. «Nuestra Europa League rompió un maleficio y devolvió el respeto al Atleti», recuerda el uruguayo.

Los que lleguen pronto al estadio verán la actuación musical previa del dúo de 'DJs' franceses Ofenbach, compuesto por Dorian Lo y César de Rummel. «Estamos ansiosos por formar parte de esta fiesta del fútbol y por tener la oportunidad de actuar frente a todos los aficionados en el estadio, así como ante los millones de personas que lo verán desde casa», explicó Dorian.

Acudirá el Rey Felipe VI

Si no hay cambio de planes uno de los que asistirá a la final en Lyon será el rey Felipe VI, que ya estuvo en el palco de un estadio hace unas semanas durante la final de la Copa del Rey entre Sevilla y Barcelona que finalizó con 0-5 para el cuadro catalán y en la que escuchó algunos silbidos al himno nacional. La temporada pasada Felipe VI no pudo acudir a la final de la Champions League jugada en Cardiff entre el Real Madrid y la Juventus, y lo sustituyó, en representación de la familia real, su padre, el rey Juan Carlos I.

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