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La felicidad del tridente y la preocupación de Iniesta y Mascherano

Messi, Luis Suárez y Neymar.
Messi, Luis Suárez y Neymar. / Afp
  • Tras el 7-0 al Celtic se va perfilando el once inicial de Luis Enrique para los partidos grandes y el centrocampista y el central deberán mostrar su mejor nivel para estar en él

Se exhibió el tridente ante el Celtic (7-0), con Messi (tres goles y una asistencia), Neymar (un gol y cuatro asistencias) y Luis Suárez (dos goles y una asistencia). Paró un penalti Ter Stegen con 1-0 en el marcador. Destacó la compenetración defensiva entre Piqué y Umtiti, un diestro y un zurdo, como aconseja el libro de estilo, y se confirmaron Sergi Roberto y Jordi Alba como laterales indiscutibles. Y en la media brilló André Gomes al lado de los fijos Busquets y Rakitic no sólo como interior, sino también como mediocentro durante la última media hora. Todo fueron buenas noticias para el Barça en general tras el doloroso batacazo liguero ante el Alavés (1-2) que, ahora sí, se puede contemplar como un accidente. Pero individualmente hay dos jugadores preocupados porque comienzan a ver amenazada su titularidad, como mínimo, en los partidos grandes, aquellos sin rotaciones en los que se detecta el once inicial que tiene en mente Luis Enrique. Se trata de Iniesta y Mascherano.

      Iniesta jugó 30 minutos contra el Alavés, una suplencia lógica tras su lesión en la ida de la Supercopa de España, pero frente al Celtic repitió banquillo. Entró en el inicio de la segunda parte por Rakitic, pero con el partido resuelto (3-0). Y logró un gol de bandera con una volea al primer toque poco habitual en él, quizás reivindicativa. Luis Enrique le puso por las nubes en la rueda de prensa posterior y el de Fuentealbilla se fotografió «con el gran André Gomes» en las redes sociales. Pero, tras el Leganés-Barça del sábado en el que se volverá a ver un equipo con cambios, en siete días (miércoles 21) llega el primer partido de lujo de la temporada, el Barça-Atlético de la quinta jornada de Liga. Y el que no esté en esa alineación ya puede considerarse fuera del once de las finales y de los clásicos. En la dura competencia por una plaza en la media del Barça Busquets no tiene sustituto y Rakitic parte con ventaja en un interior porque su aportación física, además de técnica, es necesaria para el equilibrio del equipo, mientras que para el otro interior se darán bofetadas Iniesta, André Gomes, Denis Suárez y hasta Rafinha. Si alguno de los fijos baja el rendimiento o recibe alguna tarjeta amenazante, Luis Enrique no se lo pensará: tiene alternativas para todo.

      Más complicado es el caso de Mascherano, protagonista de una aciaga actuación frente al Alavés al salir en la fotografía de los dos goles encajados. Ya acabó la pasada temporada con dudas para continuar en el club, harto psicológicamente de jugar como central, deseando acabar su carrera feliz en algún club que le devuelva al mediocentro, como juega en la selección argentina. Desde que Pep Guardiola le reconvirtió en defensa, su rendimiento en el eje de la zaga del Barça ha sido impresionante por su capacidad para corregir errores de los demás y por entender el juego azulgrana. Pero está dando señales evidentes de saturación que coinciden con la llegada de Umtiti, a quien todos ven ya como el nuevo Abidal. Le faltan muchas cosas por aprender, pero se está adaptando bien al juego de anticipación del Barça y la salida de balón desde atrás.

      Puede que en ese citado Barça-Atlético, con poco margen de error ya para el equipo azultrana teniendo en cuenta que en las últimas Ligas fallan muy poco, Luis Enrique todavía apueste por Mascherano e Iniesta, pero ellos son los primeros en saber que su titularidad está seriamente amenazada.