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El Atlético gana con cuatro pases seguidos en Suecia

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Koke celebra su gol con Raúl, el otro goleador, Mario y Arda / AFP

  • Koke y Raúl García pusieron la rúbrica a dos buenas jugadas colectivas en las que asistió un brillante Juanfran

  • El Malmoe rozó el empate al inicio de la segunda mitad pero se topó con Moyá y el palo

El Atlético salió victorioso del Swedbank Stadion, el ‘Calderón sueco’ y en el que el Malmoe no caía desde hacía tres años, cuando se asoció. Al igual que en Madrid, los rojiblancos sólo superaron a los escandinavos cuando usaron la pelota con criterio y velocidad. Obtuvieron el premio del gol en dos de las pocas veces que cuatro de sus mejores futbolistas combinaron. En ambas ocasiones estuvo de por medio Koke, el socio que todos quieren, y un Juanfran que demuestra en los partidos importantes por qué es fijo e internacional. El trabajado triunfo en Suecia y lo sucedido en Turín deja al Atlético a un paso de octavos: vencer al Olympiacos será suficiente.

Había avisado Simeone que el Malmoe sería más complicado que en el Calderón, no sólo por el pésimo estado del césped, sino porque llevaba tres campañas sin caer en su estadio y ocho partidos sin encajar antes su afición. Quizá por ello, Cholo apostó por la entrega y remate de Raúl García, sabedor que su rival tendría agresividad y atrevimiento, en detrimento de un Griezmann más jugón y menos guerrero.

Hareide tiró de su portero titular, Olsen, aunque las molestias no le fueran a permitir sacar de puerta. No era una cuestión baladí, porque su equipo tenía como plan principal el juego directo. Seguramente los mediocentros acabaron con dolor de cuello viendo pasar balones aéreos como si fuesen ‘tomahawks’. Dos de esas acciones, con los rechaces correspondientes, obligaron a Moyà a participar. En otra, Gabi se jugó la roja para frenar un contragolpe que montó el Malmoe de un pelotazo tras una falta a favor. Siquieira, que sufrió atrás, estaba cerca y quizá por ello no se animó Clattenburg a mandarle a la ducha pese a la insistencia local. El duelo tenía un tono británico, ya que los suecos explotaban su físico con intensidad y muchas patadas.

Simeone, que cabeceaba en la banda, sabía que un mal despeje, un error podía condenar a su equipo. Olsen frenó la mejor triangulación visitante, entre Koke, Arda, Juanfran y Raúl García, cuyo remate fue ajustado al poste pero quizá demasiado blando. La segunda gran combinación atlética sí terminó con el fortín sueco. Arda se asoció con Gabi, que la abrió a la banda donde Juanfran llegó como un gamo hasta la línea de fondo para, fiel a su espectacular campaña, asistir al primer palo y allí, de tacón y en el aire, Koke la desvíó a la red. El canterano, en constante crecimiento, es el centrocampista de esta Champions que ha participado en más goles.

Acorralados en la segunda mitad

Pese a que el golpe podía haberle afectado al Malmoe, no fue así. Siguió con su plan, ese que atascó al Atlético, pero teniendo más la bola y terminando las jugadas. Llegaban más los locales con su fútbol directo e impulsivo y ni siquiera esperaban a llegar al área para rematar. El bloque madrileño compareció completamente dormido tras el descanso, quedando completamente a merced de unos desbocados suecos. Pudo costarle caro y seguramente mereció tal castigo. Godin, imperial toda la noche, evitó que una pelota se colara sobre la línea; Miranda casi comete un penalti, Siquiera lo hizo con su mano, Rosenberg la estrelló un diparo violentamente en el palo...

El Atlético debía cambiar la dinámica. Buscó más garra y verticalidad, optando por un guerrero como Cebolla. Y al poco de entrar el uruguayo, el equipo fue capaz de volver a sumar cuatro pases seguidos. Y llegó otro gol. Koke y Gabi, tocaron antes de buscar un nuevo sprint de Juanfran. El centro del alicantino lo repelió la zaga y allí estaba Raúl García para mandarlo de primera a la red. Ya se sabe: tocar y golpear.