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LIGA DE CAMPEONES

Golpe de autoridad del campeón en Anfield

Cristiano Ronaldo celebra el primer gol del Real Madrid en Anfield
Cristiano Ronaldo celebra el primer gol del Real Madrid en Anfield / Efe
  • El Real Madrid ofreció una exhibición que le dispara en el liderato y acaba con la maldición del Liverpool

  • Cristiano marcó por primera vez en el templo ‘red’, Benzema firmó un doblete y Ancelotti pudo pensar en el Barça durante la segunda parte

Aunque se da por descontada la clasificación del Real Madrid desde que se conoció el resultado del sorteo y hasta su liderato, la cita de Anfield tenía enorme carga simbólica y psicológica. Y el rey del viejo continente la resolvió con sobresaliente. Este Liverpool sólo mantiene el nombre, la tradición y la mística de Anfield con respecto al histórico club que llegó a conquistar cinco Copas de Europa, pero es un grande de Europa.

Y jugar con esa mezcla de madurez, creatividad y eficacia que adornó a los de Carlo Ancelotti supone dar un golpetazo en Europa, reafirmar su condición de campeones y quien sabe si amedrentar al Barcelona de cara al clásico. Tal fue la superioridad madrileña que los entendidos hinchas ‘reds’ despidieron a Cristiano con una cerrada ovación cuando fue reemplazado por Khedira por simple precaución. Un gesto señorial hacia un jugador que brilló en el Manchester United, el eterno enemigo del Liverpool. También aplaudieron a Kroos y a Marcelo cuando fue reservados y a sus propios jugadores al ser reemplazados durante una derrota sin paliativos.

Amainó el temporal que azotaba a la ciudad de los Beatles pero surgió el huracán blanco para meter el miedo en el cuerpo a los miles de hinchas que en cada partido peregrinan a su templo, desgarran su voz entonando el célebre ‘You’ll never walk alone’, asumido como himno por el Liverpool, el Celtic y el Borussia Dortmund, y llenan de colorido las viejas tribunas, en especial ‘The Kop’. Al Liverpool le duró la energía poco más de un cuarto de hora. Salió pasado de revoluciones ante un rival que acabó con una de esas maldiciones que jalonan la curiosa historia del deporte rey, y pudo tomarse la segunda mitad a beneficio de inventario.

Como dice la letra del tema compuesto por Richard Rodgers y Oscar Hammerstein para el musical ‘Carousel’ de 1945, Cristiano y compañía mantuvieron la cabeza alta a través de la tormenta, la lluvia y el viento, y no temieron por la oscuridad. Con estrellas como este portugués más bestial incluso que la ‘Pantera’ Eusebio, ningún equipo camina solo. Cinco veces había visitado con el Manchester United este magno escenario el crack de Madeira y siempre se fue sin marcar. Pero llegó vestido de blanco y la primera que tuvo la puso dentro. Fue un gran pase de James Rodríguez, quien sin hacer ruido crece en cada partido, y una anticipación prodigiosa de CR7 a los dos centrales, lentos y distraídos. Firmaba su gol número 70 en la Champions, a sólo uno del récord de Raúl, aunque otras fuentes aseguran que ya lo ha igualado. También era el vigésimo tanto del luso este curso y su décimo partido consecutivo mojando. Una barbaridad, aunque de este Balón de Oro se puede esperar todo.

Gran Isco

Lejos de dar un paso atrás y de permitir reponerse al Liverpool, el Real Madrid siguió mirando al frente y presionando arriba. Sabe Ancelotti de las enormes dificultades de los ingleses en la salida y acertó en su ofensivo planteamiento, aunque partiera de un 4-4-2 más equilibrado que el 4-3-3. La titularidad de Isco, motivada por su gran momento pero, sobre todo, por la lesión de Gareht Bale que algunos médicos atribuyen a su protrusión discal, es una bendición para los merengues. El técnico italiano no estaba del todo convencido con el rendimiento del malagueño por su poco sacrificio defensivo, pero ahora su actitud es diferente. No hay más que observar cómo corre para recuperar un balón perdido. Calidad, desparpajo, regate y visión. Isco puede llegar hasta donde él quiera porque su talento es inmenso.

El gran funcionamiento coral del Real Madrid desconcertó al Liverpool y benefició a otra figura cuyo rendimiento depende en gran medida de la implicación, compromiso y sacrificio. Si Benzema juega enchufado, es de los mejores del mundo en su puesto. Si le sale el día indolente, es como jugar con uno menos. El francés marcó dos buenos goles que cerraron el duelo en el primer tiempo. Cabeceó bombeado un gran centro de Kroos tras una jugada muy larga y luego anduvo presto y listo para empujarla tras un error del portero belga Mignolet. Todo le salió redondo a los madridistas, ya que Casillas se marchó con la portería a cero y dos buenas intervenciones el día que cumplió 143 partidos en Champions, superó a Raúl e igualó a Xavi. El segundo acto fue casi anecdótico. El Liverpool rondó el gol del honor y Cristiano erró una ocasión de las que nunca falla. Una excepción que confirma la regla del mejor artillero.