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Fase de grupos

El Atlético cae en Atenas castigado por sus errores

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Mitroglou celebra un gol. / Reuters

  • El Olympiacos ejecutó un plan muy similar al utilizado por Simeone la pasada campaña para colocarse en la gloria

El Atlético arrancó su participación en la Champions League con una derrota ante un Olympiacos que logró un triunfo que recordó a muchos de los logrados por los rojiblancos la pasada campaña. El equipo madrileño se vio obligado a ir a por el partido por necesidad, tras un despiste, y cayó pese a ser mejor, tener más posesión, ocasiones, remates y córners que su rival, que aprovechó una acción de estrategia, un error ajeno y un contragolpe para soltar tres zarpazos letales. El plan que muchas veces completó el equipo de Cholo la pasada campaña le funcionó a Michel, en teoría amante de un fútbol de mayor control. Los griegos estuvieron serios en defensa, se arrimaron a su portero y con una dosis de fortuna tumbaron a un Atlético que a ratos funcionó pero fue blando atrás, encajó su primera derrota, y que ahora deberá responder con un triunfo a la Juventus, que tumbó al Malmoe, para no complicar su pase a octavos en este grupo A. Los precedentes dicen que un campeón de la Champions nunca perdió en el estreno, lo que seguro motivará más a Simeone y sus chicos, a los que los imposibles les hacen crecerse.

Eso sí, deberán revisar el vídeo de Atenas para saber qué deben mejorar. El duelo arrancó corajudo y el Karaiskakis ayudó a los locales a no asustarse. Proença, algo casero, mostró amarilla a Gabi por trabar en el primer minuto a Kasami pero se tragó segundos después un codazo alevoso del propio jugador suizo a Mandzukic, que le dejó sangrando de la nariz durante cinco minutos. Burgos esperaba instrucciones del médico y también de Simeone, metido en el palco muy cerca del presidente Evangelos Marinakis. El primer intento lejano fue de Abidal, que compartía el centro de la zaga local junto a Botía.

Ansaldi, que había ocupado la plaza de Siqueira, mostró su ambición por banda pero cedió un espacio suficiente para que un centro desde su zona casi acaba en gol. Fue córner y el Atlético se quedó dormido cuando el equipo de Michel la sacó en corto. La pelota le llegó al lateral zurdo Masuaku, pasó entre un bosque de piernas y se coló junto al palo de Oblak, que no pareció culpable aunque reaccionase algo tarde.

El Atlético no se asustó por el espectacular ambiente del Kariskakis y espabiló con orgullo de subcampeón. Mandzukic, que jugó con un aparatoso tapón en sus fosas nasales, cabeceó primero alto en un córner y después repitió con la cabeza sin acierto en un centro de Juanfran, que llegó con criterio hasta la línea de fondo en varias ocasiones. Insistió con los balones al área desde los laterales y Raúl García estuvo cerca de certificar uno de Ansaldi a la red y en otro del argentino la bola rozó en la mano de Abidal. Daba la sensación que podía generar peligro, si bien se perdió en algunas ocasiones en combinar dentro del área, recordando en alguna ocasión por esa falta de definición a la selección española.

Un error decisivo

Cuando el empate parecía realmente cercano llegó el 2-0 en una contra tras un triple error. Chori salió sprintando por banda, la mandó a la media luna del área donde dejó pasar entre las piernas Mitroglou, despistó a Mario que atropelló a un Ansaldi que basculó demasiado para cerrar, lo que permitió a Afellay fusilar desde cerca a Oblak. Parecía increíble, pero el Atlético era mejor y caía por dos goles con un plan que parecía suyo. La edición pasada encajó tres goles en toda la fase de grupos y en media hora llevaba dos en Atenas. No desesperó, mantuvo su plan y esta vez Mandzukic hizo bueno el medido centro a la espalda de Ansaldi.

Antes del descanso hubo una tangana entre los jugadores de ambos equipos, porque los españoles no lanzaron la bola fuera con un jugador local tendido en el suelo, solucionada por Proença con amarilla para ambos capitanes. El incidente activó su agresividad antes de que Simeone revisase con los suyos los agujeros del guión previsto, donde los balones laterales configuraban el argumento principal. Cholo tardó diez minutos, justo después de que Olympiacos pasara el centro del campo, en repetir el cambio del Bernabéu: Griezmann por Gabi.

El capitán atlético aún no ha cogido el puntito físico que necesita en estos primeros partidos de campaña, y por dos veces Simeone le da aire... coindiciendo que tiene amarilla. El galo, tras asociarse con Arda, soltó dos zurdazos seguidos en las dos primeras ocasiones que pisó el área pero Roberto demostró con dos manos, una arriba y otra a ras de suelo, por qué la campaña pasada fue uno de los mejores del torneo.

Michel quiso reaccionó metiendo a Fuster por Chori para sujetar más a su equipo por dentro... un poco más atrás. Arda buscaba acertar desde lejos, mientras Cholo decidía a quien quitaba para que Cerci se estrenase. Raúl García fue el elegido. El italiano, con ese aire a Diego Forlán, se colocó en la diestra pese a ser zurdo para buscar entrar hacia dentro cayó en sus dos primeros balones seguidas en fuera de juego.

Olympiacos supo sufrir y esperar a su única opción de la segunda mitad. Buscó Kasami la espalda de Ansaldi, le superó en carrera y su bola al corazón del área para Mitroglou acabó en la red. El tanque griego, vendido en enero por 15 millones al Fulham y recuperado como cedido seis meses después, se giró sin que Miranda le moviese remachando entre las piernas de Oblak. Tres ocasiones, tres goles. El eslovaco se estrenó con derrota.

Griezmann seguía enchufado y acertó a la quinta con la red de Roberto. Le quedaban cinco minutos al Atlético y la prolongación, pero no terminó de aprovechar el fútbol que generan Arda, Griezmann, Cerci y Koke. No pinta mal, pero por ahora no le ha dado un buen resultado.