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El PSG hizo saltar la banca

Kylian Mbappé, Neymar y Edinson Cavani, celebrando un gol en el Celtic Park de Glasgow./Afp
Kylian Mbappé, Neymar y Edinson Cavani, celebrando un gol en el Celtic Park de Glasgow. / Afp

Mbappé, Neymar o Dembélé elevaron los fichajes hasta límites insospechados

JULIÁN ALÍAMadrid

Cuatro días quedan para que comience el mercado invernal. Aunque se espera que se mantenga la inflación, pocos nombres quedan reservados para el gasto de cantidades tan exageradas como las del último período. Quizá Antoine Griezmann, si decide moverse del Atlético de Madrid, o Philippe Coutinho puedan desempeñar ese papel y emular la situación del verano, cuando el París Saint-Germain se encargó de que el mercado saltase por los aires fichando a los dos jugadores más caros de la historia.

Entonces, pronto comenzaron los rumores de que el PSG quería, y podía, hacerse con los servicios de la estrella brasileña del Barcelona, Neymar. El carioca, que había renovado hasta 2021 con el club azulgrana, tenía una cláusula ascendente que iba incrementando cada temporada que transcurría. Ese mismo verano, pasó de 200 a 222 millones de euros. Poco comprensible para la entidad parisina, que podía haber acelerado el proceso y evitarse un buen pellizco, pero donde hay, que se note, debió pensar. Neymar consiguió reunirse con su compatriota Dani Alves en el equipo francés, ese que había cedido un 4-0 en la ida de los octavos de Champions ante el propio Barça y que, como ellos, solo había ganado la copa (las dos francesas en el caso del PSG), acabando la liga en segunda posición.

Tras abonar los 222 millones y ‘arruinar’ el verano del Barcelona, el siguiente objetivo del jeque Nasser Al-Khelaifi, propietario y presidente del PSG, fue el Real Madrid. En realidad lo fue el Mónaco, campeón de la Ligue 1 y semifinalista de Champions, pero en aquel momento, el futuro del joven francés Kylian Mbappé, primer artífice de la tremenda temporada del cuadro monegasco, parecía destinado a teñirse de blanco.

Mbappé, que curiosamente debutó en la liga francesa sustituyendo a la ‘leyenda’ madridista Fábio Coentrao, parecía tener un acuerdo con el equipo que acababa de revalidar el título de la Champions por primera vez, pero los parisinos se entrometieron y, mediante una cesión y un precio de 180 millones de cara a la próxima temporada para sortear las normas del ‘fairplay’ financiero, se hicieron con él y compusieron un tridente de miedo (Neymar, Mbappé y Cavani) que pisará el césped del Santiago Bernabéu en febrero. Allí, el francés podrá hacer saltar alguna lágrima a los aficionados blancos y finiquitar el discurso de que no era necesario ningún fichaje más en un equipo que hoy vaga sin demasiado rumbo en liga y se clasificó como segundo de grupo en Champions. Así, el PSG consiguió al máximo responsable de su eliminación en la Liga de Campeones y al de su segundo puesto en liga, dispuesto a dar el golpe definitivo encima de la mesa. O del campo, más bien, porque en los despachos siempre han destacado.

La ambición de los jeques

También estuvo activo en materia de fichajes el Manchester City, propiedad del jeque Mansour bin Zayed Al-Nahyan. El equipo de Pep Guardiola, que se pasea por la Premier League inglesa de recital en recital avistando tanto el récord de puntos como el de goles a favor, destinó casi 250 millones de euros al mercado de traspasos, en ocho jugadores y sin superar ninguno de ellos los 60 ‘kilos’. Poco más en total que el PSG en tan solo dos jugadores: Neymar (222) y Yuri Berchiche (16), ya que Mbappé permanece como cedido hasta la temporada que viene, cuando deberán abonar 180 millones.

Sin embargo y contra todo pronóstico, de entre los dos españoles afectados por el despilfarro parisino, el Barcelona salió mejor parado. Ni siquiera le hizo falta la llegada de Philippe Coutinho, siempre en la órbita azulgrana, con los más de 200 ‘kilos’ percibidos por Neymar. Tampoco el rendimiento de Ousmane Dembélé, cuyo fichaje podría alcanzar los 145 millones teniendo en cuenta las variables y que cayó lesionado y solo disputó dos partidos de liga y uno de Champions. Ernesto Valverde aterrizó en el banquillo culé como una versión mejorada de MacGyver para encajar todas las piezas, las que tenía a su disposición, a la perfección. Ahora, su equipo marcha primero en la tabla, es el único invicto y está en octavos de Champions, donde tendrá que vérselas con el Chelsea de Antonio Conte, que fue el único de los cinco equipos ingleses que acabó como segundo de grupo, lo cual favoreció el emparejamiento.

Así, el PSG intentará dar un salto definitivo y ser considerado como aspirante a todo mientras el Barça ultima la recuperación de Dembélé y su adaptación a un conjunto muy bien engrasado sin apenas errores y sin descartar algún posible fichaje invernal, y el Madrid, a la espera de mejoría, buscará derrotar a los parisinos en su próximo duelo de febrero, y si no lo hace, implorará, al menos sus aficionados, una sanción por incumplimiento del ‘fairplay’ financiero al PSG para que sean incapaces de fichar, por lo que Mbappé, todavía cedido, vuelva a ser propiedad del Mónaco, donde no sería bien recibido, y acabe vistiendo el blanco.

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