Goles hacia el cielo para honrar a Fali

Goles hacia el cielo para honrar a Fali

Compañeros y amigos del malogrado futbolista fallecido en 2002 jugarán mañana un partido amistoso como tributo | Está previsto que al acto asista la alcaldesa de Cáceres, Elena Nevado, para estrenar la placa conmemorativa

J. CEPEDA CÁCERES.

Si solo muere quien cae en el olvido, Rafael Bernal Espada, 'Fali', no puede ser otra cosa que el ángel de la guarda para toda una generación. El malogrado futbolista nacido en Huelva y criado en Cáceres perdió la vida un 6 de septiembre de 2002 a los 21 años en un accidente de tráfico justo cuando su sueño de llegar a ser jugador profesional comenzaba a ser ya una realidad en el filial del Valencia. Mañana sábado, a las 12.00 horas en el campo del Nuevo Cáceres que lleva su nombre, muchos de sus amigos y compañeros se reunirán para rendirle tributo a través de un partido de fútbol. Un acto al que también está previsto que asista la alcaldesa de la ciudad, Elena Nevado, para inaugurar oficialmente la instalación deportiva y estrenar la placa conmemorativa.

Con Ceballos Silva como árbitro, entre los nombres confirmados figura el de Miguel Ángel Ávila, actual entrenador del equipo sénior del Diocesano y con quien Fali compartió vestuario tanto en el club colegial como en el Cacereño. También asistirán otros compañeros como Muriel, Macías, Abraham, Tomás Gijón o Jaime. «Lo conocí con nueve años cuando éramos vecinos en Aguas Vivas. Luego jugamos en el Dicoesano y en el Cacereño. Aquellos fueron días muy tristes para todos. Tienes que sacar fuerzas donde no las hay y recordarle de la mejor manera posible. Como persona era excelente, abierto y bromista. Como futbolista era extraordinario, un extremo derecho con mucha capacidad de desborde, velocidad y gol», rememora Miguel Ángel Ávila.

Según destaca el histórico mandatario del Diocesano, Gerardo Hierro, «la iniciativa de este homenaje surge gracias a Enrique Martín, que fue su entrenador y le tenía un especial cariño». Un evento que, a juicio de Hierro, «será emotivo y bonito. Servirá para reforzar nuestra amistad», dice refiriéndose a los dos clubes capitalinos en los que jugó Fali.

«Me da pena que mi padre no pueda vivir este homenaje porque luchó mucho tiempo por ello», dice su hermana Eva

«Perdí a un buen amigo, encima conduciendo yo. Allí se truncaron nuestros sueños», dice Miguel Rubio

Precisamente este hecho de unir a Cacereño y Diocesano antes del derbi del domingo enriquece más, si cabe, un homenaje que estará marcado por el recuerdo, según destaca José Luis Leo, compañero de promoción de Fali: «Siempre es bonito recordar a personas que te marcan y él nos marcó a todos desde jóvenes. Ocupa un trocito de nuestro corazón. Era una persona alegre y divertida. Siempre estaba de broma con una sonrisa dibujada en la cara».

Fali vivirá este homenaje junto a su padre en un palco de honor en el cielo. Fue precisamente su progenitor, fallecido hace tres años, el que luchó para que su hijo diese nombre a alguna instalación deportiva de la ciudad. Así lo recuerda Eva, hermana de Fali, quien tenía 30 años cuando se dio tan fatal desenlace: «Mi hermano se merecía todo. Sé que mucha gente lo recuerda y está muy vivo en muchas personas. Me da pena que mi padre no pueda vivir este homenaje porque luchó mucho tiempo por ello». Eva conserva en su memoria cada recuerdo con su hermano: «Estábamos muy unidos. Ya desde pequeñito, cuando no sabía ni hablar, se ponía nerviosito cuando veía un balón en las noticias. Su ausencia es algo que no se supera. Yo al menos no la he superado. Aprendes a vivir sin él y hay que seguir adelante por él».

Accidente

Al margen de este homenaje, pero guardando idéntico cariño y respeto por la figura de Fali, se encuentra Miguel Rubio. El actual entrenador del Coria era quien conducía el vehículo aquel fatídico día: «Fue algo horrible. Algo que se quedará para siempre. Perdí a un buen amigo, encima conduciendo yo. Allí se truncaron nuestros sueños. Los dos fuimos a Valencia en busca de ser futbolistas después de entablar una buena amistad en el Don Benito. El accidente fue un cúmulo de casualidades. Yo iba a haber ido a China con el primer equipo del Valencia, pero al final fue Carboni. Teníamos días libres en el filial y le dije a Fali que no se fuera solo en autobús. Después de entrenar, veníamos de camino y a la hora y media tuvimos el accidente. No íbamos a mucha velocidad. Detrás de nosotros iba un camión del ejército y tampoco se explican lo que pasó. El coche se fue. Fue un accidente en el que no hubo ninguna negligencia». Aunque desde la distancia, Rubio también celebrará el homenaje: «Le quería un montón y se merece que le pongan su nombre a un campo para que siempre sea un espejo para los canteranos», explica.

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