Empate a demasiados errores

Los jugadores del Mérida celebran uno de sus dos goles ayer al Coruxo. :: j. m. romero/
Los jugadores del Mérida celebran uno de sus dos goles ayer al Coruxo. :: j. m. romero

El Mérida regala dos goles al rival y acaba cediendo unas tablas que le obligan a ganar en Coruxo para mantenerse

JAVI LAIRADO

Cuando Kike Pina lanzaba a la red de Lucena el último balón de la liga regular, la Mérida futbolística enloqueció. Conseguían levantar los pies de un fango que les tragaba sin remedio y podrían gozar de otra oportunidad. Un ida y vuelta de una brutal tensión. Un ida y vuelta para sobrevivir. La ida en el Romano. Mayo y sus cosas.

Nafti repitió de inicio su último once. Tres centrocampistas para dominar la zona ancha y Germán tratando de hallar su lugar. Si cualquier eliminatoria, y más en una para evitar el descenso, debe partir de la premisa de equivocarse poco, el primer cuarto de partido fue un desastre total para ambos equipos, pues cometieron errores gravísimos que desembocaron en dos goles antes del minuto quince. En un despeje visitante, Javi Chino, tratando de ceder a su portero deja a Antón de Vicente en un uno contra uno que definió de maravilla.

2 Mérida

2 BCoruxo

Alineaciones

Mérida: Ramos; Iván Pérez, Kike Pina, Aguza, Javi Chino; De Dios, Nana (Iván Aguilar, 53´), Chema Mato (Javi Gómez, 79´); Kiu, Santi Villa, Germán (Esparza, 64´).

Coruxo: Alberto; Rafa Mella (Doncel, 90´), Pablo García, Mario Ramón, Pazó; Borja Yebra, Antón; Higón, Mateo (Álex Arias, 73´), Fernando; Silva (Crespo, 83´).

Goles: 0-1, Antón (Min. 2); 1-1, Chema Mato (Min. 11), 2-1, Iván Aguilar (Min. 54), 2-2, Silva (Min. 58).

Árbitro: Ruipérez Marín (Colegio Castellano-Manchego). Mostró cartulinas amarillas a De Dios, Iván Pérez, Chema Mato y Kike Pina por el Mérida.

Incidencias: Estadio Romano, algo más de 5.500 espectadores.

Bajonazo general, pero no se dejó amilanar el Mérida, que tras un par de acercamientos lograba empatar en un centro de Iván Pérez que prolongaba Germán para que apareciera Chema Mato en el segundo palo. Y, al momento, dos ocasiones claras, Pazó desviaba un centro que se disponía a rematar Nana, y, en el otro área, Mateo remataba fuera con todo a su favor tras una gran jugada individual de Higón. Necesitaba el duelo bajar una marcha. Ritmo y ocasiones impropias de un duelo de tal necesidad. Y lo hizo, en este último tramo de la primera mitad, pero siempre con sensación de peligro, con los ataques más cómodos y ágiles que las defensas, con el gol revoloteando ambas porterías. Especialmente la visitante, en un disparo de Santi Villa en una jugada ensayada que acabó en córner. Por el Coruxo, Higón era el resorte desde el que activar todo el frente del ataque. Barría toda la zona de tres cuartos, aparecía siempre. Por el Mérida, los interiores, con sus apariciones e imprecisiones, provocaban cosas a su alrededor.

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Tras el descanso, el Mérida no bajó el pistón. Se vio instalado en campo rival y decidió añadirle una gota de calidad. Encontró el gol muy pronto, en un centro desde la derecha de De Dios que Aguilar empujaba a la red. Habían logrado los romanos lo más difícil. Remontar un partido de eliminatorias es más que difícil, pero ni siquiera tuvo tiempo para disfrutarlo. Antes de asentar esa ventaja y permitir que el paso de los minutos le acercara al tercer gol, se encontró con otro nuevo revés. Y, de nuevo, provocado por él mismo. No se puede caminar poniéndose zancadillas uno mismo a cada paso. Una nueva pérdida, en este caso de Pérez, en salida de balón desembocó en el segundo gol rival.

Y el Mérida, ante una tesitura complicada. Buscar el tercer gol que le diera ventaja, arriesgar con espacio a su espalda con el físico bastante tocado y la autoestima por los suelos tras coleccionar errores en campo propio. El físico decidió por ellos. No llegaba para afrontar un ida y vuelta constante, por lo que solo restaba tratar de no equivocarse más en las inmediaciones del área y confiar en que el juego directo sobre Gómez y Esparza provocara alguna jugada de gol. No lo logró. El choque languideció entre la nostalgia por la ocasión perdida y el miedo a que un error decantara aún más la eliminatoria. De hecho, Higón, siempre él, amenazaba constantemente a la adelantada defensa local, mientras Aguilar trataba de obtener ventaja de sus múltiples choques. Nada nuevo ocurrió. Ese arrebato final fue más tranquilo que el resto del choque.

Para el Mérida el choque no fue más que una prolongación de la temporada, incapaz de definir ante el meta rival y con una facilidad inusitada para hacerse daño a sí mismo. La, esta vez sí, última bala de la temporada, tendrá que jugársela en Coruxo. Todo en noventa minutos.

«Tendremos necesidad de ganar y el equipo puede» Medhi Nafti | técnico del mérida

Medhi Nafti, entrenador del Mérida, valoró el empate de forma negativa: «Regalando goles a estas alturas es muy difícil. De nuevo con muy poco nos hacen daño, mientras que a nosotros nos cuesta horrores. Cuando lo teníamos más controlado, nos hemos equivocado. Mucho que corregir». Quiso ser optimista, «me quedo con la sensación de que en muchos momentos hemos sido superiores. Tendremos necesidad de ganar en Coruxo y el equipo puede. Sabíamos que íbamos a llegar con claridad, pero no acertamos con el centro correcto. Esas dos equivocaciones manchan bastante el contenido, pero hasta su segundo gol estábamos muy bien. Tras ese gol nos costó mucho levantarnos, nos entró cierta ansiedad que no gestionamos bien. Al no encontrar un camino. Allí me espero un choque duro, con el rival en su propio campo tratando de hacerse fuerte», cerró el preparador.

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