FÚTBOL BASE

«Antes que árbitros, somos personas»

Sergio Berrocal, con el cadete Samuel Gómez en brazos. / M. CANTRU
Sergio Berrocal, con el cadete Samuel Gómez en brazos. / M. CANTRU

J. CEPEDA CÁCERES.

Si bien en contadas ocasiones el fútbol base aparece bajo el foco mediático por comportamientos poco decorosos de padres y familiares, no es menos cierto que la realidad cotidiana en los cientos de partidos que se juegan en la región cada fin de semana es bien diferente.

Sirva como ejemplo la entrañable imagen protagonizada el pasado sábado en Cáceres por el árbitro Sergio Berrocal Velasco, quien no dudó en coger en brazos al jugador cadete Samuel Gómez tras caer lesionado en su tobillo derecho en el minuto 20 de partido.

La imagen corresponde al encuentro de Primera Extremeña de categoría cadete en el que se enfrentaban el Cacereño Atlético Veracruz, equipo del niño lesionado, y el Coria en los campos Manuel Sánchez Delgado, con victoria para los visitantes por cero a cuatro. Con solo 18 años, el joven colegiado cacereño, que cumple su tercera campaña con el silbato, resta importancia a su acción: «Antes que árbitros, somos personas», dice.

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