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El expresidente ni se apropió, ni hizo un mal uso de los fondos de la FExF, según el juez

Mientras el futuro profesional de Juan de Dios Monterde se decidía en un juzgado, el expresidente de la Federación Extremeña libraba otra batalla judicial más delicada si cabe. En las elecciones que se celebraron entre 2012 y 2013, y en las que perdió su sillón presidencial, Monterde fue acusado por parte de candidatos afines a Elisardo Plaza de varios delitos entre los que se encontraba el de apropiación indebida, el mal uso de los fondos federativos o el enriquecimiento ilícito.

Esas acusaciones dieron lugar a varias denuncias que también tuvieron una vida larga pero, que al final terminaron archivadas definitivamente en julio de 2015. Tras una primer archivo en primera instancia, las denuncias llegaron a la Audiencia Provincial de Badajoz que cerró su viaje judicial con una justificación contundente. Según el juez, en esas acusaciones «subyace, amén de una enemistad patente entre denunciante y denunciados, una cuestión meramente electoral en el ámbito federativo, a ventilar, en su caso, ente la jurisdicción que corresponda». Una cosa es el discurso electoral y otra la vía judicial, viene a decir.

Monterde da más valor a esta victoria en los tribunales que a la que le ha devuelto a la actividad profesional. «Eran acusaciones muy graves que me afectaban en lo personal y familiar. A mis hijas las llegaron a decir en el colegio que su padre era un ladrón. Y eso no es fácil de llevar, ni para ellas, ni para mí», explica Monterde, que insiste que antes y ahora, su único interés es el de volver a su trabajo y a una vida familiar normal.