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«La ciudad se volcaba con el Trofeo Ibérico»

Raúl Hernández posa con su libro delante del escaparate donde se exhibía el Trofeo Ibérico. :: PAKOPÍ
Raúl Hernández posa con su libro delante del escaparate donde se exhibía el Trofeo Ibérico. :: PAKOPÍ
  • Raúl Hernández Ávila Autor del libro 'Historia del Trofeo Ibérico'

  • «Un año se barajó la opción de traer a la selección brasileña, pero vieron que iba a quedar un poco descafeinada porque venían sin sus estrellas y se desestimó»

BADAJOZ. ¿Saben cuánto costó traer al Barcelona de Cruyff al Trofeo Ibérico? ¿el menú que ofreció el Hotel Río a los jugadores del Athletic en la edición de 1976? o ¿cómo era el proyecto que en 1974 pretendía ampliar el viejo Vivero con todo su graderío cubierto? Anécdotas y curiosidades de ese tipo aparecen recogidas en el libro 'Historia del Trofeo Ibérico', a la venta en la Librería Colón (25 euros y cuyos beneficios irán destinados a la organización del trofeo en su 50 aniversario) y que este lunes se presenta en la Real Sociedad Económica Amigos del País (20.00 horas). Raúl Hernández Ávila (Pamplona, 1965) ha recopilado en 550 páginas y más de 600 ilustraciones todo lo que hay detrás del Trofeo Ibérico en un trabajo muy minucioso y exquisito. Titulado en Historia y funcionario de la Junta, dedica su tiempo libre a desarrollar su faceta de escritor. Es colaborador de la revista 'Badajoz en tinta' y autor de microrrelatos, relatos cortos y poesías. Raúl Hernández ya tiene en mente un nuevo proyecto sobre el Badajoz en Segunda y una novela sobre la Guerra Civil en Badajoz, 'Santo y seña'.

¿Qué le motivó a escribir un libro sobre el Trofeo Ibérico?

La idea nace por desconocimiento, al menos por mi parte, de lo que era el Trofeo Ibérico. Asistí a la edición del centenario y todo el mundo comentaba sobre los equipos que habían venido. Me puse a buscar y apenas había nada publicado, salvo un artículo de Augusto Rebollo Sánchez y unas notas de José María Martínez Espinosa. Entonces me decidí a buscar información a nivel particular y como hobby. Luego al reunir tanta información del Archivo Municipal es cuando pensé que se podía sacar un libro. Tener nuestra historia escrita del Trofeo Ibérico.

¿Cuánto tiempo le ha llevado?

Empecé en 2005 a ratos, como hobby. Pero realmente la elaboración ha sido parte en 2014 y 2015 porque en 2016 ha sido más buscar cómo hacerlo, la financiación y las ayudas que he tenido, también del Área Social del CD Badajoz, que es importantísima la labor que hacen.

¿Cómo ha sido esa búsqueda?

La fuente principal es el Diario HOY, que realmente nos contaba el día a día del Trofeo Ibérico. También quise indagar en otros medios para saber qué opinión tenían a nivel nacional. Al estar incorporado al programa de festejos de la Feria de San Juan y a la vez haberse hecho cargo el Ayuntamiento en 1971 alguna publicación tenía que generar a nivel institucional. En el Archivo Municipal vi varios legajos donde se recogía muchísima información.

¿Qué le ha sorprendido más?

Particularizar en una sola cuestión no se puede porque hay muchos puntos destacables. Me llamó muchísimo la atención que la ciudad se volcaba con el Trofeo Ibérico. En el libro se recoge un listado de 70-80 negocios entre bares, restaurantes, comercios, entidades financieras que colaboraban con el Trofeo Ibérico. Otra cuestión importante era la seriedad de la organización. Montar un Trofeo Ibérico con cuatro equipos requiere de una organización perfecta y así lo hace constar la prensa local. En el libro recojo algunos proyectos que se realizaban en el seno de la comisión organizadora que son verdaderos guiones que se deberían tomar como ejemplo a seguir en la forma de trabajar. La calidad de los equipos y también la participación de muchas peñas: La Corchuela, la Peña Barcelonista de Don Benito, la peña oliventina del Athletic y la Sardina de Villafranca, Los Currantes, Los Canutos, Los Periquitos... Había mucha afición, el Trofeo Ibérico movía mucho y por toda la región.

El libro va más allá de la parte deportiva y saca a relucir la trastienda de todo lo que rodea al trofeo.

Cada capítulo tiene su parte deportiva y su parte organizativa. Estaban pendientes de todo: de ir a recoger al equipo al aeropuerto, que no les faltara de nada en el hotel, los menús, el autobús... Todo dependía de la comisión. Antonio Guevara, alma máter del Trofeo Ibérico, apelaba a la creación de un patronato.

Llegó a ser un referente.

La idea de Antonio Ballesteros de crear un Trofeo Ibérico fue estupenda. Desde el principio apostó porque fuera de calidad y así se hizo porque en la primera edición ya trajo al Barcelona. Con la entrada de Guevara fue cuando lo encumbró y lo puso a la misma altura que otros trofeos veraniegos como el Carranza, Teresa Herrera o el Colombino.

Hasta el punto de plantearse ampliar el campo.

Era tanto el 'boom' que se barajó esa posibilidad en 1974. Realmente el campo era pequeño e incómodo. Pero luego don dinero mandaba y no se pudo hacer. En el libro aparecen los planos, las calidades, los materiales y el aforo que se pretendía llegar hasta 20.000 personas. Se planteaba cubrir todas las gradas como la Tribuna Central.

¿Costó mucho traer al Barça de Cruyff?

Fue muy sonado. En la prensa aparecía reflejado que el Barcelona de Cruyff suponía medio presupuesto del trofeo. En ese año de 1977 rondaba los 11 millones de pesetas y el contrato que se firmó con el Barcelona fue de 5 millones. Se puso una cláusula que obligatoriamente tenían que asistir Cruyff y Neesckens. Y mereció la pena porque fue todo un espectáculo.

¿Algún equipo que se pretendiera traer y se haya resistido?

Se quiso a la Fiorentina, pero se estropeó su gira por Sudamérica y le dijo al Badajoz que se le complicaba su participación. Faltaban cinco días para celebrarse, pero Fernando Torcal consiguió traer al Vitoria de Setúbal. Incluso otro año se barajó la opción de la selección brasileña, pero vieron que iba a quedar un poco descafeinada porque a su gira por Europa no llevaron a sus estrellas, metieron bastantes Sub 21 y se desestimó.