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La Granadilla no es planteable porque se prefiere el «ambiente Bombonera»

El Cerro de Reyes FS disputa sus encuentros como local los sábados por la tarde (18.30 horas, mañana ante Coineña) en el pabellón Antonio Domínguez y, aunque a todo el mundo le gusta mudarse a una casa más grande cuando la familia crece, no es el caso, pues se pone en riesgo precisamente ese clima familiar. Es lo que Bernardo Escobar llama el «ambiente Bombonera», esas 600 gargantas que cada quince días llevan en volandas al líder. Con tal motivo argumenta la negativa a solicitar al Ayuntamiento el traslado a La Granadilla. Entre 500 y 600 personas admite el Antonio Domínguez, así que la instalación comienza a quedarse pequeña, pero, de momento, no se contempla otra cosa. «En esta categoría cada salida es una guerra y queremos tener esa presión del público en nuestros partidos. Presión deportiva porque incluso los rivales y árbitros nos han felicitado por la deportividad de nuestra gente porque no ha habido un solo problema. En La Granadilla estaríamos más desangelados y habría menos ruido. No nos lo hemos planteado», explica el vicepresidente del Cerro.

Salvo en el desplazamiento al feudo del Córdoba, en el resto de canchas donde han jugado los blanquiazules no se congrega tanta afición, señal inequívoca de que en Badajoz se están haciendo bien las cosas. El secreto no es otro que la identificación con el plantel. «Entre el 60 y el 70 por ciento de la plantilla son chicos de la ciudad», incide Escobar. «Un equipo sin afición no es nada porque la afición es su fuerza y hace fuerza de cara a las instituciones y empresas. Tenemos mucha suerte con la nuestra», subraya el entrenador David Serrano.