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FÚTBOL SALA

El Cerro de Reyes, un club con alma

David Serrano sigue muy cerca la actuación de su equipo en el encuentro ante el Ceuta. :: j. v. a.
David Serrano sigue muy cerca la actuación de su equipo en el encuentro ante el Ceuta. :: j. v. a.
  • La entidad blanquiazul renace en lo deportivo colocando líder a su otra sección sin perder de vista su éxito como proyecto social

No hay mano tendida más sincera que la del vecino que padece problemas similares a los tuyos. Con ese mantra que se repite en cada recoveco de este club, nació hace cuatro años la sección de fútbol sala del SC Cerro de Reyes. Curiosamente, lo hizo cuando la entidad cerrista que dio con sus huesos en la Segunda B del fútbol renacía desde lo más profundo del deporte rey dedicado a la cantera. Ahora, el Gas Villafranca Cerro de Reyes FS de la categoría de bronce del fútbol sala nacional ha tomado el testigo de un club que nació con la intención de dar voz a una barriada que necesitaba un icono para la esperanza. Está cumpliendo con sobresaliente. Sólido líder pese a ser un 'rookie' en el andaluz grupo V y sin perder de vista la finalidad social para la que se creó, con jugadores que han encontrado en la práctica deportiva y el compromiso que ésta requiere una salida a una vida más peligrosa.

Hablamos con su vicepresidente, delegado, colaborador en los entrenamientos, jefe de prensa... y un sinfín de tareas, Bernardo Escobar, quien se refiere con orgullo a estos cuatro años de éxitos desde que el Cerro se convirtiera en el primer club pacense con dos secciones, capaz además de convocar a una afición que hoy día podría ser la segunda más numerosa de Badajoz, con una media de unos 600 fieles. «Empezamos con un fin social. Hay zonas con mucho paro, poco nivel de estudio, delincuencia, etc.; decidimos que no queríamos que los chavales tuvieran malos hábitos. Es un logro para nosotros todo lo que hemos conseguido deportivamente, pero por encima de eso está la atención a los chicos. Hemos ayudado a personas a redirigir sus vidas. Es un logro para nosotros ver cómo van sacando sus estudios y encontrando algún trabajo. Eso tiene más mérito que jugar bien o mal al fútbol sala», valora Escobar, quien apunta que en la plantilla permanecen tres jugadores de la conflictiva Los Colorines y entre cinco y seis de la propia barriada del Cerro de Reyes.

Testigo y parte de esa dedicación al ciudadano más cercano es el técnico David Serrano, quien también deambuló por el lado oscuro aunque sin llegar a caer en la droga. Asegura que comenzó a estudiar a los 29 años y que el deporte le supuso un cambio radical en su vida. Ahora sirve de ejemplo para sus pupilos del primer equipo y el resto del juvenil o el alevín. «Nuestra mayor alegría es ver a uno de nuestros jugadores sacarse el Bachiller. Quitarles de la calle, de las esquinas y que practiquen deporte, que aprendan que el trabajo da sus frutos. Es una labor complicada porque hay chicos que se cierran mucho o son agresivos, que tienen padres alcoholizados o que han caído en la droga y eso lo complica, pero con el deporte aprenden que, si se quiere, se puede». En el Cerro importa cómo se desenvuelven sobre la pista, pero más todavía lo que hacen fuera de ella. «Yo he reñido más un chaval de las categorías inferiores por no hacer las tareas que por no jugar bien», añade.

Y mientras el alma del Cerro de Reyes sigue trabajando, el cuerpo toma forma en el aspecto deportivo a base de victorias. Líder tras nueve jornadas y con objetivos que han mutado de la mera permanencia a, por ejemplo, una Copa del Rey reservada a los tres primeros. «Debemos tener los pies en el suelo e ir paso a paso porque un día estás arriba y otro abajo, aunque vamos a disfrutar del buen trabajo que estamos haciendo», avisa Bernardo Escobar.

El presupuesto de la sección es de entre 50.000 y 60.000 euros y a la fiel afición se une el apoyo institucional e incluso privado, con Gas Villafranca Energía como patrocinador principal más otras firmas importantes como Líder Sport o Bodegas Sani. Además, el equipo tiene un toque internacional con sus entrenamientos en Campomaior. Lo que antes fue una necesidad por la falta de instalaciones pacenses, ahora es una forma de extender el fútbol sala, según comenta Escobar. «No nos podíamos imaginar este crecimiento y representar así al Cerro y a Badajoz». Crecimiento con el alma intacta.