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El Cacereño se lleva un derbi de vértigo

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Adolfo, entrenador del Cacereño, celebra la victoria con sus jugadores. / Lorenzo Cordero

  • La Policía Nacional tuvo que intervenir antes del partido por altercados entre hinchas rivales

  • En un partido bronco dentro y fuera del campo, los goles de Copete y Martins frente al Badajoz hacen al equipo verde más líder

«Encuentro, por lo común futbolístico, entre dos equipos cuyos seguidores mantienen constante rivalidad, casi siempre por motivos regionales o localistas». Esto es lo que reza la segunda acepción de la Real Academia de la Lengua Española al respecto del concepto derbi. En un duelo a la altura de lo promulgado por los académicos, Cacereño y Badajoz fueron fieles a la lengua y brindaron un espectáculo no exento de tensión y rivalidad en un choque trabado que finalmente los verdes pudieron inclinar a su a favor (2-0) gracias a los goles del exjugador blanquinegro Nando Copete y de Martins en la primera mitad.

No fue, por parte de ninguna de las dos escuadras, un partido de campanillas. No obstante, el choque sí tuvo su carga de brega y competitividad.

Salió el Badajoz algo más estable en un irregular terreno de juego, hasta el punto de que Joselu, quien posiblemente pensó estar en posición antirreglamentaria, desaprovechó un mano a mano con Camacho a los 12 minutos de juego.

Con algo más de liderazgo sobre el terreno de juego, el Badajoz no cejó en su empeño en el primer cuarto de hora para intentar pegar primero mientras los verdes conseguían por momentos nadar y guardar la ropa. Todo hasta que, en una llegada aislada por parte de los verdes, el exjugador blanquinegro Nanco Copete logró conectar de volea un balón dentro del área pacense para hacer el primero de la tarde para el Cacereño. Era, por ende, el estreno goleador de un jugador necesitado de confianza.

El gol le sirvió al Cacereño para ganar enteros en el aspecto moral y para, a la vez, sacudirse la presión ante un Badajoz que, no obstante, dio un paso hacia adelante en busca de la igualada. Otra buena oportunidad de los visitantes llegó a raíz de una posible falta sobre Santi Polo que el omnipresente Joselu logró a rematar en el área pequeña para que Camacho detuviese a bocajarro.

También lo intentó Álex Herrera en el 33 por banda izquierda, aunque de forma infructuosa. Un minuto después llegaría el momento del bochorno, con una tangana entre jugadores del Cacereño y del Badajoz, con algún intento de agresión de por medio, que el colegiado Carretero González solventó sin amonestaciones.

Tras el maremágnum de sensaciones contradictorias, el Cacereño y especialmente Martins tiró de oficio para ganarle la partida a la defensa y dribrar a Nico para instaurar el 2-0.

La segunda parte se caracterizó por la igualdad, aunque con un Badajoz dolido en su orgullo que ostentó la posesión de balón aunque sin evidenciar verdadero peligro. Especialmente destacable fue la actuación de hombres como Ruano y Joselu, los únicos que en la faceta atacante quisieron, aunque sin fortuna, tirar del carro visitante. Con la entrada de Juanqui Flores en el 60, Agustín Izquierdo intentó poner algo más de mordiente a la entrada. El Badajoz lo intentaba mientras el Cacereño intentaba aprovechar, sin éxito, las varias contras de las que dispuso para haber sentenciado el partido.

En el minuto 80 los visitantes se quedaron con diez tras retirarse Ruano por lesión. No obstante el Badajoz podría haber tenido la última palabra si Gabri hubiese aprovechado la pena máxima provocada por Jaume ante Camacho. El meta cacereño desvió el lanzamiento con su pie.

Los verdes también acabarían con uno menos tras la expulsión del meta Camacho por ver la segunda amarilla en el descuento por pérdida de tiempo.

Antes, la Policía Nacional tuvo que intervenir cuando algunos hinchas del Cacereño recibieron a uno de los autobuses de aficionados del Badajoz una hora antes del encuentro, llegándose a producir un enfrentamiento cuerpo a cuerpo entre varios de los implicados. Un tumulto que tuvo que ser disuelto por los agentes.