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Jesús Alberto Ruiz, en el hospital. :: bicicletas rodríguez

«Matar no debe salir gratis en este país»

  • El ciclista Jesús Alberto Ruiz, indignado por el accidente que casi le cuesta la vida al ser atropellado por un camión que se dio a la fuga

Definir el estado anímico de Jesús Alberto Ruiz después del atropello sufrido este martes es harto complicado. Variados sentimientos que se cruzan en su mente mientras el cuerpo padece machacado por la poca conciencia de algunos. El corredor del Bicicletas Rodríguez Extremadura, de 21 años, emana una mezcla de indignación, frustración o rabia con otra dosis más alegre y positiva pues se compara con casos recientes y considera que, incluso, ha tenido suerte. Clavícula derecha y dos costillas rotas, una fisura en el húmero, reconstrucción de un trozo de carne de un codo, golpe en la cabeza y demás magulladuras que requirieron, algunas, de sutura. El físico dolorido al tiempo que el cerebro intenta recordar lo sucedido con cierta incredulidad. Ya en casa, atiende a HOY con la pena de saltar a la palestra mediática nacional por la ajena comisión de un delito en vez de por un hito deportivo. Por suerte, es joven y tiene futuro en unas carreteras españolas con demasiados desalmados.

Sobre las 17.30 de la tarde entrenaba el ciclista sub 23 del conjunto extremeño, natural de un pueblo de Ciudad Real llamado Bolaños de Calatrava. Rodaba por su sitio, el arcén. A un kilómetro de casa, tras una jornada suave, siente la presencia de un camión pequeño que se le acerca demasiado. Cada vez más. Y ya está, todo se vuelve negro. El golpe en la cabeza le dejó inconsciente hasta que unos 10 o 15 minutos después un amable ciudadano lo vio pese a estar desplazado unos 20 metros de la calzada, tumbado boca abajo en un campo de cebada.

El conductor del camión, pese a sentir el contacto, no paró para auxiliar a su víctima, siguió su camino y, como dice Jesús Alberto, «seguirá con su vida, aunque no sé cómo será capaz de dormir». «Tengo muchos golpes y estoy muy dolorido, pero al menos estoy contento de poder contar lo que me ha pasado. Estoy bastante indignado con este tema. Además, estoy cabreado porque he recibido críticas por las redes sociales. Alguno me dice que nosotros tenemos la culpa, que no nos hagamos las víctimas, que somos un estorbo y una lacra. Es vergonzoso que no puedas salir a disfrutar un rato de la bici», se lamenta.

Del siniestro apenas tiene flashes. Recuerda ver y escuchar acercarse a un camión que dibuja de esos pequeños, de menos o máximo de 3.500 kilos, de reparto de congelados o similar. Después, un fuerte golpe y la pérdida de conciencia. Otro repartidor lo encontró, sí paró su vehículo y pudo ser trasladado al hospital. «Estuve tirado a unos 20 metros de la carretera en un campo entre 10 y 15 minutos hasta que me vio este hombre, pudieron pasar más coches, pero no me verían, supongo. El accidente está denunciado y ahorá tendrá que ser la Guardia Civil la que abra una investigación y que intenten localizar a este individuo. Espero que la justicia haga su trabajo».

Alguien se llevó la bici

El rato que estuvo insconsciente tuvo que pasar alguien más por aquel lugar. Y todo apunta a que tampoco debió ser una persona ejemplar. Resulta que la bicicleta que manejaba no ha aparecido. Alguien debió pasar por allí y llevársela pese a que seguro tiene pruebas más que sólidas de ser objeto de un accidente. Ruiz reconoce que no la han encontrado y que nadie se ha puesto en contacto con él para devolverla. «No sabemos qué pensar sobre eso, la verdad, pueden haber ocurrido muchas cosas, pero lo normal es que alguien que pasara la viera y se la llevara. Espero que no me viera a mi también».

El que no se detuvo, con seguridad, fue el autor de los hechos, a quien Jesús Alberto define como un «asesino» que pudo haberle matado. «Los accidentes ocurren y para eso están los seguros, para arreglar los golpes. Pero si este hombre se fue de allí es porque tiene algo que esconder o porque fuese en un estado que no quisiera que le reconocieran. Para mí, es mejor cualquier denuncia que dejar una vida tirada en una cuneta. Yo no sé si ese hombre será capaz de dormir. Espero que no. Si puede vivir con eso, puede vivir con cualquier cosa».

Una mala experiencia que, unida a lo que lee en los periódicos últimamente, quedará en susto porque no se plantea abandonar el ciclismo. Lo ama demasiado. «Para nada. Seguiré saliendo, aunque tenga miedo, porque no voy a dejar de hacer lo que me gusta, entrenar y competir. Es mi vida y no lo dejo. Es un mundo muy duro, pero nos gusta sufrir. Por nada del mundo lo dejamos y si lo hacemos, será por voluntad propia, no ajena. Conducir en ciertos estados se está convirtiendo en algo habitual y la gente que sale en bici los domingos por la mañana coincide con los que vienen de sus noches de excesos. No son conscientes de que hay gente a la que le espera la familia en casa».

Tras dos años en el cuadro segedano, le preocupa la reiteración de casos y demanda medidas más duras y mayor protección para los ciclistas. «Hay que endurecer las penas. No puede ser que matar salga gratis en este país. Es un fallo enorme y debe corregirse». Su equipo ha fichado como sustituto al joven malagueño Carmelo Urbano Fontiveros, con gran trayectoria en el triatlón, y le quiere dedicar alguna victoria este fin de semana en la doble cita de la XVI Volta a la Coruña o en la II Ruta de los Castillos y las Batallas de Jaén. Se lo merece.