Victoria con cincel y martillo

Keshinro intenta la canasta ante tres rivales. :: Lorenzo Cordero/
Keshinro intenta la canasta ante tres rivales. :: Lorenzo Cordero

El mermado Cáceres consigue ante Palencia cerrar la primera vuelta con un trabajado triunfo

J. CEPEDA CÁCERES.

En una de sus victorias más trabajas de la temporada, el Cáceres tuvo que desempolvar ayer el cincel y el martillo para someter con sumo esmero y a su gusto a un rocoso Palencia (71-68) que, a pesar del buen hacer del equipo extremeño, nunca dejó de estar en el partido. Así lo demuestra el hecho de que el visitante Enric Garrido tuvo en sus manos la bola para haber forzado la prórroga sobre la bocina.

71 CÁCERES

68 PALENCIA

Cáceres
Olivier (5), Rakocevic (6), Ward (16), Sergio Pérez (7) y Grabauskas (7) -cinco inicial- Keshinro (14), Dani Martínez (14), Parejo (2) y Kasse (0).
Palencia
Sergi Pino (2), Carlos Toledo (0), Garrido (6), Thomas (5) y Urko Otegui (18) -cinco inicial- Andrés Miso (13), Cvetinovic (6), Lamont Barnes (0), Campara (6) y Grimau (12).
Marcador
15-15, 39-34 (descanso),54-53 y 71-68 (final).
Árbitros
Pagán Baró y González Gálvez. Sin eliminados.
Incidencias
Unos 650 espectadores en el Multiusos.

El de ayer, sobre todo teniendo en cuenta las bajas de dos puntales verdinegros como son Corrales y Jakstas, fue uno de esos triunfos que alimentan la autoestima grupal, no ya por la exhibición de minutos de buen baloncesto, que también, sino sobre todo por el hecho de que los de Ñete Bohigas no llegaron a desconectar, como sí ha sucedido en otras ocasiones. Fue en el último tramo del tercer cuarto, coincidiendo quizás con el único momento de debilidad cacereña en lo colectivo, cuando el reconvertido base Dani Martínez dio un paso al frente para coger las riendas de la situación y reconducir a los suyos por la buena senda. Todo para cerrar la primera vuelta con la cifra nada desdeñable de ocho victorias y nueve derrotas. Un papel preponderante que también jugó el crecido Ola Keshinro como baluarte en tareas intimidatorias.

EL PROTAGONISTA

Ola Keshinro cumplió con creces la función de intentar hacer olvidar a Jakstas
Tan importantes fueron sus puntos como su labor intimidatoria en la pintura.
Dani Martínez
El reconvertido base no dudó en asumir las riendas de su equipo en el momento de mayor debilidad del Cáceres. Suyos fueron los minutos calientes en la dirección.

El Cáceres comenzó el partido con el hándicap de las dos tempraneras faltas personales de Rakocevic en menos de tres minutos. Para más inri, y aunque la segunda discutible, ambas fueron cometidas por el balcánico en la misma jugada ofensiva de Palencia. En unos primeros compases de tanteo, las dos escuadras llegaron al ecuador del primer cuarto con un igualado 9-7 favorable a los cacereños. Con las defensas imponiéndose a los ataques, los dígitos no mostraron mucho mayor lustre al final de los diez primeros minutos de juego, al que se llegó con las espadas en alto y un 15-15 en el luminoso. Entre medias, el Cáceres combinaba férreas defensas con la condescendencia de regalar hasta tres rebotes ofensivos consecutivos a los de Joaquín Prado en algún lance puntual. Afortunadamente para los extremeños, este hecho no sería la tónica habitual en el resto del encuentro. Antes, el exverdinegro Carlos Toledo había partido por sorpresa en el cinco inicial palentino para no volver a jugar en el resto del choque.

Fue en el segundo cuarto cuando el juego comenzó a tornarse algo más dinámico gracias a las rápidas transiciones de los cacereños y al acierto desde el perímetro. Tal es así que los de Bohigas, con momento estelar de Warren Ward, pusieron seis puntos de diferencia en apenas dos minutos.

También hubo momentos para las exquisiteces, como con una magistral asistencia de Sergio Pérez para que Dani Martínez anotase un triple que devolvió dicha renta a los extremeños (36-30) a poco menos de tres minutos para el final del segundo cuarto, al que se llegó con 39-34. En los visitantes eran Andrés Miso y Urko Otegui, este último obligado a jugar lejos de su zona de confort, los que mostraban una mayor predisposición para la lucha.

Tras regresar de los vestuarios, la carta de presentación del Cáceres fue un certero triple de Sergio Pérez para ampliar distancias. Lo que parecía que en principio podía ser un trampolín para cimentar el triunfo cacereño se fue quedando en agua de borrajas gracias a un Palencia correoso que en ningún momento dio su brazo a torcer. De hecho, un triple de Miso colocó el 47-46 a falta de algo más de cuatro minutos y medio para el final de este tercer cuarto. El propio Miso, verdaderamente entonado, sería el encargado de dar la vuelta al marcador tras el ataque fallido de los extremeños.

En el peor momento de la noche para el Cáceres, con cuatro abajo en el marcador, apareció la sangre fría del talentoso Dani Martínez, quien con cinco puntos consecutivos devolvió una mínima ventaja a los locales para afrontar los últimos 10 minutos (54-53).

El reconvertido base, en detrimento de Pol Olivier, fue el encargado de llevar el peso de su equipo en el último cuarto. Suyo fue también un importante robo que culminó Rakocevic a la contra para llegar con un 67-61 a tres minutos y medio para el final del encuentro. Más tarde, un parcial de cero a cuatro para Palencia estrechó el margen a tan solo dos puntos (67-65) a falta de un minuto y medio por jugarse.

Llegada la hora de la verdad, el Cáceres mantuvo el pulso para cerrar el definitivo 71-68, aunque bien es cierto que los visitantes tuvieron en su mano la bola para forzar la prórroga sobre la bocina con un triple de Enric Garrido que no entró.

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