A por la salvación matemática

Guillermo Corrales, ante el Lleida. :: a. méndez/
Guillermo Corrales, ante el Lleida. :: a. méndez

Con Pol Olivier como única duda, el equipo partió a medianoche a tierras africanas, donde hoy espera el Melilla

J. CEPEDA CÁCERES.

Sin niveles alarmantes de presión y a la espera de que la salvación matemática pueda cristalizarse esta misma jornada por mera inercia, el Cáceres partió a media noche de ayer a tierras norteafricanas, donde hoy a partir de las 21.00 horas esperará el Melilla en el pabellón Javier Imbroda. Los de Bohigas afrontan el primero de sus tres últimos partidos ante un equipo instalado en la zona noble de la tabla, a la espera de sellar el quinto puesto que dé a los de Alejandro Alcoba el derecho de contar con el factor cancha en la primera eliminatoria de playoffs por el ascenso a la ACB. Una lucha para la que el conjunto cacereño ya está a la práctica descartado, pese a contar aún con remotas opciones clasificatorias.

Lo cierto es que el equipo melillense, que ya mordió el polvo en el Multiusos en el partido de la primera vuelta (75-73), no pasa en la actualidad por su mejor momento de la temporada, habiendo logrado tan solo cuatro victorias en sus diez últimos enfrentamientos ligueros. Es por ello por lo que los verdinegros tienen ante sí la posibilidad de dar la sorpresa en un escenario que históricamente no se les ha dado bien.

EL DATO

Cancha
Pabellón Javier Imbroda
Hora
21.00
10
El base Guillermo Corrales lleva dos partidos consecutivos repartiendo una decena de asistencias.

En la expedición cacereña será duda Pol Olivier, quien en los últimos días ha arrastrado un virus estomacal incompatible con los entrenamientos del equipo. El cuerpo técnico del Cáceres también ha tenido que cuidar especialmente a otros hombres por diversas molestias físicas, como es el caso de Guillermo Corrales, Sergio Pérez o Nikola Rakocevic. No obstante, la participación de estos tres últimos parece no correr peligro para la cita de esta noche.

Ñete Bohigas «Con 32 años esta temporada me hubiese quemado, pero ahora veo las cosas con una perspectiva diferente»

Bohigas, ya aliviado gracias a los dos últimos triunfos ante Lleida y Araberri, dice sentirse orgulloso de sus hombres por el compromiso mostrado cuando más complicada era la situación a la que había que hacer frente: «Me siento orgulloso de mis jugadores porque en los momentos más importantes de la liga no solo hemos dado un paso hacia adelante, sino que además hemos conseguido competir a buen nivel. Es difícil hacer las cosas bien y jugar tu mejor baloncesto cuando tienes esa presión añadida», reconoce el entrenador del Cáceres. «Estoy encantado con esa respuesta de los jugadores».

Sobre el encuentro de hoy en Melilla, Bohigas lanza un aviso: «Que nadie piense que vamos sin la ambición de ganar. Otra cosa es que luego podamos o no, pero debemos ser honrados. Siempre gusta medirte a equipos grandes y Melilla lo es. Vamos a ver hasta dónde podemos llegar». El preparador del conjunto verdinegro destaca de su rival la capacidad para encontrar diferentes opciones de anotación en el cinco contra cinco: «Vamos a ver si conseguimos frenar ese talento». Un talento que en los locales ostentan hombres como el base Dani Rodríguez o el interior Fran Guerra, sin desmerecer el papel protagonista desempeñado por otros activos como Diego Kapelan o Pablo Almazán.

Precisamente el duelo que protagonizarán Rodríguez y Corrales será uno de los principales atractivos del envite. El base cacereño, sin ser aún por sus características intrínsecas un director de juego a la vieja usanza, sí parece estar en el mejor momento de su trayectoria profesional, siendo una de las auténticas revelaciones del campeonato. Corrales viene de repartir una decena de asistencias en cada uno de los encuentros de su equipo ante Lleida y Araberri.

Bohigas, que dice sentirse muy satisfecho como gestor de grupo al haber conseguido que los suyos hayan salido airosos de situaciones adversas, mantiene que esta temporada de altibajos no le ha quitado las fuerzas: «Con el tiempo he aprendido a relativizar las cosas. Con 32 años esta temporada me hubiese quemado, pero ahora veo las cosas con una perspectiva diferente», asume.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos