Calderón no se irá de vacío de la final

Así fue la primera canasta de Calderón en la final, ante Pachulia/EFE
Así fue la primera canasta de Calderón en la final, ante Pachulia / EFE

Anota cuatro puntos en el intrascendente ocaso del segundo partido, dominado por un Curry que desnudó el espíritu de los Cavs, lastrados por el fallo de J.R. del jueves

Marco A. Rodríguez
MARCO A. RODRÍGUEZBadajoz

Hay momentos imborrables en una serie de playoffs, en la que cada dos o tres días te ve la cara el mismo adversario. Quedan grabados en la memoria colectiva del perjudicado hasta el punto de fijar la mente en ese episodio por encima de una actuación coral notable. Les ha sucedido a los Cavaliers en la final ante los Warriors. Siguen sin recuperarse del mazazo del jueves, cuando rozaron la épica victoria en el primer choque hasta el infantil error de J.R. Smith, del que nadie entendió por qué no lanzó en los últimos segundos. Han circulado vídeos del descanso previo a la prórroga que denotan claramente que los de Ohio están hundidos, con un Lebron desesperado pese a su portentosa actuación. Una sombra que persiguió a los Cavs en la madrugada del lunes, donde Curry y sus nueve triples pusieron el 2-0 (122-103) en una final que comenzó más igualada de lo atisbado. Al menos hasta que J.R. hizo de J.R. La buena noticia fue que José Calderón no se irá de vacío en la pugna por el 'Anillo'. Aunque sigue olvidado por el entrenador Lue, el base español tuvo algo más de tres minutos –intrascendentes, pero minutos– en el ocaso que le sirvieron para anotar cuatro puntos.

Ya ha sumado estadística y cada vez son más las voces que se alzan para que el extremeño tenga más presencia en la cancha, sobre todo al corroborarse la pésima colaboración del suplente de George Hill, Jordan Clarkson. Basta un dato para no caer en el clásico chovinismo respecto al paisano de Villanueva de la Serena: el elegido para la segunda unidad en detrimento de Calde, según refleja la estadística avanzada, tiene la peor valoración entre todos los jugadores que han disfrutado de más de 250 minutos en estos playoffs. Lógico, pues no para de fallar tiros y no da una asistencia ni aunque jugara con su hermano. Apostar por él es un suicidio, y, si Lue no confía en el español, que se ahorre introducir un playmaker ya que esa función pertenece a Lebron.

Calderón fue llamado a filas cuando restaban tres minutos y 26 segundos para el final de un segundo partido ya resuelto, con una diferencia que rondaba la veintena y con evidentes caras de derrota en el subcampeón. Aprovechó el escaso tiempo y anotó dos canastas, la primera tras recibir un tapón de Pachulia, ese pívot que frustró su fichaje por los Warriors el pasado curso al lesionar fortuitamente a Durant. Dos de tres en tiros (el mejor de Cavaliers), con dos rebotes y una asistencia. Es verdad que Golden State ya había bajado las revoluciones defensivas. Ahora la serie se traslada a Cleveland para el tercer asalto del miércoles.

El show de Curry

Los Warriors salieron a por el 2-0 desde el salto inicial. Introdujeron un cambio en el quinteto inicial situando en la pintura a McGee, casi inédito en estos playoffs por su mala cabeza pero rentable cuando el rápido juego combinativo del campeón le permite quedarse solo en la zona. Durant (26) se mostraba muy efectivo en el uno contra uno y Klay Thompson apenas necesitaba acaparar balón para irse a sus habituales 20 puntos. Pero fue Stephen Curry el factor diferencial. Sus 33 puntos con nueve triples denegaron cualquier intento de los Cavs por estrechar el marcador. Cada vez que Cavaliers bajaba de la barrera psicológica de los diez puntos y se acercaban a seis o cuatro, el trío de los Warriors hacía estragos desde el exterior para alejarse. Será difícil que alguna franquicia iguale a este histórico plantel de tiradores. Es irrepetible.

Antes de la escapada del segundo cuarto, Cleveland seguía vivo al final del primero (32-28) con valientes acciones de Hill para ayudar a un Lebron desgastado. Es una locura que a su edad (va para 35 años) no tenga más respiros. A Curry se le vio muy fresco en el último periodo para poner la puntilla, mientras la estrella de Cleveland se 'anclaba' en 29 puntos. Era imposible, incluso para él, repetir la media centena del primer encuentro. El 'Rey' añadió 13 asistencias y 9 rebotes, además de una expresión corporal que denotaba que la final se había finiquitado tres días atrás. Aquella jugada de J.R. Smith –a quien el público de San Francisco le gritaba con mofa 'MVP, MVP'– pesaba demasiado.

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