La decimotercera viene con premio

Jose Calderón, sonriente con el trofeo de campeón del Este de Cleveland Cavaliers/
Jose Calderón, sonriente con el trofeo de campeón del Este de Cleveland Cavaliers

Tras 13 temporadas, la NBA hace justicia con Calderón, que accede con Cleveland a su primera final

Marco A. Rodríguez
MARCO A. RODRÍGUEZBadajoz

El número 13 en la trayectoria de José Manuel Calderón en la mejor liga del mundo es el de la suerte, la fortuna de haber coincidido en el mismo vestuario con Lebron James, el mejor baloncestista de la actualidad y probablemente –el tiempo lo dirá– uno de los tres mejores de la historia. A sus 36 años, 13 temporadas después de aterrizar en la NBA, el base extremeño se convierte en el tercer español que participa en una final por el preciado 'Anillo' tras Pau Gasol –con tres apariciones con dos campeonatos entre 2008 y 2010 con Lakers– y el nacionalizado Serge Ibaka en 2012 en los Thunder. Junto a Lebron y sus 'Cavs', el de Villanueva de la Serena cumple su sueño al otro lado del océano tras derrotar Cleveland a Boston 79-87 en el séptimo partido de la angustiosa final del Este.

La decimotercera vino con premio. El de la justicia. Calderón podría tener a estas alturas su codiciado Anillo si no se cruza en su camino el pasado curso la desafortunada lesión de Kevin Durant, apenas horas después de que firmara un contrato con los Warriors, a la postre campeones. Ya tenía la elástica de los de San Francisco preparada para estrenarla cuando le dieron la mala noticia de su reemplazo por el alero Barnes para cubrir la inesperada vacante. Fatalidad que en la madrugada de este lunes pasa a mejor vida, al menos en parte, porque el serón estará desde el jueves en el partido que nadie quiere perderse, el que abre la finalísima. Una ocasión de oro que aparece en el ocaso de su carrera, con 36 años y poquísimos minutos en pista pese a que cuando sale cumple con creces.

La experiencia es un grado

Anoche, Houston y Warriors dilucidaban su empate a tres y se conocía un rival, que, sea cual sea, es claro favorito al título. Porque tal vez Cleveland ha llegado demasiado lejos a juzgar por lo que tiene. Boston, pese a las ausencias de sus dos estrellas Irving y Hayward, parecía contar con más mimbres que los de Ohio, pero la inexperiencia es un pecado mortal que se vuelve más patente en la hora de la verdad. A los de Boston les pesó en exceso el excepcional ambiente del TD Garden. El mismo infierno en los diez partidos disputados en estos playoffs en el feudo del 'orgullo verde', todos saldados con triunfo local. Esta vez no pudo ser porque enfrente tenían un plantel con más destreza en momentos claves encabezado además por uno de los competidores más salvajes del planeta. Tan salvaje como el dato de que sea la octava final consecutiva de Lebron James, cuatro con Miami y las mismas en la franquicia de Ohio. Por eso, cuando se gestó el fichaje de Calderón por Cleveland en verano todos daban por hecho que el extremeño pelearía por el título. Fue un error, pues la temporada fue un cúmulo de obstáculos, incluido el macrotraspaso que deshizo medio equipo con el tren en marcha a mitad de campaña para traer jugadores que han aportado poco, muy poco o nada.

«Estamos a cuatro partidos de conseguir algo increíble. A ver qué pasa» José Manuel Calderón | Cleveland Cavaliers

El objetivo de los Cavaliers era aguantar las embestidas defensivas de los célticos y alcanzar un desenlace igualado de partido, sabedores de que poseen un arma letal, pero el plan no funcionaba en los albores con un nulo acierto en los triples y la habitual dependencia del 'Lebronsistema'. 26-18 para Boston tras el primer cuarto y malas sensaciones en Cleveland. James, que de perder podría haber jugado su último partido en los Cavs, sumaba estadística como siempre. Acabaría con 35 puntos, 15 rebotes y 9 asistencias –no descansó ni un segundo– y con el paso de los minutos dejó de estar solo. Su excepcional visión de juego involucró a compañeros como Jeff Green (19 puntos), J.R. Smith (12) y Tristan Thompson (10 y 9 rebotes). Tampoco fue enorme la ayuda al 'rey', pero sí suficiente para, añadida a la mejor defensa mostrada en toda la temporada, desarbolar en los últimos cuartos a unos Celtics tan nerviosos como erráticos. Rozier y Smart, muy desacertados desde el exterior y tomando malas decisiones. Algo similar le sucedía a Jaylen Brown, otro joven talento de un candidato que el próximo año va a dar miedo pero que el domingo no superó el 18% en triples y se quedó en unos escuálidos 79 puntos. El mejor fue Jayson Tatum (24), que no parece, ni de lejos, un 'rookie'. Vaya futuro tiene, pero el presente es de Lebron.

Lebron James, megaestrella de los 'Cavs', en un momento del séptimo partido en Boston.
Lebron James, megaestrella de los 'Cavs', en un momento del séptimo partido en Boston.

La conquista del séptimo asalto derivó en la fiesta de entrega del campeonato del Este para Cleveland. A Calderón, ataviado con las típicas camiseta y gorra conmemorativas, se le vio exultante. Con el Tau y la selección española ha celebrado gestas épicas, pero en suelo norteamericano nunca. «Estoy feliz porque era el objetivo de la temporada. Ha sido una eliminatoria muy difícil. Boston ha jugado muy bien. Sabíamos que tocaría sufrir porque ellos llevaban diez seguidos ganados en casa. Salieron las cosas muy bien y la defensa estuvo increíble. Ahora a descansar tres días y a esperar rival para el jueves. Estamos a cuatro partidos de conseguir algo increíble. A ver qué pasa», expresaba ayer en un vídeo Calderón. Trece temporadas en la NBA con siete camisetas vestidas a sus 36 años, el extremeño ya ha hecho historia.

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