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José Manuel Calderón, en el partido de pretemporada ante Sacramento Kings. :: afp
José Manuel Calderón, en el partido de pretemporada ante Sacramento Kings. :: afp

Calderón, entre ángeles y demonios

  • El base de los Lakers comienza su duodécima temporada NBA en una franquicia de pasado celestial pero con un presente casi infernal

Todo proyecto de jugador de baloncesto, en cada rincón del planeta, seguro que alguna vez ha soñado con pertenecer a los Lakers. La franquicia del 'púrpura y oro' es el cielo del deporte de la canasta, sinónimo del glamour y el 'show-time' desde que un tal 'Magic' Johnson desplegara su magia sobre el parqué angelino en los 80 en el Forum Inglewood, ahora Staples Center. Mucho tiempo atrás un gigante de nombre Wilt y apellido Chamberlain destrozaba las pinturas con esa camiseta, repitiendo 'abuso' Shaquille O'Neal y su escudero Kobe con el cambio de milenio. Éste es el nuevo destino del extremeño José Manuel Calderón, traspasado el verano desde los Knicks para hacerle hueco salarial a Derrick Rose, y que este miércoles -ante Houston Rockets, en el Staples, a las 4.30 de la madrugada española- afronta su duodécima temporada en la NBA.

Destino 'trampa'

Demasiada juventud en LA

El angelino es un destino 'trampa' porque el mencionado sueño en nada se asemeja al panorama actual en Los Ángeles. Del cielo al infierno a un paso de Hollywood. Comienza la era post Bryant en plena reconstrucción del plantel y con un séquito de jóvenes que podrían asegurar el futuro pero atemorizando el presente. Un futuro que el de Villanueva de la Serena -que cumplió 35 años a finales de septiembre- no tiene. No puede esperar tanto a los brotes verdes, además de que en junio acaba contrato, se convierte en agente libre y sus huesos podrían ir a parar a otra ciudad aunque él sí decida esta vez.

Jugar en los Lakers en las últimas campañas se ha convertido en un caramelo envenenado. 17 victorias y 65 derrotas en la última 'regular season'. 21-61 en la 2014/15 y 27-55 en la 2013/14. Un trienio para el olvido que apenas ha servido de homenaje a su última gran estrella, la que tenía hipotecada la franquicia. Se fue Kobe y no llegó ningún galáctico a la meca del cine. En su día se habló de Kevin Durant, pero el alero de Oklahoma ha emigrado a unos Warriors casi obligados a instaurar su dinastía. D'Angelo Russell, Jordan Clarkson, Julius Randle o el 'rookie' número 2 del Draft Brandon Ingram -apenas 19 años- son las piezas básicas de un éxito venidero que se antoja imposible en el corto plazo. Junto a ellos, tres fichajes que aportan experiencia al vestuario: el británico Luol Denj, el ruso Timofey Mozgov y el propio José Manuel Calderón.

Treinteañeros con bagaje a sus espaldas que contribuirán al aprendizaje de sus imberbes compañeros. «Tenemos un grupo de jóvenes con mucho talento. Están creciendo y serán parte del futuro del equipo. Seguro que voy a poder ayudar mucho a Russell por experiencia. Creo que es un magnífico jugador», explicó el extremeño en su última comparecencia ante los medios. Lo de Metta World Peace, antiguo Ron Artest, parece una broma, aunque restan todavía descartes para cerrar los doce elegidos. Difícil sumar victorias en una conferencia Oeste cargada de grandes escuadras.

Molestias en el gemelo

Duda para el estreno

El de Villanueva viajó muy pronto a Los Ángeles para buscar casa, colegio para los niños e irse acoplando a su nueva vida. Entrado el mes de octubre se subió el telón a la pretemporada y los angelinos han disputado ocho encuentros de preparación con un balance de dos victorias y seis derrotas. Calderón sufrió molestias en el gemelo que han obligado a la cautela, perdiéndose los cuatro últimos. Anoche volvió a los entrenamientos con el deseo de poder participar del estreno liguero. Sus números, aunque de poco importan en estos compromisos que sólo sirven como rodaje, son de 4,3 puntos, 2,3 asistencias y un rebote.

Mentalizado con el nuevo rol

Menos minutos que en NY

Si hay un jugador de baloncesto que tiene interiorizado como nadie que hay que jugar por el nombre que tienes delante de la camiseta en vez del que aparece detrás, ese es José Calderón. Nunca presentó problemas en el reparto de minutos y protagonismo, ni siquiera cuando se encontraba en su mejor momento. Menos ahora que es consciente de que tiene limitaciones que sus entrenadores perciben. De jugar más de 30 minutos como base titular de los New York Knicks dispondrá ahora de menos tiempo sobre la pista, probablemente con un rol de base suplente del emergente talento D'Angelo Russell. «Ahora estoy preparado para tener un rol muy diferente, es muy difícil ser titular en esta liga durante tantos años y he sido muy feliz. Ahora creo que este rol va a ser perfecto para mí. No sé cuántos minutos serán, pero estoy preparado para jugar un día 15 minutos, otro 30 y al tercero cero», precisa Calderón.

Una disminución del desgaste que puede beneficiarle en su propósito de continuar en la mejor liga del mundo. En todas las entrevistas rechaza una posible vuelta al baloncesto español porque ve que su sitio está allí. «Ya se verá qué ocurre para los próximos dos, tres o cuatro años que pienso seguir por aquí».

Marcelo Huertas

Un amigo como competidor

A la espera de los descartes que quedan por hacer -anoche fue el de Robinson- el principal adversario de José Manuel Calderón en el reparto de minutos será Marcelo Huertas. El brasileño, ex del Barcelona, ya pertenecía al cuadro amarillo el pasado curso y peleará por el tiempo que el técnico conceda de descanso a Russell. Huertas ha firmado números muy similares a los del extremeño en pretemporada y es un base más puro que él, es decir, mientras 'Calde' podría ser utilizado en algunos momentos como tirador, Huertas es, por encima de todo, director. Que pugnen por un puesto no implica mal rollo entre ambos pues ambos han declarado que mantienen una estrecha relación.

El técnico

Walton, solo ante el peligro

El tiempo dirá si el fichaje de los Lakers para esta temporada no estaba dentro del rectángulo de juego, aunque sí en la pista, casi a centímetros. Luke Walton vuelve a casa como entrenador después de una exitosa actuación como segundo de Steve Kerr en Golden State Warriors, donde suplió de lujo al jefe durante media temporada -la del récord de victorias borrado a Chicago- por una operación de espalda. No es lo mismo aquel magnífico vestuario de Curry, Thompson, Green, etc., que los jovencísimos representantes de la 'fiebre amarilla', así que el hijo del mítico pívot tiene toda una papeleta por delante.

A sus pupilos les espera un inicio estresante. Basta como ejemplo que en el primer mes de competición deben enfrentarse en tres ocasiones a los Warriors y su trío estelar Curry-Durant-Thompson, cuarteto si se suma a Green e incluso quinteto con Iguodala. Pero no es el único escollo ya que tienen mayoría de encuentros contra equipos con más de 40 triunfos el pasado año. Habrá que estar atentos a los resultados porque ya se sabe que los equipos que entran en dinámicas muy perdedoras en los albores terminan lastrando toda la temporada centrando la atención en el mercado próximo.

Algo que contar

Un 'laker' para toda la vida

Pase lo que pase, terminen como termine esta temporada o las sucesivas, Calderón siempre podrá contar a sus nietos que jugó en uno de los mejores y más mediáticos equipos del mundo. «Hay ganas de empezar. Es un nuevo y gran reto. Jugar para los Lakers es algo muy especial y una gran oportunidad en mi último año de contrato. Quedará para siempre en mi carrera», significaba en su última entrevista con este diario.

Por enésima vez en su carrera NBA, el serón forma parte de un club histórico que vive un momento muy agridulce. Ya le ocurrió en Detroit y Nueva York. Lo de Chicago no lo cuenta porque apenas fue propiedad de los 'Bulls' durante unas horas antes de recalar en los Lakers, donde espera que la atmósfera negativa de estos tres años no impida que él pueda tener una estancia feliz. Deberá acertar, porque ya no le queda el consuelo de unirse a la selección española cada verano tras su reciente anuncio de retirada para poder estar más tiempo con los suyos, pero sí podrá podrá decir aquello de 'yo jugué en los Lakers'.