LEB PLATA

Victoria del Plasencia y a seguir rezando

Mario Álvarez se dispone a taponar a Carrasco. :: DIARIO DE LEÓN/
Mario Álvarez se dispone a taponar a Carrasco. :: DIARIO DE LEÓN

El Plasencia venció en León (83-92), pero solo se salvará en la última jornada si gana al Ávila y el Cambados pierde en La Roda

JUAN CARLOS RAMOS

PLASENCIA. El Extremadura Plasencia logró una victoria agridulce en la cancha del Agustinos de León (83-92). Dulce porque salva del descenso al equipo placentino, pero con cierto picor amargo porque en la última jornada deberá ganar y esperar para salvar la categoría en la LEB Plata. El triunfo del Baskonia ante el Zamora deshace los empates que le podían ser favorables.

La LEB Plata ha despejado muchas de sus incógnitas en la penúltima jornada de liga regular. El Covirán Granada se ha proclamado campeón y el Zamora y el Agustinos, tras su derrota ante el Plasencia, acompañan al Martorell a la liga EBA.

Solo falta por adjudicar una plaza por el descenso. Y será para el Plasencia o para el Cambados, ya que en dobles, triples o cuádruples empates siempre saldría perjudicado el equipo extremeño. Por este motivo, las cuentas del Plasencia son claras. Debe ganar en casa a un Ávila que ya tiene asegurado el factor cancha en los cruces de playoffs y esperar la derrota del Cambados en la cancha de La Roda, que ya no puede ser otra cosa que segundo tras el alirón del Granada. A ganar y a seguir rezando.

En cuanto al partido del Palacio de los Deportes, quedó manifiesto que este Plasencia se mueve mejor cuando no está sometido a los paradigmas de encajar menos de 70 puntos. Volvió el juego alegre y la superioridad por dentro. Y eso que Seydou Aboubacar 'solo' jugó 22 minutos.

Solo Andre Norris parecía mantener el tipo cuando los extremeños ponían el pie en el acelerador. El partidazo del americano permitió al Agustinos jugar con pequeñas desventajas (42-43 al descanso) e incluso liderar el marcador en el tercer y último cuarto.

Sin embargo, el Plasencia fue dinamita cuando decidió acudir a la línea de 6,75 metros. Un demoledor 13 de 25 puso un claro 74-82 a tres minutos para el final. Y aunque un parcial de 7-0 devolvió la emoción al choque, Fernando Sierra respondió con otra exhibición.

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