Cano, adiós a media vida de baloncesto

José Cano, con sus tres camisetas, la del Mideba, el Barcelona y la selección española. :: mideba/
José Cano, con sus tres camisetas, la del Mideba, el Barcelona y la selección española. :: mideba
José Cano

El internacional del Mideba se retira definitivamente para dedicarse a su familia y al trabajo en la ONCE | Su último servicio al club pacense, donde ha permanecido casi 22 de sus 49 años, fue esperar la llegada de los fichajes para poder marcharse

Marco A. Rodríguez
MARCO A. RODRÍGUEZBadajoz

Pocos ejemplos de amor y fidelidad a unos colores como el de José Cano. El internacional del Mideba se retira definitivamente tras 26 años de carrera, 22 de ellos en el club pacense. Media vida en sintonía con el mismo equipo, en un deporte de larguísimas trayectorias donde, pese a esta peculiaridad, no es sencillo hallar casos como el suyo. Una vida golpeada en 1992 cuando un accidente de tráfico obligó a la amputación de una pierna. En plena rehabilitación, el exmidebista Antonio Jiménez 'Capi' le propuso que se embarcara en esta aventura de un cuarto de siglo. Le pagaban la gasolina para que viajara desde Lobón y poco más. Tras los Juegos de Barcelona 92 se enrola en el Mideba Extremadura, donde ha sudado hasta hoy salvo un periplo de cuatro años en el FC Barcelona (2006-2010), donde destacó como enorme anotador y coqueteó con la selección española.

Su último servicio a la entidad, pactado con el técnico Jorge Borba, fue aguantar hasta la llegada de los fichajes para hacer efectiva una decisión que ya barruntaba dos años atrás y que no cuajó del todo la primera vez que lo propuso. Pero el encuentro ante el Valladolid sí fue el último de este histórico del baloncesto en silla de ruedas. Esta vez no hay marcha atrás porque asegura que ya es hora de dedicarse en pleno a su familia y al trabajo, un trabajo en la ONCE que vino de la mano de su fichaje por el FC Barcelona, a cuya ciudad emigró en solitario dejando en Badajoz mujer y dos hijos.

SUS DATOS

Edad y procedencia
Natural de Lobón, José Cano cumplirá 50 años el 12 de enero.
El club de su vida
Llega al Mideba en 1992, justo el año de su accidente, permanece en Badajoz hasta el 2006, cuando ficha por el FC Barcelona hasta el 2010 cuando regresa al Mideba hasta hoy.
Su profesión
Con el fichaje por el Barça encuentra trabajo en la ONCE y es trasladado a Badajoz, donde vende cupones por pueblos como Valverde, Almendral, Torre de Miguel Sesmero...
Estado civil
Casado con Elena, a quien le agradece todo. Dos hijos.

Por eso no escatima agradecimientos a su esposa, Elena, dado el «enorme sacrificio que hizo para ayudarme. Además de quedarse sola el primer año de Barcelona, ha cuidado de los niños pese a tener que trabajar con varios turnos o los fines de semana, cuando yo tenía que viajar con el equipo. Tiene mucho mérito y le estoy muy agradecido. Se lo debo todo a mi mujer, que me ayudó mucho en momentos muy difíciles».

Para un amante del deporte, no debe ser nada fácil verte con 24 años y de la noche a la mañana como discapacitado. «Yo hacía hasta alpinismo y barranquismo. En Lobón practicaba todo tipo de deportes, también baloncesto. La verdad es que fue duro aquello. El baloncesto en silla de ruedas, que era desconocido para mi porque nunca me había sentado en una silla de esas, me ayudó mucho, sobre todo a mantener la cabeza ocupada y no pensar en cosas que no fueran positivas. Reaccioné bien tanto físicamente como mentalmente a lo que me pasó, porque es difícil afrontarlo. Yo lo tuve mejor que otros compañeros que han sufrido más porque una paraplejia, por ejemplo, es algo más duro».

Con la moto por los pueblos

Cano ha pisado, casi a partes iguales, parqué y acelerador. Acumula trece años vendiendo el famoso cupón en poblaciones como Valverde de Leganés, Almendral, Torre de Miguel Sesmero, etc. A vecés le caen otros 'premios' por sustitución de compañeros, como La Albuera. Hasta ellos se desplaza todos los días, en moto y en coche, aunque ya está cansado de tanta carretera. «Son muchos kilómetros y llego muerto a casa para descansar y después como loco a los entrenamientos y los fines de semana los partidos. Eso tiene mérito y no lo que hacen los extranjeros que pueden dedicarse únicamente al baloncesto y se levantan a las 12.00 para jugar a la 'Play'», argumenta un José Cano que anhela el traslado profesional definitivo a Badajoz.

«Te tiene que gustar mucho esto para dedicarte tanto tiempo. Pero tenía que dejarlo ya, aunque fuera por una cuestión de edad. Ya no estoy para pelear por los minutos con los jóvenes, prefiero dejarles a ellos. La primera vez me convencieron y volví, pero ahora no. Son muchos sacrificios, tanto en Barcelona como aquí. El primer año me fui solo a Barcelona fue duro, después se fueron mi mujer y los niños allí, pero los niños no se adaptaron bien y volvimos a Badajoz. No era fácil encontrar colegios en castellano y yo consideraba eso un retraso escolar. Fue hace muchos años, así que imagina cómo estarán hoy las cosas por allí, porque entonces ya había gente en el Barcelona que eran republicanos y odiaban a España», repasa el lobonero.

Veinticinco años dan para muchas sonrisas y alguna que otra lágrima, aunque él destaca por encima de todo las satisfacciones. «Alguna lágrima ha habido, pero me llevo muchos grandes momentos, una tonelada de amigos, recuerdos y muchas anécdotas». Como dar enormes alegrías a su padre, José Cano 'senior', fallecido hace seis años y a quien, según narra, llamaba después de cada buen partido para comentarle su abultada estadística. «Mi padre lo vivía a lo grande y me alegro mucho de haberle dado muchas alegrías. Hay gente que me dice que me tenía en un pedestal y ha viajado mucho para verme jugar».

Cano ha sido un grande dentro de un club grande, aunque lamenta que en los últimos años el Mideba haya bajado un peldaño. «Es una lástima, pero no me preguntes por qué ha pasado. Hubo años en los que tuvimos un equipazo, y otros en los que como hombres altos apenas estábamos el japonés Wataru y yo». Desde hace unas dos semanas, ha arrancado una nueva vida, una vida sin baloncesto, sólo con la venta de cupones y su familia como protagonistas. Dice estar muy contento por su decisión y por los elogios que ha recibido, como en su pueblo, donde está por aprobar que le otorguen una calle. «De momento no echo de menos el baloncesto». Será el baloncesto el que le eche de menos.

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