El Cáceres se reencuentra

Corrales protagonizó un gran ejercicio defensivo. :: l. cordero/
Corrales protagonizó un gran ejercicio defensivo. :: l. cordero

Con un Corrales colosal en labores defensivas, los de Bohigas mostraron ayer por fin una alcista regularidad para derrotar con solvencia a Coruña

J. CEPEDA

cáceres. Necesitaba el Cáceres una victoria como la de ayer; frente a un rival de suma entidad y demostrando a la vez una alcista regularidad ante su público. Los de Bohigas consiguieron frente al Leyma Coruña cerrar algo parecido a la cuadratura del círculo con un triunfo (80-61) cimentado en una gran propuesta defensiva que consiguió anular los puntos fuertes de los visitantes. Enfrente estaba un Coruña que finalmente se presentó en la capital cacereña con las únicas ausencias de Abia y Gilling después de que el técnico Gustazo Aranzana tirase de veteranía para jugar al despiste en las jornadas precedentes. Sí participaron, por tanto, Sergio Olmos y Monaghan, aunque en ninguno de los casos pudieron hacer más que constatar de cerca la supremacía verde sobre el parqué del Multiusos.

80 CÁCERES

61 CORUÑA

Cáceres
Corrales (7), Rakocevic (14), Parejo (11), Jakstas (15) y Grabauskas (2) -cinco inicial- Edu Recio (2), Santi Parras (6), Sergio Pérez (4), Kasse (0), Keshinro (6), Warren Ward (12) y Dani Martínez (1).
Coruña:
Jorge Sanz (8), Cooney (13), Hernández Martos (1), Dimitry Flis (0), y Hernández-Sonseca (9) -cinco inicial- Monaghan (15), Pablo Ferreiro (0), Torres (2), Chuku (8) y Sergio Olmos (5).
Parciales:
16-12, 34-24 (descanso), 56-39 y 80-61 (final).
Árbitros:
Gómez Luque y Lázaro Rodríguez. Sin eliminados.
Incidencias:
Alrededor de 900 espectadores en el Multiusos.

El paso hacia adelante dado por hombres como Corrales, Rakocevic, Jakstas o Keshinro, unido al buen hacer del resto del plantel, fue determinante para que el Cáceres lograse un triunfo no solo importante en el aspecto numérico de la clasificación, sino también en el que atiende al psicológico para afrontar los siguientes retos.

EL PROTAGONISTA

Tanto Sergio Olmos como Gustavo Aranzana, quienes regresaban a la que fue su casa, fueron recibidos con aplausos antes del partido.
Guillermo Corrales fue el gran protagonista del partido gracias a su buen hacer defensivo
El Multiusos acabó coreando su nombre.

Salió el Cáceres sin ningún tipo de complejo de inferioridad para jugar de tú a los coruñeses, con unos buenos minutos de un Rolandas Jakstas que, sin embargo, pronto tuvo que visitar el banquillo merced a sus dos tempraneras faltas personales. Este contratiempo no fue óbice para que los cacereños, amparados en una buena e igualada lucha por el rebote, consiguiesen marcharse al final del primer cuarto con victoria parcial (16-12).

En los segundos diez minutos de juego continuó la igualdad, al menos en el primer tramo. Todo hasta que un triple de Warren Ward elevó la renta de los verdinegros a siete puntos (22-15) a falta de poco más de cinco minutos y medio del descanso. Posteriormente, otros buenos minutos de Jakstas en ataque, así como algunas intimidatorias defensas cacereñas, con un extraordinario tapón de Keshinro de por medio, hicieron que los cacereños ligasen minutos de buen juego para superar la barrera psicológica de los diez puntos, aunque al final los jugadores marcharon a vestuarios con el 34-24 favorable a los de Bohigas.

Una buena salida del Cáceres tras el descanso propició que, gracias al acierto de Parejo y Rakocevic, los extremeños elevasen su diferencia a 15 puntos (41-26) en los primeros minutos de juego. No obstante, Cooney en el equipo visitante decidió, llevándose incluso alguna ovación de la grada tras jugada individual, mantener a su equipo con vida justo antes de que otro arreón de los verdinegros obligase a pedir tiempo muerto a Gustavo Aranzana cuando el marcador rezaba un 47-33 con 15 minutos de juego aún por disputarse. Con un Rakocevic desatado y bien respaldado por sus compañeros, los verdinegros lograron irse con al último cuarto con un jugoso 56-39.

Sin pólvora en la recta final

Sin pólvora suficiente como para hacer verdadero daño a la pintura cacereña, Coruña salió en el último acto con el firme propósito de recurrir al juego exterior como método para intentar limar la ventaja cacereña. No obstante, y con el reloj a su favor, el cuadro de Ñete Bohigas supo con solvencia mantener a raya las acometidas visitantes para incluso elevar la distancia a 19 puntos (60-41) a falta de apenas ocho minutos para el final de la cita. Mucho que ver en este trabajo de contención tuvo Guillermo Corrales, quien obligó a Coruña a incurrir en pérdidas de balón que desesperaban al banquillo visitante. De hecho, un robo con posterior culminación a la contra del base del Cáceres acabó por matar el partido definitivamente al instaurar un 64-41 que a falta de poco menos de seis minutos parecía ya insalvable para los de Gustavo Aranzana. El recital defensivo protagonizado por Corrales no bajaba enteros, hasta el punto de que el Multiusos acabó coreando su nombre al unísono. Merecido premio para un jugador que ya necesitaba un buen espaldarazo como el de ayer.

Con los jóvenes Santi Parras y Edu Recio en pista, ambos además consiguiendo anotar, los extremeños acabaron firmando un importante triunfo por 80-61 para situarse ya con tres victorias y cinco derrotas en la tabla.

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