El Cáceres paga su falta de rotación en La Coruña

Rakocevic, en el choque del Cáceres en La Coruña. :: Axencia D. Galega/
Rakocevic, en el choque del Cáceres en La Coruña. :: Axencia D. Galega

El conjunto de Ñete Bohigas planta cara a los locales durante todo el choque, pero su escasez de jugadores decanta el marcador

BORJA REFOJOS

El Cáceres dio la cara hasta el final ayer en tierras gallegas ante el Leyma Coruña (79-75). Fue un choque muy disputado en el que los pupilos de Ñete Bohigas terminaron pagando el cansancio propiciado por la falta de jugadores en la rotación -solo ocho jugadores viajaron a La Coruña-.

79 CORUÑA

75 CÁCERES

Leyma Coruña
Monaghan (18), Cooney (5), Ángel Hernández (3), Flis (15) y Olmos (6). También jugaron: Chuku (11), Gilling (7), Hernández Sonseca (12), Sanz (2) y Abia.
Cáceres
Corrales (11), Rakocevic (17), Parejo (12), Jaktsas (14) y Grabauskas (6). También jugaron: Keshinro (5), Anagnostou (7) y Oliver (3).
Parciales
23-19; 13-16 (36-35, descanso); 26-26 (62-61) y 17-14 (79-75, final).
Árbitros
Baena Arroyo (colegio catalán) y López Lecuona (colegio vasco). Sin eliminados.
Incidencias
Palacio de los Deportes de Riazor. 600 espectadores.

Corrales abrió el fuego con un triple en una clara muestra de que el equipo cacereño iba a buscar hacer daño al coruñés con su juego exterior. Tanto el base madrileño como un inspirado Rakocevic buscaron martillear desde el perímetro a un conjunto gallego que poco a poco se metió en harina de la mano de Monaghan, eléctrico en la dirección. Olmos en el poste bajo comandó la réplica, con seis puntos en el primer cuarto.

Tras unos primeros cinco minutos de máxima igualdad, el base americano de la escuadra gallega anotó cinco puntos consecutivos -con un triple incluido- que elevó la ventaja local hasta los seis puntos (15-9). Ñete Bohigas pidió tiempo muerto e introdujo a su ayer escasa segunda unidad para tratar de mantener las distancias con jugadores frescos.

Keshinro dio esa energía necesaria para complementar el juego exterior con el interior y Cáceres recortó a un solo punto su desventaja a un suspiro del final del primer cuarto. Pero un triple sobre la bocina de Chuku, que entró con mucho suspense, dejó en 23-19 el resultado del primer parcial.

Gustavo Aranzana aprovechó su mayor profundidad de banquillo para jugar con las rotaciones. La frescura de su equipo se notó nada más arrancar el segundo cuarto: un parcial de 11-4 impulsó al equipo naranja a la barrera psicológica de los diez puntos (34-24). Era un momento importante para Cáceres, que tenía que reaccionar si no quería verse muy por debajo en el marcador al descanso. Corrales asumió el reto y con un triple correspondió a una canasta de Anagnostou y un tiro libre de Keshinro para reducir a cuatro la desventaja.

Fase de imprecisiones

El partido entró entonces en una fase de imprecisiones, en la que ninguno de los dos conjuntos era capaz de superar al otro. Errores en los tiros, inseguridad en los pases y falta de contundencia en los rebotes. Ni los gallegos dieron un paso adelante para dar un golpe definitivo al partido y ni los extremeños se enteraban en ataque lo que estaban empezando a hacer bien en defensa.

El choque estaba atascado y no mejor desatascador que Nikola Rakocevic. El escolta montenegrino se inventó una jugada de fantasía, en la que se coló entre dos defensores mientas botaba hacia la canasta, que perforó con un suave tiro en suspensión. Quedaban trece segundos y Aranzana pidió tiempo muerto para preparar la última acción del segundo acto. Cáceres apretó los dientes y defendió a la perfección a Monaghan para dejar el marcador en 36-35 al descanso.

El equipo verde mantuvo su inercia a la vuelta de los vestuarios con un gran inicio del tercer cuarto. Con un baloncesto muy dinámico en ataque y con más recursos además del juego exterior. Grabauskas encontró su espacio y aportó puntos en la zona que acompañaban al recital de Rakocevic. En el ecuador del tercer parcial, el conjunto cacereño había logrado su mayor ventaja del partido (42-50): ocho puntos esperanzadores para el cuadro que dirige Bohigas.

Fue entonces cuando el Palacio de los Deportes de Coruña apretó para ayudar a sus jugadores a salir del bache en el que estaban inmersos. La experiencia de Hernández Sonseca y la muñeca de Chuku sacaron al Leyma del letargo. En esta ocasión fue el Cáceres el que no supo tomar las riendas para dar el estoque a su rival.

Pero fue Monaghan el que asumió el liderato del arreón local. Coronó el tercer cuarto con una canasta espectacular desde el centro del campo sobre la bocina que hizo explotar a la parroquia local. Coruña estaba un punto (62-61) por delante en la puerta de entrada al cuarto definitivo.

Rakocevic trató de tirar del carro en el último parcial. Un tiro en suspensión mantuvo a raya a los gallegos (67-65, a 08:05 del final). Corrales colocó el 70-69 a falta de 05:21 para la conclusión y, tres minutos después, un triplazo de Parejo puso el emocionante 76-75 que ponía la emoción por todo lo alto en el pabellón coruñés (76-75 a 02:57 de la finalización del choque). Pero tanto el montenegrino como sus compañeros, exhaustos, no pudieron aguantar el tirón. A remolque fue imposible y un Leyma Coruña lanzado con Chuku y Hernández Sonseca, no tuvieron problemas para dejar la victoria en tierras herculinas (79-75).

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