El Cáceres, cautivo y desarmado

Sergio Pérez entra a canasta a través de un cúmulo de jugadores. :: lorenzo cordero/
Sergio Pérez entra a canasta a través de un cúmulo de jugadores. :: lorenzo cordero

Los de Bohigas se meten en problemas tras caer ayer con contundencia ante un Valladolid que se adueñó de todas las facetas del juego

J. CEPEDA CÁCERES.

El Cáceres afrontará la recta final de la liga obligado a mirar a la zona baja de la tabla. El conjunto verdinegro cayó derrotado ayer de forma contundente y con toda justicia (64-92) ante un Valladolid que desde el segundo cuarto se adueñó de todas las facetas del juego. Lastrado por las bajas, cautivo y desarmado, el Cáceres no pudo plantar cara a su oponente. Ni siquiera el estreno de Saunders ante su público sirvió de revulsivo a un equipo irreconocible en su juego ante la obligada metamorfosis que está viviendo el grupo de trabajo para reinventarse por causas del guion. Quizás la mejor noticia de la noche para los cacereños fue que los verdinegros mantienen el colchón de dos partidos respecto a los puestos de descenso.

64 CÁCERES

92 VALLADOLID

Cáceres:
Corrales (5), Parejo (7), Saunders (10), Keshinro (6) y Jakstas (13) -cinco inicial- Olivier (9), Sergio Pérez (8), Grabauskas (6), Javi Vasallo (0), Kasse (0) y Edu Recio (0).
Valladolid
Óscar Alvarado (7), Gantt (15), Reyes (20), Jito Kok (1) y De la Fuente (14) -cinco inicial- Chatman (22), Rares (2), Astilleros (6), Graham (3) y Hopfgartner (2).
Marcador
21-23, 31-45 (descanso), 41-74 y 64-92 (final).
Árbitros
García González y Muñoz García. Sin eliminados.
Incidencias
Más de 2.200 espectadores en el Multiusos.

Salió el Cáceres con un quinteto pintoresco en el cual se encontraban Keshinro y Saunders, quien a las primeras de cambio asumió la titularidad en su primer partido en el Multiusos. Con balanza equilibrada en cuanto a aciertos y errores por parte de ambos conjuntos, fueron los vallisoletanos los que llegaron con una renta mínima de dos puntos (9-11) a los cinto primeros minutos de juego. Posteriormente los de Paco García castigaron al conjunto verdinegro desde la línea de tres puntos para comenzar a poner tierra de por medio en el electrónico, marchándose a seis puntos cuando aún faltaban tres minutos para el final del primer cuarto. La tímida reacción cacereña, con triple incluido de Sanuders, favoreció que los extremeños acortasen distancias al término de los diez primeros minutos de juego (21-23).

EL PROTAGONISTA

El Multiusos registró una de las mejores entradas gracias a las invitaciones repartidas a los participantes en la Carrera contra el Cáncer.
Will Saunders hizo el debut ante su nueva afición con una actuación aceptable.

Ya en el segundo cuarto el encuentro continuó por idénticos derroteros sin que el Cáceres pudiese alcanzar una regularidad que le permitiese demostrar supremacía alguna en ataque. En defensa, algunos desajustes en los marcajes al hombre arrojaban como consecuencia canastas fáciles para el Valladolid, que no tardó en alcanzar la barrera psicológica de los diez puntos (23-33) a falta de cinco minutos para llegar al descanso. Todo con un Cáceres poco o nada inspirado en la creación.

El tiempo muerto solicitado por el técnico Ñete Bohigas no le sirvió al Cáceres de revulsivo, viendo cómo su rival se hacía cada vez más fuerte, llegando a gozar Valladolid de hasta 14 puntos de ventaja, con un Chatman estelar en las filas visitantes. El estadounidense, que se retiró al descanso con 11 puntos en su haber, fue clave para que el Valladolid se fuese a los vestuarios con renta favorable en el marcador (31-45). Todo ello con la colaboración de un sublime Reyes, que no cesó de generar problemas a la defensa local.

Para añadir más dificultades a la empresa que el Cáceres tenía por delante, Valladolid salió tras la reanudación colocando un parcial de cero a seis merced a dos certeros triples para alcanzar los 20 puntos de diferencia en menos de dos minutos de juego (31-51). Obligado a remar contra corriente, el Cáceres apostó por correr, encontrándose en última instancia con el poderío interior del conjunto vallisoletano, que no daba pie a una reacción realista de los verdinegros. Superados en todas las facetas, los jugadores del Cáceres hacían gala de su propia impotencia mientras los visitantes mancillaban el aro local, lo que motivó en la grada los primeros tímidos pitos del respetable. Un Multiusos que, con motivo de las invitaciones realizadas a los participantes de la Carrera contra el Cáncer, registró una de sus mejores entradas de la temporada.

Con el 37-61 a falta de cuatro minutos para el final del tercer cuarto el Cáceres arrojó la toalla de forma definitiva, tal y como se confirmaba con los cabizbajos semblantes de los locales. Hasta tal punto fue así que los visitantes llegaron con una sonrojante renta de 33 puntos (41-74) al final del tercer cuarto. Y aquí sí, los pitos de la afición cacereña dejaron de ser tímidos para convertirse en notables.

Sin ningún tipo de historia que contar, el Cáceres intentó maquillar en el último cuarto la paliza recibida a manos de un Valladolid que se mantenía intratable. Ni siquiera los arranques de amor propio exhibidos por algunos de los jugadores verdinegros servían a los de Bohigas para protagonizar un resultado algo más decoroso, llegando el equipo pucelano con una renta de 30 puntos a los últimos cinco minutos. Al final el varapalo para el Cáceres se tradujo en el definitivo 64-92. Un Cáceres que a partir de ahora tendrá como misión salvar su propio pescuezo en la lucha por la permanencia, donde se ha metido de lleno a falta de seis jornadas.

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