Una 'bola de partido' para toda la vida

La feliz pareja, ya lejos del escrutinio público, ayer por las calles de la capital cacereña. :: A. Méndez/
La feliz pareja, ya lejos del escrutinio público, ayer por las calles de la capital cacereña. :: A. Méndez

El capitán del Cáceres, Luis Parejo, y su ya prometida, Cristina García, rememoran la multitudinaria pedida de mano del pasado viernes en el Multiusos

J. CEPEDA CÁCERES.

«La canasta más importante de mi vida ha sido aquí y también la proposición más importante». Estas fueron las palabras que el capitán del Cáceres, Luis Parejo (Almería, 5 de febrero de 1989), eligió el pasado viernes sobre el parqué del Multiusos para cerrar la que, a buen seguro, ha sido su alocución más meditada. Previamente, con la colaboración de los jugadores de la cantera, había sorprendido a su novia y desde entonces futura esposa con una singular pedida de mano a pie de pista ante los aficionados justo tras finalizar el encuentro del equipo extremeño ante el Sammic de Azpeitia. Una noche que, a pesar de la derrota local, nadie olvidará en la familia verdinegra.

Sin saberlo previamente, la amaliense Cristina García (23 de diciembre de 1985) se erigiría como la auténtica protagonista por sorpresa de una noche de partido que comenzó como tantas otras desde que la pareja iniciase sus escarceos amorosos un 10 de octubre de 2013. Por entonces ella cursaba en la capital cacereña un máster de Ingeniería Informática y Dirección TIC. Él era un trotamundos del deporte de la canasta recién llegado a tierras extremeñas. Formado en la cantera del Real Madrid tras salir de casa a los 14 años, antes de llegar a Cáceres Luis Parejo había recalado en destinos como Fuenlabrada, Illescas, Alcázar de San Juan, Tíjola, Ávila o Castellón. Todo hasta que en Cáceres, donde este curso cumple su quinta temporada consecutiva, encontró por fin la estabilidad deportiva y el amor de una sola tacada.

¿Cómo fraguó Luis Parejo tan peculiar declaración? «Quería aprovechar el día de la presentación de la cantera para que todos estuviésemos juntos. En Cáceres me he sentido muy querido desde que llegué y es algo que quería compartir en un escenario donde hemos vivido noches mágicas. Quería aunar mis dos pasiones: el baloncesto y Cristina», sostiene. Para salvaguardar la sorpresa y también para no descentrar a sus compañeros de equipo, en el vestuario tan solo Guillermo Corrales era sabedor de lo que sucedería: «También lo sabía Irene, de prensa, porque tenía que prepararlo todo. Los jugadores de la cantera lo supieron en el descanso para hacer luego el pasillo».

«En un escenario donde hemos vivido noches mágicas, quería aunar mis dos pasiones: el baloncesto y Cristina» Luis Parejo | Jugador del Cáceres

Cristina, quien dice ser vergonzosa por propia naturaleza, rememora lo vivido aquella tarde desde que llegó de trabajar de Santa Amalia, donde ejerce profesionalmente en el departamento de sistemas de la firma Iberitos: «Antes de que se fuera al pabellón le dije que le llevaba yo en el coche, pero me dijo que tenía que llevar el suyo porque lo tenía cargado de cosas, ya que iban a darle una sorpresa a un jugador de la cantera por su cumpleaños. Luego, una vez en el pabellón, avisaron para que los aficionados no invadiesen la pista después del partido y pensé: Pues sí que le van a preparar una buena al de la cantera».

«Me dio mucha vergüenza, pero es un recuerdo muy bonito e inolvidable» Cristina García | Ingeniera informática

¿Qué sintió después del partido cuando vio que Luis se acercaba a su grada? «Al principio creía que venía a por mi sobrino para hacerse alguna foto. Y cuando vi que me llamaba a mí. Me dio mucha vergüenza, pero es un recuerdo muy bonito e inolvidable». No solo Cristina pasó nervios, también el propio Luis: «Me pongo mucho más nervioso con estas cosas que jugando, sobre todo cuando me acerqué a la grada sabiendo que toda la gente estaría pendiente de nosotros. Me dije: A ver si va a salir corriendo y voy a tener que ir detrás de ella. Pero todo salió bien». Para Parejo este acto no fue todo lo redondo que le hubiese gustado, no ya por la derrota de su equipo, sino por la lesión previa de su compañero Dani Martínez: «Esperamos que se recupere y que vuelva más fuerte que nunca. Sabe que tiene todo nuestro apoyo».

La pareja aún no tiene fecha fijada para el enlace, aunque ambos barajan el verano de 2019 con Cáceres como escenario: A sus 29 años, Parejo asegura que aún tiene baloncesto para rato y considera «idílico» exprimir sus últimos años como profesional en la ciudad en la que ha jugado -y ganado- una 'bola de partido' para toda la vida.

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