Al-Qazeres recupera su sonrisa en el Macayo

Alexis Jones, en el partido de ayer del Al-Qazeres. :: Armando Méndez/
Alexis Jones, en el partido de ayer del Al-Qazeres. :: Armando Méndez

En la despedida de Alexis Jones, las de Carbajal volvieron a mostrarse como una maquinaria engrasada

J. CEPEDA CÁCERES.

Cual ave Fénix, el Al-Qazeres resurge de sus cenizas. Tras lamentar dos duras derrotas en lo psicológico en otras tantas jornadas precedentes ante Gernika y Gipuzkoa, las de Jacinto Carbajal alejaron ayer de un plumazo buena parte de las dudas que hicieron acto de presencia en el equipo del Serrano Macayo en las últimas semanas. El renovado y más competitivo que antaño Campus Promete fue la víctima que en esta ocasión pagó los platos rotos (92-67) en una cita que sirvió como despedida para Alexis Jones, quien ayer jugó su último partido con el equipo extremeño para recalar a partir de ahora en el Ramla de Israel.

92 AL QAZERES

67 C. PROMETE

Al-Qazeres
Nascimento (6), Alexis Jones (12), Brown (12), Cooper (17) y Montenegro (13) -cinco inicial- Silvia Romero (4), María Romero (0), Mariona Martín (6), Corrales (0) y Forasté (11).
Campus Promete:
Johnson (2), Knezevic (6), Jovanovic (4), Da Silva (8) y Gidden (23) -cinco inicial- Estebas (7), Hall (7) y Knight (10).
Marcador:
28-16, 47-37 (descanso), 75-50 y 92-67 (final).
Árbitros:
Gallego Rodríguez y Gómez Luque. Eliminaron a Da Silva, en las visitantes, por cinco faltas personales.
Incidencias:
400 espectadores en el Serrano Macayo.

En uno de los partidos más corales que se le recuerdan esta temporada al Al-Qazeres, el triunfo de ayer no solo estuvo sustentado en sus jugadoras más desequilibrantes, sino que también fue un auténtico baño de autoestima para otras importantes piezas que, ahora más que nunca, han de sentirse con más peso específico en el equipo, como es el caso de Esther Montenegro o una resucitada Miriam Forasté, siempre voluntariosa y ayer especialmente lúcida, descarada y participativa en los lances del juego.

LA PROTAGONISTA

Con 25 puntos arriba en el marcador y con el 'average' particular favorable al Al-Qazeres, María Romero se jugó sobre la bocina un tiro lejano en el último segundo
Un detalle que afeó en parte el triunfo local.
Alexis Jones fue la jugadora en la que se centraron todas las miradas
Su último acto de servicio para el Al-Qazeres fueron los 12 puntos anotados en el día de su despedida antes de viajar a Israel.

Hasta donde pudo, Campus Promete opuso resistencia gracias al buen hacer de sus interiores, especialmente de la contrastada Gidden, que se marchó con 37 puntos de valoración al finalizar el encuentro. El de la jamaicana fue casi el único sustento para que las de Jorge Elorduy mantuviesen una mínima esperanza de vida en el partido. Todo hasta que las frenéticas rachas de las cacereñas hicieron del envite de ayer un mero entrenamiento en los minutos finales.

Los primeros instantes del encuentro fueron los que registraron una mayor igualdad entre ambos bandos, llegando con un justo 10-10 a los primeros cinco minutos de juego. Posteriormente, tres triples consecutivos del cuadro local comenzaron a inclinar una balanza que ya nunca más caería del lado visitante, llegando con 28-16 para el Al-Qazeres al final del primer cuarto.

En el segundo cuarto el Al-Qazeres supo mimar a la perfección sus buenos porcentajes de tiro para hacer pupa a las riojanas, incapaces de contener el torrente anotador cacereño. Las verdes pronto lograron una renta favorable de 16 puntos, aunque un arranque de orgullo de Campus Promete, todavía abanderado por Gidden, hizo que la contienda se fuera al descanso con un todavía salvable 47-37 a favor de las extremeñas.

A pesar de recibir una canasta en contra nada más salir de vestuarios, el Al-Qazeres imprimió al partido una marcha más para reventar ya de forma casi definitiva el encuentro en este tercer cuarto. Como un auténtico rodillo, las de Jacinto Carbajal endosaron posteriormente un parcial de 16-0 que noqueó a su adversario. Entre medias, canastas de todos los colores; desde triples hasta alguna vistosa puerta atrás ejecutada por Joy Brown para deleite de los aficionados. Y es que ayer, al menos en el aspecto ofensivo, todo funcionó en el Al-Qazeres a las mil maravillas.

Fue con el 63-39 a falta de cinco minutos y medio para el final del tercer cuarto cuando el partido, ya roto, se convirtió en un campo de pruebas para ambos entrenadores. Un entrenamiento de nivel del que sacar conclusiones para futuras citas. Además de la rotación habitual, en el Al-Qazeres también hubo sitio nuevamente para las hermanas Romero. Todo bien orquestado con la colaboración de una Laura Quevedo que, esta vez sí, evidenció algunas de las dotes que le han llevado a ser una de las mejores jugadoras de la escena nacional en los últimos años. Aunque no sean comparables, con ella la marcha de Alexis Jones será, a buen seguro, más llevadera para el Al-Qazeres con vistas a la segunda vuelta de liga.

Con este escenario propicio, el Al-Qazeres cerró el tercer cuarto con un 75-50. Sin caer en relajaciones a pesar de las rotaciones en pista, y ya sin Alexis Jones para evitar cualquier imprevisto que diese al traste con el traspaso, el máximo representante del baloncesto extremeño tan solo tuvo que dejarse llevar para firmar el definitivo 92-67.

Una victoria balsámica que hace que las cacereñas comiencen la segunda vuelta con buen pie y dando, además, la puntilla a uno de los rivales directos por la permanencia.

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