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LEB ORO

El Cáceres choca contra el muro leridano

La actuación de Rakocevic ayer no fue suficiente. :: Lorenzo Cordero
La actuación de Rakocevic ayer no fue suficiente. :: Lorenzo Cordero
  • Pese a intentarlo hasta el final, los extremeños pagan su pasividad en el rebote y su falta de fluidez en momentos clave

El Cáceres no pudo continuar ayer su idilio con el Multiusos. El equipo de Ñete Bohigas chocó contra el muro de Lleida (79-84), un equipo aguerrido y con oficio en labores defensivas que anuló durante gran parte del choque la circulación de balón de los cacereños, caracterizada por el pase extra cuando hay fluidez. Ayer, al menos durante gran parte del encuentro, no se dio el caso.

La noche comenzaba emotiva con el minuto de silencio en memoria del suegro del capitán cacereño, Luis Parejo, quien de salida anotó el triple que abrió el marcador, con dedicatoria al cielo.

Aunque a tirones, el Cáceres arrancó el partido de forma satisfactoria y con protagonismo para sus hombres exteriores. No obstante, algunos desajustes defensivos con fallos no forzados en la pintura favorecieron que Lleida supiese recomponerse hasta en un par de ocasiones para revertir las pequeñas rentas obtenidas por el equipo de Ñete Bohigas. Y es que los de Borja Comenge dominaban el rebote ofensivo, gozando así de segundas e incluso terceras oportunidades en sus envites ofensivos. Todo para llegar al término del primer cuarto con un igualado 23-24, con Rakocevic como abanderado del equipo local, con 11 puntos por entonces.

La tónica defensiva del Cáceres no cambió en el inicio del segundo cuarto. El conjunto catalán seguía leyendo con relativa facilidad sus acciones atacantes sin que los extremeños supiesen poner freno a la situación. Algo que el técnico cacereño intentó cambiar con un tiempo muerto tras un triple de Nevels que servía para poner seis arriba a los visitantes a falta de seis minutos y medio (27-33). Un jugador, el estadounidense, de enorme talento individual y con gran capacidad de desequilibrio, con grandes dotes también para realizar buenas y eficientes defensas.

Los árbitros también tuvieron su parte de protagonismo, permitiendo al equipo visitante jugar en la frontera del contacto físico lícito y levantando, a la vez, las airadas críticas de los aficionados cacereños.

Por si fuese poco, en el Lleida fueron apareciendo en escena hombres como Sutina, capaces de castigar cualquier error con transiciones vertiginosas. Suyos fueron los cuatro puntos consecutivos que ponían la máxima diferencia en el marcador hasta el momento (35-43) a falta de apenas un minuto para llegar al tiempo de descanso. Luego, una canasta de Alzamora situaría a Lleida diez arriba (35-45).

Si alguien esperaba una reacción cacereña tras salir de vestuarios, tuvo que conformarse con unos tres primeros minutos de infortunio extremeño en zona atacante, hasta que Sergio Pérez logró conectar desde media distancia. Lleida, un equipo sólido y compensado, apenas ofrecía fisuras en las que profundizar, manteniendo siempre e incluso aumentando su distancia prudencial, como con el 41-56 a falta de dos minutos y medio para el final de este cuarto tras un par de triples de Marc Martí.

Pese a ello, el Cáceres no sacó en ningún momento la bandera blanca de la rendición, consiguiendo luego enganchar un parcial de 8-0 que devolvía el aliciente al encuentro, llegando a los diez últimos minutos con el 49-58.

En el último cuarto, el atisbo de remontaba evidenciado minutos antes tan solo tuvo continuidad en el acierto ofensivo, ya que en pista contraria Lleida continuaba devolviendo el intercambio de canastas. Cáceres logró ponerse a siente puntos a falta de seis minutos (59-66), pero Lleida no solo respondía, sino que también lo hacía con ciertos alardes gracias al omnipresente Nevels, quien luego celebró dos triples consecutivos anotados por él mismo de forma provocativa, el último hacia el banquillo cacereño, ganándose la técnica. Como en los viejos tiempos, la afición local volvía a tener un enemigo público número uno.

La algarabía y la subida de temperatura ambiental favorecieron que el Cáceres se fuese metiendo en el partido casi in extremis, hasta el punto de que un triple de Luis Parejo puso a los cacereños a cuatro puntos (74-78) a falta de un minuto y siete segundos.

Tras una buena defensa de los extremeños, el Cáceres tuvo la posibilidad de acortar distancias, pero una mala selección en la circulación del balón dio al traste con las opciones verdinegras. Luego Lleida no perdonó y acabó cerrando el partido (79-84).

Una derrota que hace que el Cáceres tenga que seguir esperando para conseguir una mayor tranquilidad con vistas al objetivo de una permanencia cercana pero aún no satisfecha.