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Nathanaelsson machaca el aro del cuadro vasco y en la imagen de abajo levanta la toalla animando a los suyos. :: jorge rey
Nathanaelsson machaca el aro del cuadro vasco y en la imagen de abajo levanta la toalla animando a los suyos. :: jorge rey

LEB ORO

El Cáceres recupera su duende

  • En un partido muy trabajado, el paso hacia adelante dado por los hombres de la rotación fue vital en el holgado triunfo de ayer frente al Gipuzkoa

Ha costado, pero el Multiusos ya vuelve a ser, si alguna vez dejó de serlo durante esta temporada, una plaza de postín y respetada para los equipos rivales. En su mejor partido de la presente campaña, sobre todo en una recta final de tremendo acierto en casi todas las facetas, el Cáceres logró ayer -a base de intensidad y del paso hacia adelante dado por los hombres de la rotación- un triunfo de suma importancia ante el Gipuzkoa (73-58), uno de los gallitos de la competición.

Ayer hubo dos partidos claramente diferenciados. Uno, el de la primera parte, lleno de imprecisiones por parte de ambas escuadras y que hacía presagiar un choque más que trabado. El otro, el de una segunda mitad donde el Cáceres logró imprimir una mayor velocidad a la circulación de balón para encontrar opciones no solo en el perímetro, sino también en el poste bajo.

Los primeros compases de la cita se caracterizaron por las imprecisiones de un sobremotivado Slezas, que desde el salto inicial quiso gustar más de la cuenta e incurrió en varias precipitaciones. Lo aprovechó el Cáceres para conseguir un 10-4 de salida en los cinco primeros minutos de juego.

Con luces y sombras, el Cáceres basaba su política de juego en el perímetro, sin continuidad en las acciones con sus hombres interiores. Gracias al acierto de Rakocevic, que se fue con nueve puntos al término de este primer acto, los extremeños pudieron compensar su agujero en la pintura, ya que Abdoulaye ganaba la partida al islandés Ragnar, que había salido en la rotación con la misión de defender al pívot visitante. Luego, ya en la segunda mitad, sí llegaría el buen momento del islandés. Todo para llegar al final del primer cuarto con empate a 16 en el marcador pero con propuestas baloncestísticas bien diferenciadas en ambas escuadras. Los locales buscando el acierto interior y los visitantes intentando sacar tajada en el poste bajo.

El segundo cuarto también estuvo caracterizado por la igualdad, con tablas a 20 puntos a cinco minutos y medio para el descanso. Por parte cacereña destacaba en esos instantes la actuación de Corrales, quien tuvo que retirarse dolorido tras protagonizar una acción de robo de balón con transición perfectamente satisfecha. Afortunadamente, sus molestias no fueron a más y pudo continuar siendo de la partida.

Luego el Cáceres cogió una renta favorable de cinco puntos que fue mancillada por Gipuzkoa gracias a la calidad de hombres como Sergi Pino y Carlson. No obstante, ambos equipos seguían cometiendo errores no forzados que redundaban en la poca fluidez del juego. Finalmente, dos tiros libres de Rakocevic y una posterior y nueva pérdida visitante favorecieron el 30-30 al descanso en el electrónico del Multiusos. A estas alturas, los locales acumulaban 12 pérdidas de balón, por 20 el conjunto dirigido por Porfirio Fisac. Números que hablaban por sí solos.

Más entonados

Tras el paso por los vestuarios, los de Ñete Bohigas parecieron salir más entonados, haciendo circular la bola con rapidez y, lo que es más importante, con acierto. Con Marco echándose el equipo a la espalda y con Parejo y Sergio Pérez asumiendo responsabilidades ofensivas, los cacereños lograron una diferencia de seis puntos. Por su parte, Gipuzkoa también despertó de su letargo en zona atacante para no dar pie a que la distancia cacereña fuese en aumento, llegando con un 46-43 a falta de cuatro minutos para el cierre de la tercera manga.

Ya con un Slezas más pausado y resolutivo que en la primera parte, el exjugador lituano del Cáceres comenzó por momentos a adueñarse de la pintura, aunque posteriormente volvió a tomarse vacaciones de sí mismo. En un arranque de garra y espoleado por su público, con un tapón de Ragnar incluido, el Cáceres completó un buen último minuto y medio del tercer acto para conseguir poner siete puntos de diferencia (52-45) a falta de los últimos 10 minutos.

La buena sintonía continuó en los siguientes minutos con Ragnar asumiendo un protagonismo celebrado por el graderío y con un Fuller en racha. Suyos fueron los dos triples consecutivos que elevaron la diferencia a 11 puntos (60-49) a falta de poco más de ocho minutos para el final. Los hombres de la rotación funcionaban y eso era buena noticia. Nuevamente Fuller sería el que comenzase a llevar algo de tranquilidad al Multiusos con otro lanzamiento desde más allá de la línea de los 6,75 para dibujar un 65-49 a falta de seis minutos. Mientras, los visitantes, sin muchos más argumentos, recurrían a un desacertado Carlson o a lanzamientos bien defendidos y cerrados por la defensa cacereña.

Poco después, Ragnar, que se había ganado el favor de la grada, sería sustituido al grito festivo de «¡MVP, MVP!». Ante la incapacidad visitante forzada por los extremeños, el Cáceres gozó de unos plácidos últimos minutos para cerrar el encuentro en un definitivo 73-58. Y con ello el alivio generalizado y las caras sonrientes. El Cáceres, aunque todavía con visibles deficiencias, hoy sí está más vivo que nunca.