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LIGA FEMENINA 1

Al-Qazeres pierde el partido antes del descanso

Forasté intenta evitar la mano de Traore. :: josi unanue
Forasté intenta evitar la mano de Traore. :: josi unanue
  • El IDK Gipuzkoa juega de fábula en los dos primeros cuartos y deja sin margen de reacción a las cacereñas

IDK Gipuzkoa se presentó ayer en su cancha con la losa de cuatro derrotas consecutivas y un balance peligroso de 1-4 y se quitó los miedos de encima con un gran partido, en el que pasó por encima de un Al-Qazeres que estaba con 3-2, sobre todo con una gran primera parte.

Tras las dos primeras ventajas del Al-Qazeres (0-2 y 3-4), el equipo local cogió pronto las riendas en el marcador y lo hizo apoyado en sus dos jugadoras senegalesas, que se pusieron las botas en el primer cuarto, con ocho puntos tanto Sarr como Traore. Del 3-4 se pasó al 15-6 y el primer cuarto se cerró con un bonito 21-14.

Todo lo bueno del primer cuarto se repitió y amplió en el segundo. Seis puntos de Vega y cinco de Traore dibujaron un parcial de 11-0 que dejó temblando a un Al-Qazeres que no anotó hasta pasado el quinto minuto. 32-14 fue la renta máxima en ese momento para las donostiarras, que se mostraban acertadas en ataque, ganando el rebote (25-17) y, sobre todo, muy intensas en defensa. Las caceeñas, que venían promediando 68 puntos por partido, se quedaron en pírricos 41 al final del partido.

Al descanso se llegó con un elocuente 38-21 y un espectacular 60-8 en valoración. Solo había un equipo sobre la cancha pero quedaban por jugar otros veinte minutos y la mala experiencia de la semana pasada, desaprovechando una renta de 14 puntos en el último cuarto, invitaba a la precaución local.

Sin perder ese punto de cautela, en la reanudación, IDK Gipuzkoa confirmó que ayer sí era su día. Los primeros minutos después del paso por vestuarios iban a ser claves y en ellos el equipo guipuzcoano no dejó dudas, manteniendo los mismos patrones de juego en ambas canastas, aunque sin llegar al gran nivel del primer tiempo. No hizo falta, porque el intercambio de canastas estuvo ligeramente desnivelado para el bando local, en este caso con mayor reparto de la anotación entre sus jugadoras.

Con 53-30 arrancó un último cuarto sin más historia que la de disfrutar del triunfo y ver cómo Gisela Vega seguía capturando rebotes hasta llegar a 22 (16 y 6). Con ellos empató el récord del club, establecido la temporada pasada por Cierra Bravard y con los 15 puntos anotados se fue a 31 de valoración. También enorme fue la valoración conjunta del equipo, 97, y la diferencia con el Al-Qazeers, que se quedó en unos tímidos 17.

Las cacereñas recibirán en el Serrano Macayo en la próxima jornada al Mann-Filter, que a la espera de su partido de hoy ante el Uni Ferrol luce un balance de 1-4.