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Aleksandar Marcius machaca con rabia el aro del Breogán. :: Lorenzo Cordero
Aleksandar Marcius machaca con rabia el aro del Breogán. :: Lorenzo Cordero

El Cáceres se caricaturiza a sí mismo

  • En un fiasco coral, los de Ñete Bohigas ni siquiera pudieron servir de sparring ante un rival insultantemente superior

No fue de esas películas en las que el protagonista muere a las primeras de cambio y en las que tan solo un buen golpe de guion puede crear intriga en la trama. En este caso, el actor principal no se presentó ayer en la cancha del Multiusos y su lugar lo ocupó algo así como su sombra, su caricatura. Eso mismo fue lo que pareció ayer el Cáceres en su derrota frente al Breogán (50-113), en un partido en el que los extremeños llegaron a tocar con las manos el ridículo y ni siquiera pudieron servir de digno sparring. Un espectáculo difícil de ver a nivel profesional. De hecho, la derrota por 63 puntos de ayer del Cáceres es la más abultada de la historia de la LEB Oro. La mayor paliza anterior se la dio el Lobe Huesca al CB Granada en la 2011/12, entonces el marcador se quedó en un 112-56 (+56)

La alerta máxima sonó ayer en el Multiusos con un equipo cuyos refuerzos no están dando el resultado esperado. De hecho, están varios niveles por debajo de un bloque de nacionales al que deberían dar el salto de calidad y que tampoco logra carburar. Problema con difícil solución.

No esperó Ñete Bohigas para darle minutos a Rakocevic y lo incluyó en el cinco inicial, junto con uno de los no habituales titulares, como es Carlos Toledo. Voluntariosos ambos, pero sin acierto ofensivo, Breogán no dejó pasar la oportunidad de comenzar a cimentar su opciones de victoria con un parcial de 2-11 en los cinco primeros minutos de juego, obligando al técnico cacereño a pedir el primer tiempo muerto.

Las primeras rotaciones surtieron algo de efecto en la faceta ofensiva para encontrar mejores posiciones de tiro, aunque en defensa los extremeños no conseguían cerrar el bufé libre, con alguna pérdida de primero de baloncesto incluida. Un desaguisado que los lucenses aprovecharon para marcharse 10-23 en el marcador a los diez minutos de juego. Con hasta cuatro verdinegros valorando en negativo.

Lejos de hacer examen de conciencia, el Cáceres comenzó el segundo acto con una negación superior, o al menos igual, a la del inicio de partido. Y Breogán, a lo suyo, aumentando su renta sin oposición. Todo con un Cáceres ido, desubicado e incluso apático por momentos. Sin saber responder ante la intensa defensa individual planteada por el cuadro celeste de Natxo Lezkano.

Con 28 abajo a falta de algo más de tres minutos para el descanso, el público tiró de orgullo para entonar un tímido «Cáceres, Cáceres». Un cántico de aliento cortado de raíz por Olayinka, quien con un triple ponía el 15-46.

Todo era negro. Incluso un saque desde la banda se convertía en toda una odisea para los de Bohigas. Y con el 15-52, las caras de incredulidad eran la postal del Multiusos. Al descanso, un 22-55 difícil de digerir, con cinco cacereños valorando en negativo y una diferencia de 8 a 65 en esta faceta a nivel grupal por parte de ambos conjuntos.

Por si algún despistado se sentó en su butaca del Multiusos tras el descanso albergando la más mínima esperanza, Breogán se encargó de disiparla desde el principio, colocando un 26-68 en los primeros compases del tercer cuarto. Con el paso de los minutos, el Cáceres se iba consumiendo como una pavesa, hasta el punto de que cada acción medianamente positiva, como un rebote de Nathanaelsson, era celebrada de forma irónica por una grada que veía cómo continuaba creciendo la desventaja, con un 40-88 al término de este acto. Un cuarto en el que Josep Franch y Olayinka tuvieron que marcharse al banco con sendas dolencias.

Los últimos diez minutos, con más debacle del Cáceres, continuaron siendo de los visitantes, que cerraron el partido en un definitivo 50-113. En cuanto a la valoración, 18 para Cáceres y 141 para Breogán. «En 25 años de profesión, pocas veces me he sentido tan triste e impotente. Y menos en casa», sentenció Ñete Bohigas en sala de prensa.