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El Cáceres quiere ver la luz tras vivir otra semana de oscuridad

El Cáceres quiere ver la luz tras vivir otra semana de oscuridad
  • Los verdinegros visitan hoy al Lleida sin su exterior Rakocevic y con Marcius, Pérez y Corrales entre algodones por diversas molestias

Más nubes que claros en el Cáceres Basket para afrontar el segundo partido liguero esta noche en Lérida (Barris Nord, 21.00). Tras la derrota casera del pasado viernes frente al Palencia, el equipo extremeño ha pasado su enésima semana sin poder completar si un solo entrenamiento con todo el grupo. La principal preocupación ahora mismo es el estado de Rakocevic, quien aún no ha podido debutar en liga. Aunque su golpe en el coxis de la semana pasada no reviste gravedad, pues no hay fisura ni rotura, las molestias hacen que el jugador, hoy por hoy, ni siquiera pueda andar con cierta rapidez. Tirando de lógica, el cuerpo técnico decidió dejar al balcánico en tierra y no formó parte de la expedición que partió ayer a tierras catalanas.

Pero el de Rakocevic no es el único contratiempo para el entrenador Ñete Bohigas, quien ha tenido que lidiar durante la semana con las molestias físicas de otros jugadores, como es el caso de Marcius, Sergio Pérez y Guille Corrales. Dolencias de diversa consideración por las que han tenido que ausentarse de varios entrenamientos, aunque en principio sí podrán saltar hoy a la cancha, aunque no al cien por cien.

Enfrente hoy estará un rival que la semana pasada dio la campanada ganando a domicilio al todopoderoso Burgos. Lo hizo, además, sin la participación de dos de sus hombres fuertes, como son Alzamora y Sutina. Según confirmó ayer el técnico catalán, Borja Comenge, ambos jugadores sí entrarán hoy en la convocatoria, a pesar de que no podrán estar aún al mejor nivel.

Para el entrenador cacereño, «Lleida es un equipo muy alegre y desinhibido. Es casi como si fuese un equipo de formación», destaca.

Con plena confianza en su núcleo de nacionales, el preparador del Cáceres sí echa de menos más ayuda de los nuevos fichajes y reconoce que en ocasiones es «frustrante» querer hacer las cosas bien y no poder contar con todo el equipo para entrenar. Al respecto, se muestra confiado para el futuro: «Nuestro problema tiene fácil solución. Necesitamos dos semanas consecutivas sin bajas para que surjan complicidades entre los compañeros».

Para Bohigas, una de las principales claves no estará en el rival, sino en su propio equipo: «Si no tenemos baches y no se nos cruzan los cables, vamos a poder competir», aseguraba ayer. Sobre el islandés Nathanaelsson, que ya comienza a ser señalado en algunos sectores, Bohigas considera que aún tiene mucho que aprender y le pide «confianza para que no le pesen los errores».