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El debutante Marcius machaca el aro de un gran Palencia. :: a. méndez
El debutante Marcius machaca el aro de un gran Palencia. :: a. méndez

Derrota sin paliativos del Cáceres

  • Los extremeños, aún muy verdes, se vieron superados por un Palencia más maduro y dejaron dudas sobre su fondo de armario

cáceres. Ni hubo sorpresa, ni visos de ella. El Cáceres cedió ayer (77-94) en su estreno liguero ante un Palencia con más calidad, madurez y oficio en un partido que los visitantes dominaron ya desde la mitad del primer cuarto. Los extremeños, sin Rakocevic por un golpe en el coxis que no reviste fisura ni rotura, pusieron armas encima de la mesa, pero resultaron ser insuficientes en unos casos y de fogueo en otros. Lo más destacable fue el debut del pívot Sandi Marcius, a quien se esperaba como agua de mayo en el Multiusos. Su actuación fue digna y todo hace indicar que podrá ser un hombre válido.

No ocurrió lo mismo con piezas que en principio debían ser importantes en la rotación y que, al menos ayer, no estuvieron al nivel exigido, como es el caso de un voluntarioso pero fallón Carlos Toledo y un Nathanaelsson que llegó por momentos a exasperar al graderío transformando balones en melones en la pintura. El islandés está aún muy verde y tendrá que progresar si quiere vivir más allá de su poder intimidatorio. Mientras, Dani Rodríguez y Urko Otegui por parte visitante dieron el enésimo recital de baloncesto asociativo sobre una cancha de baloncesto para deleite de su equipo y, a la vez, para frustración de la hinchada local.

Ñete Bohigas optó por incluir a Sandi Marcius en el quinteto inicial y el pívot croata no tardó en dejar su impronta con un par de buenos detalles nada más comenzar la contienda. Todo en unos instantes iniciales marcados por la igualdad y la fluidez anotadora de ambos conjuntos, con un 14-15 en los seis primeros minutos de juego. Posteriormente llegaron las primeras imprecisiones a un Cáceres que encontró más dificultad para ver aro, lo que aprovechó Palencia con el buen hacer de Urko Otegui a la cabeza y el acierto exterior de Romà Bas, con tres triples, y Zamora para instaurar la primera distancia de consideración en el luminoso (17-31) al final del primer cuarto. En total, un cinco de cinco en triples para los palentinos, cuatro de ellos de Bas, en los 10 primeros minutos.

En el segundo cuarto el Cáceres no pudo cortar de salida la sangría de los hombres de Sergio García desde más allá de la línea de 6,75 metros y la diferencia aumentó a 19 puntos (19-37) en los dos primeros minutos del nuevo acto. A partir de ahí, el Cáceres tiró de orgullo y fraguó una reacción para volver a meterse en el partido, gracias en parte a dos triples consecutivos de Parejo para hacer el 34-43 a poco más de cuatro minutos para el descanso. Aunque luego los cacereños lograron situarse a tan solo siete puntos, Palencia no se descompuso y los visitantes mantuvieron la barrera psicológica de los 10 puntos al descanso (41-52).

La madurez de hombres como Urko Otegui o el exverdinegro Dani Rodríguez, así como la complicidad de ambos para asociarse en la cancha, fue suficiente para neutralizar cualquier posible atisbo de reacción local en la reanudación. Palencia no daba síntomas de debilidad y volvió a coger colchón (53-70) a poco más de tres minutos para el final de este cuarto. Mientras los visitantes tenían la soltura para gustarse en acciones puntuales, al equipo de Bohigas le costaba sudor y lágrimas alcanzar buenas posiciones de tiro, lo que provocaba caras de frustración en el plantel cacereño. En medio, un Carlos Toledo errático y con una noche aciaga y un Nathanaelsson que mucho tendrá que mejorar para ser un jugador válido en una categoría tan exigente como la Leb Oro. Un cuarto al que se llegó con 58-74.

Con nada que perder, el Cáceres salió algo más enchufado en el último acto, situándose a 11 puntos en los primeros compases. No obstante, Palencia no dio opción a la remontada y acabó finiquitando el partido (77-94) con la solvencia propia de un equipo cimentado para estar en lo más alto a final de temporada.