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Nathanaelsson 'machaca' el aro rival. :: l. cordero
Nathanaelsson 'machaca' el aro rival. :: l. cordero

El Cáceres coge impulso a costa del Melilla

  • Los de Ñete Bohigas, más movidos por las rachas, no se amilanaron en los minutos decisivos y decantaron a su favor la última prueba

CÁCERES. Más y mejores sensaciones. Sin llegar a hacer aún un baloncesto de campanillas y más movido por las rachas que por la regularidad, el Cáceres logró ayer hacerse con el trofeo Cáceres Patrimonio de la Humanidad tras derrotar por 64-60 a un Melilla mermado por las bajas de Marcos Suka y Eloy Almazán.

Una de las principales motivaciones era ver en acción a la torre islandesa, Nathanaelsson, quien aún no había jugado en casa. Al final, tanto él como el tocado Carlos Toledo pudieron ser de la partida. El pívot mostró una ya supuesta capacidad intimidatoria y sorprendió por su relativa buena agilidad para mover sus 2,18 metros. No obstante, le faltó decisión en algunos balones divididos que acabaron en la estadística reboteadora de los hombres de Alejandro Alcoba.

Entre las novedades, la mejor noticia fue quizás la progresión que parece ir acumulando Riauka. El lituano, que tiene la difícil misión de hacer olvidar a Jakstas, se mostró acertado en varias acciones defensivas que despertaron los aplausos del público y dejó alguna píldora de calidad en la faceta ofensiva.

A los cinco primeros minutos y medio de juego, las contras de Melilla obligaron a pedir el primer tiempo muerto a Ñete Bohigas tras el 6-11 de salida con un Cáceres incapaz de defender las rápidas transiciones del equipo norteafricano. Un parón que, con la ayuda de las rotaciones, surtió el efecto deseado con varias buenas defensas consecutivas y más acierto anotador, hasta conseguir un parcial de 10-2 favorable a los extremeños para acabar el primer cuarto tres arriba (16-13).

En los siguientes diez minutos, sobre todo al final de este segundo cuarto, las pérdidas castigadas, las bolas falladas en la pintura, así como los errores desde el perímetro, dieron vía libre a un Melilla que volvió a gustarse por momentos para irse al vestuario con una renta favorable (27-32).

Reacción verdinegra

Tras el descanso, el Cáceres logró dar la vuelta al marcador gracias a una buena acción de Riauka, a un triple de Parejo y a dos tiros libres bien ejecutados por Fuller (34-32) en los tres primeros minutos. Pese a ello, Melilla no concedió muchas más facilidades y el equipo visitante logró marcharse al cuarto definitivo con ventaja (44-45).

Con todo por decidir, el Melilla pudo dar un paso al frente gracias a uno de sus principales baluartes, como es el experimentado Oliver Arteaga, quien creó problemas en la pintura. El Cáceres llegó cinco abajo a los últimos cinco minutos (48-53). Bohigas se jugó los momentos calientes con Marco, Fuller, Rakocevic, Pérez y Riauka. Con este quinteto en pista, el Cáceres resurgió gracias a dos triples vitales del montenegrino, a las buenas defensas y a la acertada circulación en cancha contraria. Con un 62-60 favorable a falta de 26 segundos y con bola para Melilla, la defensa cacereña dio sus frutos para acabar cerrando luego el partido con un 64-60 ante un rival de gran entidad.