Hoy

Parejo recibe el trofeo de manos de Conchi Bellorín. :: L. CORDERO
Parejo recibe el trofeo de manos de Conchi Bellorín. :: L. CORDERO

baloncesto

Necesaria victoria moral

  • Sin sus interiores Marcius y Nathanaelsson, éste último baja de última hora, el Cáceres se impone a una pobre versión del Oporto

Poco público y menos conclusiones sobre lo que puede llegar a ser el Cáceres 2016-17. El partido de vuelta del III Trofeo de Baloncesto Turismo Provincia de Cáceres no fue el reencuentro soñado con su público para el equipo de Ñete Bohigas, pese a la victoria por 86-76 frente a todo un Oporto, vigente campeón de Portugal, que al menos sí pudo llevarse la Copa Ibérica a sus vitrinas gracias a la renta de 18 puntos conseguida en el partido de ida.

Y no fue el estreno soñado porque, en una pretemporada marcada por los imprevistos, la puesta de largo del equipo cacereño fue incompleta. A la baja conocida del interior Marcius, ayer se sumó la de la torre del equipo, el islandés Nathanaelsson, por un problema en el dedo golpe de un pie tras una jugada fortuita con un compañero. Con este panorama y un José Antonio Marco aún en pleno proceso de recuperación y dosificando los minutos, los aficionados cacereños tan solo pudieron fiscalizar la actuación de Riauka y J. C. Fuller, así como la del ya conocido Rakocevic y la de los canteranos Edu Chacón, Miguel Ángel Rueda y Alberto Cano, éste último ya como integrante del primer equipo de pleno derecho, además de las de los que continuaban de la pasada temporada.

A lo largo del choque, en su debut sobre el parqué del Multiusos Riauka exhibió buenos movimientos y capacidad de pase, pero quizás su principal deficiencia fue la ejecución individual en el poste bajo. A su favor, su seguridad desde la línea de tiros libres. Fuller, por su parte, evidenció calidad técnica y grandes dotes en el uno contra uno, aunque aún debe pulir errores de normativa para ser un verdadero referente en una categoría como la LEB Oro. También tendrá que empaparse con el paso de las semanas de los conceptos tácticos propuestos por el cuerpo técnico.

En su segunda experiencia como verdinegro, se pudo ver también a un Rakocevic algo más maduro, baloncestísticamente hablando. El balcánico ya no solo es, que también, el francotirador que siempre tenía la escopeta cargada en el perímetro, sino que también se atreve a penetrar la defensa rival para sacar petróleo por sí mismo o mediante asistencias a sus compañeros.

Con un ambiente frío en lo que a afluencia se refiere, el encuentro comenzó con un 9-5 para los extremeños en los primeros cinco minutos de juego con un J. C. Fuller voluntarioso pero aún falto de adaptación a la norma europea y un Riauka un tanto errático en la resolución. Conforme el Oporto fue entrando en calor, los portugueses no dejaron más margen al equipo de Bohigas. No obstante, el Cáceres se fue mandando por dos puntos de diferencia (26-24) al término del primer cuarto.

Los segundos diez minutos comenzaron a ser ya de dominio blanquiazul. Sin llegar a forzar toda su maquinaria, los de Moncho López consiguieron marcharse al descanso con un favorable 43-47, pero lejos de la versión que ofrecieron la pasada semana en el Dragao Caixa. Ya en el tercer cuarto, las propuestas continuaron igualadas para llegar con un 63-66 al último cuarto. Con la idea de remontar los 18 puntos de desventaja guardada ya en el cajón de las utopías, el Cáceres salió en el último acto con la firme intención del al menos dedicarle el triunfo a su afición.

Sergio Pérez

Fue entonces cuando emergió sobre el parqué la figura de Sergio Pérez, quien en dos acciones casi consecutivas desde más allá de la línea de los 6,75 metros logró despertar al respetable. Luego, un robo de Corrales con posterior contraataque de Luis Parejo colocó el 75-70 para los cacereños a falta de poco más de cuatro minutos y medio. La posterior intensidad defensiva cacereña y los dos triples consecutivos obrados por Corrales y Rakocevic dieron la máxima ventaja del partido al Cáceres a falta de dos minutos (83-70). Al final, victoria cacereña por 86-76. Un necesario triunfo moral para seguir creciendo.