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Rudy Fernández intenta penetrar a canasta.
Rudy Fernández intenta penetrar a canasta. / Kai Försterling (EFE)

SUPERCOPA ACB

Rudy y Llull ponen al Madrid en la final

  • La conexión balear tumba a un valiente Valencia Basket

La dupla formada por Rudy Fernández y Sergi Llull permitió al Real Madrid clasificarse para la final de la Supercopa, que se celebra este sábado a las 19.00 horas, tras apartar en semifinales al valiente Valencia Basket, que se marchó de Vitoria ajusticiado desde el perímetro en los momentos más decisivos del choque.

El Real Madrid, campeón de las dos últimas ediciones, luchará este sábado por hacerse con una nueva Supercopa. Los de Pablo Laso están donde debían estar pese a la dificultad de preparar el choque con tantas caras nuevas.

El técnico vitoriano aún no ha tenido tiempo para grabar a fuego su pizarra en las nuevas incorporaciones, pero los merengues tiraron de su calidad individual para secar al Valencia al comienzo del último cuarto. Hasta entonces, el equipo de Velimir Perasovic fue dueño y señor, sobre todo si la pelota caía en manos de Kresimir Loncar, el mejor en los 'taronjas' con un total de 17 puntos.

De hecho, sólo Rudy pudo contener el chaparrón inicial del Valencia, que demostraba estar mucho más ensamblado al haber disfrutado de una pretemporada más 'normal' que los capitalinos, y más con la sensacional campaña que firmaron hace sólo unos meses. En todo caso, las salidas de Justin Doellman y Oliver Lafayette se notaron con el paso de los minutos.

El Real Madrid, que fue creciendo en función del rebote, mejoró con Felipe Reyes en pista y --sobre todo-- con la inspiración de Llull en el último asalto. Primero fue Nocioni quién igualó la contienda (43-43), a minuto y medio para concluir el tercer cuarto, y después apareció el escolta menorquín para dar la puntilla a los valencianos.

Llull logró cinco triples en cinco lanzamientos y la primera ventaja madridista de más de dos puntos (75-72). Ahí, los de Perasovic hincaron la rodilla y entregaron el billete a la final a su rival. La reacción no llegó y el Real Madrid aprovechó para cerrar el marcador y evitar una sorpresa de última hora.

De esta forma, el equipo de Pablo Laso jugará una nueva final, la quinta de su historia en esta competición y la tercera seguida con el técnico vitoriano en el banquillo. Todo un mérito para un equipo que ya disfrutó de los primeros minutos del flamante fichaje Gustavo Ayón.