Hoy

deportes

«Quiero ser como papá»

fotogalería

Nico Rosberg con su padre, Keke. / AFP

  • Nico Rosberg ha emulado a su padre al ganar el Mundial de Fórmula 1, aunque no es el único deportista de élite que ha seguido el 'negocio familiar'

No es fácil ser hijo de un deportista de élite. La presión de perpetuar el legado del que resulta ser un héroe de masas es una carga que muchos no pueden soportar. Algunos deciden desmarcarse de su figura paterna antes de que sea demasiado tarde, llevando su vida por derroteros ajenos a la competición. Otros, en cambio, quieren ser como papá. Rosberg ha sido el último en emular a su progenitor, Keke, al ganar el Mundial de Fórmula 1, pero no es el único que ha seguido el 'negocio familiar'.

Fútbol

Quizás por ser el deporte más practicado del globo, quizás por ser el más mediático, también es el que más dinastías acoge. Eso sí, es complicado estar a la altura de papá en algunas ocasiones: Enzo Zidane -que utiliza el apellido Fernández por el mismo motivo-, Marcos Alonso y Giovanni Simeone aún tienen mucho camino por recorrer para acercarse al nivel de 'Zizou', 'Marquitos' y el 'Cholo'. En otras, los hijos no sólo han alcanzado a sus progenitores, sino que han llegado a convertirse en leyendas. Son los casos de Sergio Busquets (Carlos), Xabi Alonso ('Perico'), Diego Forlán (Pablo) o Frank Lampard Jr.

En casa de los Reina hay debate. Mientras Miguel hizo historia en el Barcelona y, sobre todo, en el Atlético de Madrid, el palmarés de Pepe no tiene comparación. Un Mundial y dos Eurocopas coronan su vitrina. La Champions se les escapó a los dos.

Enzo y Zinedine Zidane.

Enzo y Zinedine Zidane. / AFP

Cuando Thiago y Rafinha Alcántara emergieron en las categorías inferiores del Barcelona todos los focos se pusieron sobre ellos. El ADN brasileño pesó más en sus botas que en las de su padre, pero de momento ninguno de los dos ha alcanzado el nivel de Mazinho en el Mundial de 1994.

Baloncesto

Arvydas Sabonis y Pat Ewing fueron dos de los mejores pivots del mundo en los 80 y los 90. Un cuarto de siglo más tarde, sus hijos tratan de seguir sus pasos con diferente suerte. Mientras Domantas, el menor del gigante lituano, destaca en Oklahoma City Thunder, Pat Jr. hace carrera en Catar después de fracasar en la mejor liga del mundo.

Aunque superan ligerante la veintena, el nivel de los hermanos Hernangómez (Willy y Juancho) en su primera temporada en Estados Unidos permite situarles por encima de su progenitor, Guillermo, que recorrió las canchas de España hace casi 30 años. Lo mismo ocurre con Luka Doncic, que a sus 17 primaveras ya puede presumir de haber llegado más lejos con la pelota naranja que Sasa, su padre.

Willy Hernangómez celebra una canasta.

Willy Hernangómez celebra una canasta. / AFP

La joya de la corona es, sin embargo, Stephen Curry. El dos veces MVP de la NBA ha batido todos los registros que dejó Dell en sus 16 temporadas como profesional.

Fórmula 1

Rosberg no es el único piloto de la parrilla con gasolina en los genes. Carlos Sainz Jr. difícilmente igualará el palmarés de rallies que conquistó su padre, pero con 22 años tiene todo el futuro por delante para hacerse un nombre propio en el mundo de las cuatro ruedas. En él se encontrará, presumiblemente, con Mick Schumacher. El hijo del siete veces campeón del mundo sigue una trayectoria meteórica en las categorías inferiores, y no tardará en dar el salto a la Fórmula 1. Alcanzar el nivel de Michael ya es otra cuestión.

Otros deportes

En balonmano, las estirpes de Rivera y Dujshebaev siguen latentes con Valero Jr. y Alex, mientras que Javier y Miguel perpetúan los apellidos Ballesteros e Indurain en golf y ciclismo, respectivamente.

Otros como Joachim Noah, Caroline Wozniacki o Vincent Janssen han triunfado en el mundo del deporte, pero en disciplinas ajenas a sus progenitores. En el caso del pivot de los Knicks, Yannick fue una leyenda del tenis francés; la ex número uno de la WTA no lo hubiera sido nunca de no ser porque su padre no le permitió ser futbolista, como él; y la madre del delantero holandés no competía en la hierba sino en el agua, llegando a ser medallista olímpica en 1984.