«Altagracia no es una psicópata»

El papel. La actriz se vale de la mirada, «con ojos de animal al acecho constantemente», para hacerse respetar entre rejas. :: R. C./
El papel. La actriz se vale de la mirada, «con ojos de animal al acecho constantemente», para hacerse respetar entre rejas. :: R. C.

La actriz mexicana Adriana Paz es la nueva reina de la prisión de 'Vis a vis' (Fox). «Cuando llegué me sentí como la niña nueva del cole», confiesa

MIGUEL ÁNGEL ALFONSO

Para sobrevivir en Cruz del Norte, la prisión que sirve como telón de fondo a la tercera temporada de 'Vis a vis' (Fox, esta noche, a partir de las 22.20), hay que estar constantemente alerta y tener ojos en la espalda. Eso lo aprendió rápido Adriana Paz (Ciudad de México, 1980), la actriz que debutó en la serie este año como Altagracia, una funcionaria de prisiones con un oscuro pasado. Ella reconoce que «con mi voz melosa y siendo tan 'chiquita' tuve que ganarme el respeto con la mirada».

-Altagracia ha pasado de guardiana a conspiradora.

-El pasado la persigue, ya se está viendo de dónde viene. Ella también fue reclusa y por eso entiende tanto a las presas.

-Llegó a una serie con actrices veteranas, ¿cómo hizo para imponerse en su papel?

-Ya era fan de 'Vis a vis' antes de venir a España. Me sentí un poco como la niña nueva que llega a la clase el primer día, sobre todo en un sitio donde ya llevaban tres años trabajando. Fue difícil porque era un equipo consolidado, con rostros como el de Najwa Nimri, muy conocido en mi país y que tiene un personaje que impone. Me tuve que decir '¡vamos, que tú puedes!'. Sentí mucha presión porque tenía que llenar el espacio con Altagracia para estar a la altura del proyecto.

-Ella es una mujer muy fuerte pero vulnerable.

-Es muy humana, no es una psicópata que no siente nada. Tiene un pasado doloroso, muy oscuro debido al estrato social del que viene, muy pobre. De donde ella viene tienes que ser fuerte o te comen, un poco como la cárcel pero sin rejas. México es un país que tiene mucha violencia e imaginé a una mujer que ha sobrevivido a muchas cosas. Por eso se cubre de una armadura, para que no le hagan más daño. Pero le destrozaron el corazón cuando mataron a su amante, porque estaba enamorada. Y se lo volvieron a romper cuando ella descubre los trapicheos que tenía este hombre. Es muy bonito, es un personaje muy rico en matices, como la vida misma.

-Llama la atención la expresión seria que le imprime.

-Yo soy chiquita de tamaño, así que me imaginaba cómo tenía que ser para que la respetaran en un sitio como la cárcel sin tener que alzar la voz. Lo expresa con la mirada, con ojos de animal al acecho constantemente, pendiente de lo que traman las presas a sus espaldas. A los directores les hacía mucha gracia al principio, me decían que daba mucho miedo pese a la voz melosa que tengo (risas). Eso desconcierta mucho, el hecho de no tener que gritar para ganarse el respeto.

-En el capítulo de la semana pasada la intentaron asesinar.

-A pesar de todo lo que te he contado hay cosas que se le escapan, claro. Ella está luchando por mantenerse firme y ahora va a tener que estar doblemente alerta después de que la intentaran ahorcar.

-El problema es que ahora solo puede confiar en Zulema (Nimri), y no sé si eso es bueno.

-Bueno, el problema o no. Zulema es una terrible enemiga, pero también es una gran aliada. Más te conviene tenerla de amiga en esta situación.

«Que no me maten»

-¿Cuando recrea los porrazos, se le escapa alguno de verdad?

-¡Sí que se nos escapan! En el capítulo de la semana pasada le di uno sin querer a Najwa. Ella estaba lo mejor protegida que se podía y se planeó una secuencia de golpes, una coreografía, pero si no salía todo bien algún porrazo le iba a dar. Disfrutamos muchísimo esas escenas porque son muy divertidas, pero lo habíamos repetido tantas veces que estábamos cansadas y al final le pegué y bien. Me insultó bastante (carcajada), aunque tengo que decir que yo desde ese día tengo una contractura en el hombro por el esfuerzo de dar palos al aire.

-¿Ya han empezado a rodar la cuarta temporada?

-Todavía no, pero empezaremos pronto. Y no te puedo contar nada más, no se me vaya a escapar algo importante.

-¿Da miedo cuando le entregan un nuevo guion, por si se cargan a su personaje?

-Nosotras nos vamos enterando de eso conforme nos lo entregan y siempre piensas eso: '¡Diosito, que no me maten!'. Supongo que a las actrices cuyos personajes han muerto les avisarán antes, por el tema laboral, pero de momento no me ha pasado.

-Usted va y viene de México, ¿ya no existen fronteras en la ficción?

-Hay mucho más movimiento. De hecho, mi mánager me dijo el año pasado que no había actores disponibles para una serie en México, eso no lo recuerdo en todo el tiempo que llevo de actriz. Se está globalizando la ficción y también las historias, así es el mundo. Espero que en algún momento no haga falta explicar que tu personaje es mexicano en una serie, que simplemente sea el médico, la carcelera o el policía.

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