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Netflix sopla una vela

Juana Acosta y Paco León, en un fotograma de '7 años', 'thriller' dirigido por el cineasta catalán Roger Gual. :: r. c.
Juana Acosta y Paco León, en un fotograma de '7 años', 'thriller' dirigido por el cineasta catalán Roger Gual. :: r. c.
  • La plataforma norteamericana de contenidos audiovisuales cumple un año de su llegada a nuestro país. Lo celebra con el estreno de su primera película española: '7 años'

El martes pasado Netflix cumplió un año de su estreno en España, pero lo está celebrando como si fueran siete. Una de las primeras promesas que hizo la plataforma de vídeo bajo demanda fue la de producir películas y series originales en nuestro país, y de momento lo ha cumplido con el filme '7 años', un 'thriller' dirigido por el cineasta catalán Roger Gual y protagonizado por Juana Acosta, Paco León y Manuel Morón, que está disponible a partir de hoy para todos sus usuarios. Además ya ha empezado a rodar 'Cable Girls' ('Las Chicas del Cable'), una ficción de época sobre un grupo de empleadas de la compañía telefónica de los años veinte, con Ana Fernández, Nadia de Santiago, Blanca Suárez y Maggie Civantos. Ambas producciones estarán disponibles en los 190 países donde está presente la compañía.

Pero para su primera apuesta cinematográfica en España, Netflix ha huido de artificios y efectos especiales y ha optado por contar una historia íntima. '7 años' transcurre íntegramente en un solo escenario y podría llevarse al teatro sin necesidad de cambios en el guión. Un género llamado 'one room thriller' ('thriller en una habitación') que plantea un dilema moral a los espectadores: cuatro ejecutivos de una empresa acorralada por Hacienda tienen que decidir cuál de ellos asume las responsabilidades y va a la cárcel para salvar a los demás. Obviamente, ninguno quiere dar el paso adelante.

«La historia es muy sencilla, pero genera muchas preguntas en el espectador, un dilema moral muy fuerte: ¿qué haría yo en ese caso?», comenta a este periódico Juana Acosta, que interpreta a Verónica, una ejecutiva que no se deja pisar. «Esta película habla de uno de los males de esta época, nadie se quiere hacer responsable de sus actos, la culpa siempre la tienen los demás. Esa deshumanización tan grande, esa mezquindad, es atroz», añade Manuel Morón, en el papel de José, un mediador externo que acude para solucionar el conflicto, o intentarlo al menos. «Hay que sacrificar a uno para salvar el pellejo, es un planteamiento cruel. No es lo más ético, así que el planteamiento ya es erróneo de salida», apostilla Alex Brendemühl, que da vida al CEO de la empresa.

Para Roger Gual, el director, no ha influido el hecho de trabajar directamente para televisión sin pasar por el cine previamente. «El proceso para hacer esta película ha sido el mismo que hice con las demás, no influye que sea para Netflix. Aquí lo que cambia es que podemos llegar a 80 millones de personas de 190 países, y eso da un poco de vértigo», explica a este medio. Él propuso un juego a los actores el último día de rodaje, interpretar toda la película de seguido, improvisando a veces como si de un juego se tratara. Para sorpresa de los actores, el 50% de esas escenas fueron incluidas en el montaje final. «Lo que le da más vida a la película», asegura.

Preferimos la comedia

Un año después de su llegada, Netflix todavía se niega a facilitar el número de abonados que tiene en España. Yenia Zaba, la responsable de relaciones con los medios del gigante audiovisual, se limita a decir que «España nos ha acogido con los brazos abiertos. Cuando llegamos había ese efecto de '¡por fin!'». Sin embargo, en los últimos doce meses, el catálogo de contenidos que la plataforma ofrece en nuestro país se ha triplicado hasta los 400 títulos (entre películas, series y documentales). Además, esta experiencia ha servido para dibujar el perfil del espectador español: «Aquí se ve más comedia que en el resto de Europa. También se consumen más contenidos familiares. En el norte prefieren 'thrillers' sobre crímenes».