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«Somos la mosca cojonera del poder»

Más de un millón y medio de personas siguieron el miércoles el especial del PSOE.
Más de un millón y medio de personas siguieron el miércoles el especial del PSOE. / LA SEXTA
  • Antonio García Ferreras se ha convertido con 'Al rojo vivo' en referencia de la información política. «Si se emitiesen los debates que tengo en casa con Ana Pastor, dice mi hija que tendría más audiencia que en la tele»

Antonio García Ferreras (León, 1966) heredó de su padre, un ingeniero de minas, su fortaleza y de su madre, una maestra, su pasión por aprender. Ahora, en plena convulsión política, triunfa con los especiales de 'Al rojo vivo'.

Los politólogos definen a La Sexta como el «faro de la izquierda» y la «mosca cojonera» de la derecha. ¿Está de acuerdo?

Bueno, respeto todas las definiciones. Yo creo que es el triunfo del periodismo. Ser los líderes de las noches electorales significa que nos ve la derecha y la izquierda. Somos la mosca cojonera, como dirían los analistas, de cualquiera que tenga el poder.

Afirma que «Rubalcaba hundió al PSOE y Sánchez ha excavado en el hoyo». ¿En qué ha fallado?

Yo no soy quién para decirle al PSOE lo que tiene que hacer. Pero sería bueno que incorporáramos a la política española tradiciones de la norteamericana o anglosajona. En EE UU o Reino Unido, cuando un candidato se presenta y obtiene un resultado desastroso dimite. No se mantiene. Y si se vuelve a presentar y obtiene un resultado peor, se tiene que ir. Su gran pecado es no haber sabido reaccionar cuando obtuvo 90 escaños en diciembre y 85 en junio. Y máxime un partido que ha obtenido mayorías absolutas en este país y ha superado los 200 diputados.

¿Qué conclusiones saca después de las elecciones vascas y gallegas? ¿Se puede extrapolar alguna al panorama nacional?

Sorprende que en tiempos de convulsión los ciudadanos vascos y gallegos hayan apostado por dos candidatos que ya gestionaban en ese momento. Y los resultados tan pésimos para el PSOE, sobre todo en Euskadi, que lo han dejado en una situación muy complicada. Como la de ahora de Sánchez.

Su droga es la política y el Real Madrid. Si «Zidane es poesía», ¿cómo definiría a los cuatro candidatos? ¿Son poesía también?

Yo amo la poesía porque un poeta y un periodista tienen características similares. Ambos, en plena tormenta y con gran aparato eléctrico, deciden salir a la calle sin paraguas ni chubasquero y con la esperanza de que les alcance un rayo. ¿Y definirlos? Rajoy sería algo así como impasible el ademán; Sánchez, o conmigo o se hunde el PSOE; Iglesias quiero volver a ser radical y Albert Rivera: que no haya terceras, por favor.

La cordura en casa

En su casa, Ana Pastor y usted viven la política como si fuera una final de España. ¿Consiguen desconectar?

En casa los debates son muy intensos y apasionados. Pero es lo que nos da vida, la vida sin pasión no tiene sentido. El periodismo es mi gran pasión, evidentemente no por encima de mis hijos. ¡Pero es un motor! Y aunque a la gente de fuera pueda sorprenderle, hasta nuestros hijos conviven con normalidad con nuestros debates. La mayor dice que si esto se retransmitiera tendríamos más audiencia que en la tele.

¿Sus dos retoños son tan incisivos como ustedes?

Nos dan mucha serenidad y sentido común. La madre y los hijos son bastante tranquilos, yo soy el más apasionado.

Pablo Iglesias decía que Ana Pastor le había hecho la entrevista más dura y le dio las gracias. ¿No es un poco masoquista?

No, es bueno que los políticos se acostumbren a ese estilo incisivo, crítico y que les incomoda. No todas las entrevistas tienen que ser iguales. Son habituales en EE UU y Reino Unido con genios como (Jeremy) Paxman. Aquí estamos menos acostumbrados y crean más polémica las preguntas que las respuestas. Pero poco a poco se ven en el paisaje periodístico.

Aunque puede eclipsar al entrevistado...

¡Yo respeto los tempos de todos los periodistas! Pero es saludable para la democracia que haya gente que pregunte de una manera dura. ¡Incluso cortante!

Quintero, «pura emoción»

Es el presentador de la población cabreada, pero sin embargo usted no ha ido a votar.

En las últimas elecciones sí voté. Aunque es verdad que ha habido años que no he ido. Pero lo que sí defiendo es la abstención. ¡Es un gesto democrático, de protesta y rebeldía!

¿Votaría en unas terceras elecciones?

(Resopla) Tengo serias dudas... Aunque posiblemente sí. ¡Pero lo que yo vote no es importante! Para mí, mi partido son los espectadores. Y aspiro a que haya gente de todas las ideologías. Es verdad que hacemos una televisión con una línea de centro izquierda, no somos neutrales. Respetamos a los refugiados, el aborto o la sanidad pública... Somos rigurosamente subjetivos y honestos.

Me recuerda a aquello que decía Paolo Vasile de que a Telecinco van a informarse y a La Sexta a formarse.

Estoy en profundo desacuerdo. Nosotros no intentamos formar, sino ser referencia informativa en tiempos de agitación. Homero decía que quería contar historias por las tabernas de los pueblos, nosotros queremos contar noticias, desvelar lo oculto e incomodar al poder. ¡Lo tenga quien lo tenga!

Desde los ocho años admira a Jesús Quintero y a Iñaki Gabilondo. ¿Qué destacaría de cada uno?

El 'Loco de la Colina' llegó a convertir la intimidad de la radio en pura emoción e Iñaki me enseñó que la religión del periodismo es la decencia. ¡Es un gigante! Pero no de la radio, sino del periodismo de este país.