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Atrás quedaron los papeles para el público adolescente. :: TVE
Atrás quedaron los papeles para el público adolescente. :: TVE

«Tengo mi parte buena y mi parte golfa»

  • Fran Perea es el juez Mauricio en 'La sonata del silencio' (TVE). «Cuando estaba en 'Los Serrano' tenía que aplicar estrategia militar para poder cenar con mi familia en un restaurante»

Hace más de diez años que Fran Perea (Málaga, 1987) dejó de ser el chico tierno de 'Los Serrano', siempre acompañado de su guitarra y sus canciones románticas, y se convirtió en un actor todoterreno. Ahora, con una larga trayectoria en el teatro a sus espaldas, se enfunda el traje del juez Mauricio en 'La sonata del silencio' (esta noche en TVE), ambientada en el Madrid de 1946. Él es un hombre con poder e intereses oscuros.

Ha pasado de ser uno más de la familia a meterse en la España de posguerra. ¿Qué tal el cambio?

¡En medio ha habido diez años, ja, ja! En 'Las trece rosas' ya había tenido la posibilidad de acercarme a esta época. La novela de Paloma Sánchez-Garnica está muy bien escrita y explica en detalle los personajes y el contexto. ¡Teníamos mucho material!

¡Lo que no ha perdido es el acento malagueño!

Hombre, claro. ¡Eso viene conmigo! No he tenido necesidad de quitármelo más que en algunos trabajos. ¡Pero en mi vida no!

Ha dejado de ser el bueno para convertirse en el malote.

Lo más interesante de ser actor es meterse en la piel de otros personajes en otras épocas y profundizar en cosas que no tendrías la posibilidad de conocer. ¡A mí me estimula cambiar! Aunque es cierto que a veces te encasillan en un tipo de papel y no te dan otros...

¿Su sambenito es la etiqueta de romanticón y buenazo?

¡Es que yo soy muy buena persona! (carcajadas)

¿Es más canalla que sus personajes?

¡Es más complejo que todo eso! ¡Ojalá pudiésemos definir a una persona como se define un personaje! Tengo mi parte buena y mi parte golfa. Hay un poco de todo...

Comparte ficción con grandes actores como Eduardo Noriega, Daniel Grao... ¿Echa de menos a Belén Rueda?

¡Siempre echo de menos a Belén Rueda, ja, ja! Es una persona a la que adoro y con la que tengo muchísima confianza. Hemos hecho tres series juntos y ya somos amigos más que compañeros.

Compañeros de piso

Hubo una época en la que no podía ni salir a la calle de la cantidad de autógrafos que le pedían. ¿Cómo la recuerda?

El otro día me salió un símil en la alfombra del FesTVal de Vitoria sobre el tema. Yo me sentía como si fuera Mickey Mouse en Eurodisney. ¡Fue una locura! Y procesar esa información cuesta. Al principio sí que me descolocó el pasar de ser una persona anónima a ser conocido por todo el mundo. ¡Eso te cambia la vida!

Alguna ventajilla tendrá.

¡Muchas! La primera, la satisfacción personal de dedicarte a lo que te gusta y con éxito. ¡Y, efectivamente, tienes más facilidades en todos los sentidos!

¿Se liga más?

Sí, te podría decir que sí. Pero es lo menos importante. La exposición te da cosas buenas y otras que no lo son tanto. Recuerdo que para salir a cenar con mi familia a un restaurante tenía que aplicar estrategia militar.

Lo mismo le ha pasado a su paisano Dani Rovira. ¿Qué tal fue como compañero de piso?

Lo conocí trabajando en la serie B&B y hubo mucho sentido del humor y complicidad. ¡Es un tío estupendo!

¿Qué recuerdos tiene de él?

Recuerdo que desde las 8 de la mañana nos poníamos a hacer comedia. ¡Nos reíamos mucho de nosotros mismos!