Tomás Campos confirma con dignidad en Madrid

Tomás Campos, ayer en la corrida de su confirmación. :: @lasventas/
Tomás Campos, ayer en la corrida de su confirmación. :: @lasventas

El torero de Llerena dejó dos buenas faenas pero falló con los aceros

PABLO GARCÍA-MANCHA MADRID.

Tomás Campos dejó ayer sentada su torería en Las Ventas, lo que ahora definen los nuevos taurinos como concepto. Dejó su valor y su clase pero faltó cierta claridad con los aceros y tiró por el suelo las buenas sensaciones que había dejado con su lote, especialmente el sexto, un torazo de Montalvo de gigantescas hechuras y de exigencia máxima cuando el diestro de Llerena se paró con él en el tercio para ligar los muletazos con los flecos de su liviana muleta.

El astado, que coronó una buena y seria corrida de Montalvo, se cernía por los adentros de la suerte al tercer muletazo. Y precisamente ahí surgió lo mejor de Tomás, ese empaque tan suyo y personal al natural en el que con el trazo muy limpio se fue imponiendo a un toro que llevaba emoción y franqueza en cada una de sus acometidas pero al que le faltó clase para rebosarse en los vuelos.

FICHA DEL FESTEJO

uToros
Seis astados de Montalvo, muy serios y de buen juego en líneas generales. Destacaron el cuarto y el quinto en la muleta.
uToreros. Octavio Chacón
saludos y vuelta tras aviso. Javier Cortés: ovación y vuelta. Tomás Campos: (confirmación de alternativa) palmas y silencio tras aviso.
uPlaza
Las Ventas, menos de media plaza.

Campos fue intercambiando las manos toreras en una faena que se fue precipitando lentamente y que finalmente recobró vuelo con esas peculiares codas con las que remata sus actuaciones, las mondeñinas sobrias y en el límite con las que levemente escorado y asida la parte interior de la muleta barre los lomos del toro con una serenidad a prueba de bomba. El toro se le coló en el segundo lance, pero lejos de descomponerse resolvió con inteligente donosura.

Quizás le faltó a Tomás un poco más de continuidad y rotundidad, pero no es fácil presentarse en Madrid, ser fiel a su forma de concebir el toreo y no salir trasquilado con un toro de esos que exigen el carnet y la vida.

Con el toro de la confirmación, el más apagado de la corrida tras un excesivo castigo en varas, sólo pudo dejar dos series al natural y sus ganas de agradar a los aficionados. El toro acusó el castigo y entregó la cuchara demasiado pronto. Tomás se fajó en las cercanías tratando de sacar la muleta una y otra vez por debajo de la pala del pitón pero era imposible lograr el más mínimo lucimiento. Con la espada marcó el camino de lo que iba a ser su discurrir de la tarde.

Octavio Chacón y Javier Cortés dispusieron de los mejores lotes de la corrida, especialmente los toros lidiados en cuarto y quinto lugar, dos ejemplares que se emplearon con calidad y duración en la muleta. El cuarto tuvo un punto de mansedumbre y boyantía con el que Chacón demostró el buen momento que atraviesa y el quinto fue el toro de la corrida, con un pitón izquierdo sobresaliente. Cortés fue cogido de muy mala manera al entrar a matar, pero el presidente no quiso atender las peticiones de orejas que le solicitaron las más de siete mil almas que se congregaron en Las Ventas en una tarde de calor insoportable.

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