Los Hermoso de Mendoza salen a hombros en una tarde en familia en Badajoz

Guillermo Hermoso de Mendoza la da el pecho de su caballo al novillo.

Joao Moura cierra su actuación con una vuelta al ruedo por iniciativa propia tras una actuación sin brillo en la que falló con los rejones de muerte

Pepe Orantos
PEPE ORANTOSBadajoz

Es habitual que en todas las ferias el público de los festejos de rejones sea distinto. El problema de la feria de San Juan de este año es que tenemos poco con lo que comparar. Es cierto que ayer había más gente que el viernes y menos que el sábado y que la media de edad había descendido considerablemente, pero lo que sí era diferente ayer a los festejos de rejones de otros años era que los tendidos de sol estaban prácticamente desiertos.

Sin el habitual apoyo del sol, los rejoneadores buscaban en el 8 y en el 4 quien jaleara sus piruetas y acrobacias circenses, no siempre correspondidas como esperaban.

FICHA DEL FESTEJO

Toros
Cuatro toros de Luis Terrón muy bien presentados y de juego desigual. Dos novillos de José Rosa Rodríguez que contribuyeron al lucimiento de Guillermo Hermoso de Mendoza.
Toreros. Joao Moura
palmas y vuelta al ruedo; Pablo Hermoso de Mendoza: Palmas y dos orejas; Guillermo Hermoso de Mendoza: palmas y dos orejas.
Plaza
Tercera de abono de la feria de San Juan de Badajoz. Un cuarto largo de entrada en una tarde calurosa en la que corría una tímida brisa.

Con este ambiente, más bien frío pese al calor, abrió plaza Joao Moura recordando que cualquier tiempo pasado fue mejor. El que fuera conocido como el Niño Moura, demostró a sus 58 años que precisa estar algo más arropado en los tendidos para transmitir su rejoneo. Falló con el primer rejón de castigo y, a partir de ahí, las imprecisiones fueron a más con el rejón de muerte y el descabello. A final, palmas generosas y saludo desde el tercio.

Con el cuarto de la tarde se mostró más preciso pero no encontró la colaboración que hubiera requerido del animal para llegar a los tendidos. El de Luis Terrón se fue apagando poco a poco y obligó al portugués a matarlo casi parado. Un rejón de muerte algo trasero precisó de tres descabellos para ver doblar al astado y una mezcla de palmas y pitos surgió de la grada. Contra todo pronóstico, el patriarca de la dinastía Moura se arrancó con una vuelta al ruedo por iniciativa propia, que será bien registrada por las crónicas de los medios del país vecino.

Nueva dinastía

Pablo abrió la participación de la familia Hermoso de Mendoza con el segundo, al que castigó a lomos de Alquimista. En banderillas el toro de Luis Terrón dio muestra de su raza al emplearse de forma contundente ante el equino del navarro, llevando el temor a los tendidos de que el caballo hubiera sido herido.

Con Dalí puso banderillas cortas que brindó al tendido del 8, donde los más veteranos de la plaza correspondieron con una ovación. Todo iba encaminado a un triunfo cuando una nefasta gestión del rejón de muerte le llevó a tres metesacas y un cuarto rejonazo que acabó con el astado en la arena. Aun así gozó de la recompensa de unas palmas.

Con el quinto el navarro consiguió meter al de Luis Terrón e la grupa de sus caballos demostrando la enorme categoría que atesora su cuadra y su enorme habilidad. Berlín y Janucá fueron los encargados del turno de banderillas en el que se construyó una faena que el navarro culminó con la última joya de su cuadra, un precioso albino al que aún no ha puesto nombre. Tres banderillas cortas en carrusel y un rejón de muerte a la primera le otorgaron dos orejas y la puerta grande.

Con el tercero de la tarde se presentaba Guillermo Hermoso de Mendoza ante el escaso público de Badajoz. Un novillo de José Rosa Rodríguez permitió comprobar que lo de la casta y el galgo está más que justificado en este caso. Es cierto que tiene a su disposición toda la cuadra familiar para su lucimiento, pero no es menos cierto que Guillermo demostró haber aprovechado con creces la oportunidad que le brinda su apellido. Torear a lomos de Napoleón, Brindis, Ícaro y Pirata no te garantiza acertar con el rejón de muerte y dos intentos y un descabello hicieron que la recompensa a su presentación se quedara en unas palmas.

Con el novillo que cerraba plaza repitió su buen hacer a caballo, logrando algunos encuentros de verdadero mérito que llegaron con rotundidad a los tendidos.

Colocó una banderilla al quiebro a lomos de Disparate y otra al encuentro con Ágora, con quien también puso un par de banderillas cortas a dos manos con las riendas asidas a su silla.

Un rejonazo de muerte fulminante acabó con la vida del de José Rosa Rodríguez y abrió la puerta grande al pequeño de los Hermoso de Mendoza para que pudiera acompañar a su padre a hombros.

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