El futuro del toreo extremeño se labra en la Escuela Taurina de Badajoz

Tras casi 20 años de historia, la escuela sigue formando a jóvenes que sueñan con alcanzar el éxito de antiguos alumnos como Talavante o Ginés Marín

Marta Muñoz
MARTA MUÑOZBadajoz

Cada mes de enero, un grupo de jóvenes apasionados del toreo pisan de nuevo el albero de la Plaza de Toros de Badajoz. Con ellos, se da el pistoletazo de salida al nuevo curso en la Escuela Taurina de la ciudad, y ya van 19 años.

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"Era un sueño que se ha hecho realidad". Así de orgulloso habla el director artístico, Luis Reina, cuando se le pregunta por la historia de esta institución.

Desde 1998, el toreo ha vivido una evolución notable. "Extremadura era conocida taurinamente solo por las ganaderías que estaban aquí ubicadas. Ahora, afortunadamente, se conoce más a los toreros, se ha dado un vuelco", asegura Reina. Y la culpa de ello lo tienen grandes figuras del toreo como José Garrido, Alejandro Talavante o Antonio Ferrera, quienes se formaron en esta escuela y han alcanzando el éxito.

Este curso cuenta con 46 alumnos de Badajoz, Cheles, el Puerto de Santa María o, incluso, Jaén. Reina admite que el curso está abierto para todos aquellos que quieran intentar hacerse un hueco en este complicado mundo. Sin embargo, la edad sí es un factor importante. "Hay unos mínimos de edad porque nos lo exige la reglamentación de escuelas taurinas. Tienen que entrar debidamente asegurados a partir de 10 años hasta los 20. Lógicamente tenemos una edad idónea por experiencia pero esto no echa para atrás a unos y otros", admite.

El método de enseñanza se basa en unas clases teóricas, donde aprenden el toreo de salón y otras técnicas, y unas clases prácticas. Es en este apartado es donde más disfrutan. Los alumnos ponen en práctica todo lo aprendido en los tentaderos a los que les invitan los ganaderos, otro protagonista esencial para que puedan desarrollar todo su potencial.

Y es ese mismo potencial el que diferencia a cada uno de los chicos porque, según Reina, todos los toreros de escuela no son iguales. "Si pones sobre la mesa los cuatro o cinco referentes nuestros, Perera, Ferrera, Talavante, Garrido y Ginés... ninguno se parece al otro y todos han bebido de la misma fuente. Nosotros le enseñamos una técnica pero su personalidad no se la cambiamos", asegura el maestro.

Los alumnos deben tener una cualidades intrínsecas y deben utilizar la escuela taurina como base y cimiento de su carrera pero, como el mismo Reina reconoce, también sirve como un escaparate para lo que les pueda venir en el futuro. "No todo el mundo que entra por esa puerta sale con el grado de torero. Son muchos los llamados pero pocos los elegidos", afirma el director artístico.

Los nombres que ya suenan

Las carreras de Ismael Jiménez y Carlos Domínguez, de 16 años, no han hecho más que empezar. Afirmar que ya forman parte de ese selecto grupo de los 'elegidos' sería un atrevimiento. Sin embargo, sus nombres comienzan a sonar en la lista de novilleros sin picadores tanto dentro como fuera de nuestro país.

En el caso de Jiménez, su pasión por el toro la ha mamado desde pequeño. Su abuelo, Antonio Jiménez 'Antoñete', fue director docente de la Escuela Taurina y banderillero. Su padre, Ismael, siguió los pasos del patriarca, por lo que su decisión de dedicarse a este mundo parecía escrita en la historia de la familia. "Desde que nací en casa era lo que veía y creo que ha sido la razón por la que he querido ser torero", afirma el joven.

Carlos Domínguez no ha vivido su infancia del mismo modo. En su familia no hay banderilleros, ni toreros, pero su pasión por el mundo del toro es la misma. "Empecé en la escuela a los 8 años. De pequeño, siempre me ha gustado. Mi madre me decía que cuando lloraba, me ponía una corrida de toros y me callaba", admite entre risas.

A pesar de tener solo 16 años, la ilusión y las ganas que demuestran ambos es apabullante.

Hace solo dos meses, Jiménez se impuso a representantes de Francia, Portugal, España y México en el certamen de novilleros de Pontox (Francia). Este triunfo lo recuerda como uno de los mejores momentos que ha vivido hasta ahora.

Domínguez también sabe qué se siente al triunfar en una plaza, en concreto, la de Ciudad Rodrigo (Salamanca). El pacense toreó una novillada en el Carnaval del toro donde cortó dos orejas. Quizás este triunfo fue más especial porque con esta novillada comenzó su temporada tras tres meses parado por una lesión en el escafoide.

A Jiménez no le gusta definirse como torero, prefiere que le definan. Pero para él "un torero debe tener entrega y algo especial que le guste a la gente", admite. Quizás esa entrega es la que ve reflejada en su torero de referencia Julián López 'El Juli' de quien admira su ambición por querer cada vez más a pesar de ser ya un figura consagrada.

Carlos Domínguez bebe de Alejandro Talavante y Miguel Ángel Perera. "Quiero llevar muy largo a los toros, someterlos mucho por abajo. Se lleva mucho ahora, a lo Talavante. Muchos molinetes y arrucinas (ambos son pases con muleta)... lo que le gusta ahora al público", asegura.

Su corta edad no les impide reconocer lo complicado que es triunfar en este mundo. Sin embargo, se permiten soñar. Los dos comparten un mismo deseo: torear algún día en la Real Maestranza de Sevilla. "La Maestranza tiene lo mismo que le pido a un torero, entrega y algo especial que le guste a la gente", afirma Jiménez. Para Domínguez, es el lugar perfecto en el que se puede dar el salto para ser una figura del toreo.

Hasta que este sueño pueda hacerse realidad queda un largo camino pero sus primeros pasos ya los están llevando hasta la puerta grande.

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