La ilusión se ahoga en tendidos vacíos de Badajoz

Desplante de Leandro Gutiérrez al segundo:: CASIMIRO MORENO

La novillada sin picadores que cierra la feria deja buenos momentos de los aspirantes a toreros ante una plaza que no llegó a un cuarto de su aforo

PEPE ORANTOSBadajoz

Seis aspirantes a torero, seis historias que derrochaban ilusión en el paseíllo y que los aceros se encargaron de apagar a medida que cada uno de ellos se enfrentaba a la suerte suprema.

El primer novillo de la tarde demostró a la postre ser el peor ejemplar del encierro. Falto de fijeza, permitió sin embargo a Pintiado demostrar que está mucho más asentado que en su última comparecencia en Badajoz al conseguir instrumentarle varias tandas por la derecha que mezcló con algún natural suelto que también llegó a los tendidos.

FICHA DEL FESTEJO

Toros
Seis novillos de Espioja bien presentados salvo los gachos cuarto y sexto. De juego desigual y colaboradores en la muleta.
Toreros. Antonio Pintiado
vuelta; Leandro Gutiérrez: palmas; Carlos Domínguez: oreja; Miguel Aguilar: oreja; Manuel Perera: vuelta; Alejandro Rivero: oreja.
uPlaza
Cuarto festejo de abono de la feria de San Juan de Badajoz, menos de un cuarto de entrada en una tarde agradable en lo meteorológico.

Acortó el pacense las distancias con la intención de adornarse en la cara del novillo pero un fuerte derrote acabó por romper el palillo de su muleta y lesionarle la mano. Un pinchazo, media tendida y dos descabellos, acabaron por hacer rodar al novillo. El público recompensó a su paisano con una vuelta al ruedo.

El segundo turno fue para el colombiano Leandro Gutiérrez, quien sustituyó al anunciado Emiliano Robledo. El de Cali recibió a su enemigo con una larga cambiada en el tercio, se encargó en persona del tercio de banderillas y comenzó su faena de muleta doblado con el de Espioja hasta llevarlo a los medios. Dos buenas tandas de derechazos templados culminaron en una tanda de naturales que mostraron embestidas más sucias por el pitón izquierdo. Muy templado con la derecha cuajó una faena que habría sido de triunfo si no hubiera necesitado de dos estocadas y cinco descabellos para dar con los huesos del animal sobre el ruedo. Aun así, recibió palmas.

El tercer novillo fue para el pacense Carlos Domínguez que también se encargó de banderillearlo antes de comenzar una faena con la derecha que llegó enseguida a los despoblados tendidos. Por la izquierda el de Espioja embistió con menos clase, pero pasaba una y otra vez por la franela de Domínguez que poco a poco se fue haciendo con el novillo hasta instrumentarle la mejor tanda de la tarde e una serie de profundos derechazos de mucho mérito. Ya metido en la muleta, el novillo mejoró incluso sus embestidas por la izquierda hasta permitir alguna buena tanda de naturales. Cerró el pacense su faena por bernadinas antes de que un pinchazo, media caída y una entera le valieran una oreja de la presidencia.

Brindis al cielo

El cuarto esperaba en chiqueros al mexicano Miguel Aguilar, quien lo recibió por verónicas y pronto pudo comprobar que le iba a costar trabajo meterlo en los engaños. Brindó al cielo en recuerdo de su hermano, el matador de toros Mario Aguilar, recientemente desaparecido, e inició su faena por estatuarios en los medios, llegándose a pasar varias veces al astado por la espalda.

El salmantino embistió a trompicones por la derecha y tuvo un mejor comportamiento por la izquierda, hasta permitir algunos brillantes naturales del mexicano. Acortó las distancias y el novillo lo atropelló hasta arrollarlo. La condición de gacho y brocho del de Espioja permitió que todo acabara en un susto. Cerró por manoletinas antes de cortarse la mano en un pinchazo y cobrar una estocada que le permitió cortar una oreja.

El quinto fue para Manuel Perera que lo recibió por verónicas antes de que asistiéramos al inusual hecho de que Miguel Murillo padre y Miguel Murillo hijo compartieran tercio de banderillas. El novillo mostraba poca fijeza a pesar de lo cual, el de Villanueva del Fresno consiguió llevárselo a los medios doblándose con él desde el tercio. Mejor por la derecha que por la izquierda, el de Espioja pasaba por la muleta sin transmisión alguna. Acortó las distancias hasta rematar la faena por manoletinas, que no evitaron que su actuación acabara en palmas tras dos pinchazos y una estocada.

Alejandro Rivero fue el encargado del que cerraba plaza y feria que mostró pocas fuerzas desde las primeras verónicas que le aplicó el de Alburquerque. Inició la faena Rivero de rodillas en los medios y el animal perdió las manos por primera vez ante la muleta. A partir de ahí, rara era la tanda en la que el de Espioja no acababa en la arena al salir del último muletazo. La mejor estocada de la tarde le valió la última oreja de la feria.

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