Hoy

Triunfal regreso de los toros a Cáceres

video

Pase de pecho de Antonio Ferrera al cuarto toro de la tarde, al que cortó dos orejas. :: jorge Rey

  • Antonio Ferrera, El Juli y Roca Rey salen a hombros con una entretenida y encastada corrida de El Pilar

Veinticuatro meses después la plaza de Cáceres volvió ayer a albergar una corrida de toros y lo hizo con un entradón a la altura del cartel que, sin subvención municipal, había preparado para esta fecha la empresa pacense Mar Toros. Regresaban Antonio Ferrera y El Juli a la Era de los Mártires tras su participación en las ferias organizadas por Lances de Futuro y se presentaba en la capital cacereña Andrés Roca Rey pocos días después de haber tenido sus más y sus menos con la afición de Las Ventas.

El cuarto invitado a la fiesta era la ganadería de El Pilar y los toros de Moisés Fraile, a pesar de andar justitos de motor, no defraudaron. Nobles en su relación con las franelas, demostraron casta y bravura. El quinto bis y el sexto dieron incluso el juego que no prestaron sus hermanos.

De purísima y oro saltó al ruedo Antonio Ferrera para enfrentarse con 'Niñito', el primero de la tarde, al que administró un espectacular tercio de banderillas. Falto de fijeza en la muleta, enseguida evidenció una falta de fuerzas que impedía cualquier lucimiento del de Villafranco. Aún así, Ferrera, empeñado en que todos los toros le valgan le arrancó un buen par de tandas por la derecha dejándole la muleta en la cara para evitar distracciones. Dos pinchazos, un aviso y una estocada algo tendida, evitaron que el ibicenco tocara pelo.

El cuarto, de nombre 'Porteño' y 510 kilos de peso, mostró más fijeza con el capote de Ferrera en su irrupción en el ruedo, sin embargo no contribuyó a su lucimiento en banderillas, anormalmente fallido.

Se fue el matador a los tendidos de sol a iniciar la faena, con la muleta a media altura para evitar que el de El Pilar perdiera las manos, y se sucedieron muletazos sin intensidad ni transmisión. Cuando todo parecía ser un calco del primero de la tarde, apareció el Ferrera poderoso y torero que hemos visto este año en Sevilla y Madrid para administrarle una de las faenas marca de la casa. No hacen falta grandes embestidas ni humillaciones excelsas, al Ferrera actual le basta con que el toro sea bravo y haga por su muleta. De repente, las distancias cortas, donde otros se adornan y desplantan, pasan a convertirse en destilados de torería que saborear desde los tendidos. Tanto se estaba gustando Ferrera, que sonó un aviso al cumplirse los diez minutos de su faena, antes de que cambiara la ayuda por el acero y administrar a Porteño una estocada tendida que le valió el premio de las dos orejas y la puerta grande.

El Juli superdotado

Los que creemos que El Juli es un torero superdotado acudimos a las plazas con la esperanza de ver cada tarde una nueva exhibición. Ayer volvió a darse el caso. Con el segundo de la tarde, al que bien le hubiera hecho falta un par de cubos de Ceregumil, a pesar de su nobleza y encaste, el vecino de 'El Freixo' logró cuajar una faena que a pesar de culminar con una estocada caída, mereció a juicio del generoso público cacereño una oreja.

Sin embargo lo mejor estaba por llegar y a pesar de la decepción que supuso que el anunciado como quinto de la tarde, un precioso ejemplar 'colorao' de El Pilar, colapsara sin razón aparente sobre el ruedo y obligara a su sustitución, fue precisamente ese sustituto, 'Restillo' un negro entrepelao el que cambiaría por completo el rumbo de la corrida.

Más feo que su hermano y bizco de pitones, salió suelto del caballo e impidió cualquier lucimiento en el tercio de banderillas por parte de la cuadrilla del vecino de 'El Freixo'.

Cuando todos no temíamos lo peor, la clarividencia de El Juli encontró la solución. Había que darle distancia al toro para ahormar su embestida por el pitón derecho, sobre el que el madrileño construyó toda la faena. Por la izquierda, en principio, se resistía a colaborar, pero también acabó por rendirse ante la franela del más listo de la clase. Completamente dominado, 'Restillo' no se cansó de embestir hasta el desplante final de El Juli que precedió a un tremendo espadazo que acabó con dos orejas en el esportón del madrileño.

Roca Rey templado

Se presentó Andrés Roca Rey en Cáceres pocos días después de haber escuchado algún que otro silbido en Las Ventas ante su tradicional estilo tremendista y pareció haber entendido el mensaje porque, ya fuera por la poca fuerza de sus oponentes o por el recuerdo de Madrid, se mostró como un torero mucho más clásico de lo habitual.

Mojó la muleta antes de iniciar la faena para que la brisa que alivió la temperatura en los tendidos no le impidiera fijar la embestida de 'Alambito', el tercero de la tarde que perdió varias veces las manos desluciendo cualquier intención de triunfo del limeño.

Aún así el público premió la entrega del peruano, que malogró cualquier opción de estrenar su marcador cuando tras un pinchazo hondo y un descabello volvió a entrar a matar, al tiempo que escuchaba dos avisos.

El sexto fue otra historia. Salió a la plaza rematando violentamente contra un burladero y recibiendo un magnífico puyazo en el tercio de varas. 'Campeador', que así se llamaba, sirvió incluso para que Roca Rey se luciera en un ajustado quite por chicuelinas antes de comenzar su faena por estatuarios en el tercio.

'Campeador' se agigantaba en el ruedo y Roca Rey con él para aprovechar las mejores embestidas de la tarde. Una tanda de naturales con la mano muy abajo sirvió para que el público se entregara por completo a la actuación del limeño. A pesar de su contención, el peruano no se resistió a probar con alguna de sus tandas en redondo por la espalda que siempre acaban con sus cabezazos/aspavientos dirigidos a los tendidos. Un desplante a cuerpo limpio y una serie de muletazos con el envés de la muleta precedieron a una estocada tendida que le abrió la puerta grande de la Era de los Mártires.